Populous, estudio internacional de arquitectura y diseño especializado en infraestructuras deportivas y de entretenimiento, ha convertido la sostenibilidad en uno de los ejes centrales de sus proyectos. Desde grandes estadios hasta recintos multifuncionales, la compañía trabaja para integrar criterios ambientales, sociales y económicos desde las primeras fases de diseño, apostando por la regeneración urbana, la eficiencia energética, la economía circular y la creación de espacios más conectados con las comunidades.
- La sostenibilidad es hoy un pilar en Populous. ¿Cómo ha evolucionado esta visión dentro del estudio y qué peso tiene hoy al diseñar grandes estadios?
- Desde su experiencia internacional, ¿cómo puede un gran estadio ayudar a que una ciudad sea más sostenible, resiliente y conectada con sus vecinos?
- En la ciudad deportiva de Abegondo integran renovables, reutilización de agua y drenaje sostenible. ¿Son estas soluciones ya obligatorias en cualquier infraestructura deportiva moderna?
- En el Estadio de la Meinau reutilizaron fuselajes de aviones Airbus como parasoles para la fachada. ¿Cómo surgió esta idea y qué nos enseña sobre la economía circular en la arquitectura?
- Co-op Live es el primer arena 100% eléctrico del Reino Unido. ¿Qué retos plantea diseñar un recinto sin gas y qué lecciones deja para el futuro del sector?
- Más allá de la energía, sus proyectos hablan de biodiversidad y de impacto social. ¿Cómo se logran integrar estos criterios ESG en el diseño del día a día?
- ¿Cuáles son hoy los mayores frenos económicos o normativos para aplicar una circularidad total en las grandes infraestructuras de entretenimiento?
- ¿Qué grandes tendencias marcarán la arquitectura deportiva sostenible y qué papel estratégico puede jugar España en este desarrollo?
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En esta entrevista, Jorge Betancor, director de Populous en España, analiza cómo está evolucionando la arquitectura deportiva sostenible, el papel de los estadios como motores de transformación urbana y las principales tendencias que marcarán el futuro de este tipo de infraestructuras.
La sostenibilidad es hoy un pilar en Populous. ¿Cómo ha evolucionado esta visión dentro del estudio y qué peso tiene hoy al diseñar grandes estadios?
En Populous entendemos la sostenibilidad desde tres perspectivas: la ambiental, la social y la económica. Para nosotros desempeña un papel fundamental en el diseño de estadios.
Es cierto que esta visión ha evolucionado mucho, tanto dentro de la compañía como fuera de ella. Antes la sostenibilidad era algo adicional, un extra que los clientes solicitaban o que se ofrecía como valor añadido. Hoy es el motor de la mayoría de nuestros proyectos.
Hace años la sostenibilidad se asociaba principalmente a la eficiencia energética o a la obtención de algún certificado. Actualmente abarca aspectos mucho más amplios, como la regeneración urbana, la neutralidad climática, la circularidad de los materiales o el impacto a largo plazo en las comunidades.
Nuestros edificios tienen una huella física y una dimensión muy importantes, por lo que requieren este enfoque desde el inicio.
Nuestro objetivo es que para 2030 las emisiones netas sean cero o, al menos, reducir significativamente las emisiones de carbono. Es una línea de trabajo que aplicamos tanto en nuestros proyectos como en nuestra propia actividad empresarial.
Además, es un mensaje que trasladamos a todos nuestros clientes. La sostenibilidad no es algo que se pueda incorporar al final del proyecto. Debe trabajarse desde el principio, al mismo tiempo que se definen cuestiones como la capacidad del estadio o los objetivos funcionales.
Hay clientes que buscan obtener una certificación concreta y otros que priorizan las buenas prácticas sin necesidad de contar con un sello específico. Lo importante es que la sostenibilidad forme parte del proyecto desde el inicio.
Es una responsabilidad compartida entre clientes y diseñadores, porque al final lo que hacemos son transformaciones urbanas y sociales que dejan huella en las comunidades.
Desde su experiencia internacional, ¿cómo puede un gran estadio ayudar a que una ciudad sea más sostenible, resiliente y conectada con sus vecinos?
Lo primero es entender dónde estamos construyendo. No creemos que exista una fórmula única que pueda aplicarse a todos los lugares. Podemos aprender de experiencias anteriores, pero siempre debemos adaptarlas a la realidad de cada contexto.
Tradicionalmente, las infraestructuras deportivas se utilizaban de forma muy puntual: 18 o 20 partidos al año, quizá 40 si el equipo participaba en varias competiciones y algún evento adicional.
El modelo que estamos diseñando y construyendo actualmente, como ocurre por ejemplo con el estadio del Tottenham, es un modelo 365. Esto no significa que haya grandes eventos todos los días, porque eso tampoco sería sostenible. Hablamos de un edificio que deja de ser una barrera para la comunidad y pasa a formar parte de ella, integrándose en su funcionamiento diario. La idea es que cuente con usos permanentes y actividades cotidianas que permitan a las personas utilizar el espacio más allá de los eventos deportivos.
Hace apenas un mes adquirimos OJB Studios, un estudio estadounidense especializado en planificación urbana y paisajismo. Nuestros edificios no pueden implantarse en cualquier lugar sin tener en cuenta el contexto, y esta incorporación nos permite contar con especialistas capaces de conectar mejor la infraestructura deportiva con la ciudad y generar una transición más natural entre ambas.
En la ciudad deportiva de Abegondo integran renovables, reutilización de agua y drenaje sostenible. ¿Son estas soluciones ya obligatorias en cualquier infraestructura deportiva moderna?
Quizá la palabra obligatorias sea demasiado contundente. Yo diría que son esenciales.
Si realmente quieres hablar de sostenibilidad, estas medidas son la base para hacerlo.
Es cierto que existen marcos regulatorios y determinadas exigencias normativas que pueden impulsar o incluso obligar a tomar algunas decisiones, y eso ayuda a acelerar determinados procesos en clubes que, en ocasiones, pueden mostrarse más reticentes.
En el caso del Deportivo de La Coruña, nuestro objetivo siempre fue desarrollar un proyecto técnicamente excelente y con una visión a largo plazo. Cuando empezamos a trabajar en él, hace tres o cuatro años, nuestra intención era incorporar tanto arquitectura local en la estética como en los materiales utilizados.
Buscamos materiales reciclados y materiales de proximidad. Realizamos un análisis detallado de cómo se construye en la zona y de cuáles eran sus condiciones climáticas. Abegondo tiene unas características muy específicas incluso dentro del entorno de A Coruña.
Está junto a una balsa, en un entorno rural, con mucha humedad y numerosos días cubiertos por la niebla. Todas estas circunstancias condicionaron el proyecto.
Entre las medidas adoptadas incorporamos paneles fotovoltaicos, apostamos por sistemas completamente eléctricos, reutilizamos el agua de lluvia y también el agua utilizada para el riego de los campos. El agua empleada en el riego se almacena en una balsa y posteriormente vuelve a utilizarse.
Buscamos constantemente nuevas fórmulas para que el club mantenga el mismo nivel de excelencia tanto en la vertiente deportiva como en la sostenibilidad.
En el Estadio de la Meinau reutilizaron fuselajes de aviones Airbus como parasoles para la fachada. ¿Cómo surgió esta idea y qué nos enseña sobre la economía circular en la arquitectura?
La idea surgió durante la pandemia. Fue una época muy complicada para muchos sectores y uno de los más afectados fue el de la aviación.
Nos dimos cuenta de que había numerosos aviones retirados del servicio y, teniendo además una localización próxima a una de las instalaciones donde se gestionaban estos aparatos, surgió la pregunta: ¿por qué no reutilizar parte de esos fuselajes?
La propuesta nos permitía impulsar la economía circular, utilizar materiales locales y generar una narrativa muy interesante para el proyecto.
Finalmente reutilizamos cerca de 30 aviones Airbus A340 para crear aproximadamente 196 paneles. Estos paneles ayudan a proteger el estadio del sol y, al mismo tiempo, mejoran el confort térmico del edificio.
Además de aportar una solución funcional, incorporan un potente mensaje de economía circular y reutilización de materiales.
Uno de los grandes desafíos de la arquitectura actual es el carbono incorporado en materiales como el acero, el hormigón o el aluminio. Por eso resulta tan importante encontrar fórmulas creativas para reutilizar materiales y darles una segunda vida.
Co-op Live es el primer arena 100% eléctrico del Reino Unido. ¿Qué retos plantea diseñar un recinto sin gas y qué lecciones deja para el futuro del sector?
El principal reto consiste en replantear sistemas que tradicionalmente han funcionado de otra manera. Aspectos tan habituales como el agua caliente o la calefacción dependían históricamente del gas y ahora deben resolverse mediante electricidad y energías renovables.
En Co-op Live trabajamos con bombas de calor, electricidad procedente de fuentes renovables y una importante instalación solar. Ese fue el punto de partida para transformar un modelo operativo tradicional en otro mucho más sostenible.
Pero no se trataba únicamente de reducir el consumo energético. También buscábamos minimizar el impacto ambiental mediante la reutilización de materiales, la reducción de residuos y la disminución de los materiales enviados a vertedero. Todo ello estaba muy alineado con los valores de la marca y del operador del recinto.
Otro ejemplo que marcó un antes y un después fue el Climate Pledge Arena de Seattle, en Estados Unidos. Fue el primer recinto del mundo en obtener la certificación carbono cero del International Living Future Institute. Funciona íntegramente con energía renovable, sin combustibles fósiles, y consigue desviar el 96% de los residuos.
Fue un auténtico referente en el diseño sostenible de grandes recintos.
Más allá de la energía, sus proyectos hablan de biodiversidad y de impacto social. ¿Cómo se logran integrar estos criterios ESG en el diseño del día a día?
En Populous no entendemos estos conceptos como compartimentos separados, sino como elementos integrados dentro del proceso de diseño. Desde el inicio tratamos de equilibrar aspectos ambientales, económicos y sociales.
Son proyectos complejos que pueden pasar cerca de un año en fase de diseño antes incluso de comenzar la construcción, por lo que existe tiempo suficiente para analizar todas estas variables.
Esto se traduce en decisiones concretas, como incorporar vegetación autóctona, crear corredores verdes o diseñar espacios públicos accesibles que se abran a la comunidad y no generen barreras físicas ni visuales.
Queremos que estas infraestructuras aporten valor a las comunidades y contribuyan a la regeneración urbana.
En muchos casos conseguimos que zonas que anteriormente tenían poco atractivo urbanístico adquieran un nuevo valor.
Un ejemplo reciente es Kai Tak Sports Park, en Hong Kong, un enorme complejo deportivo y de entretenimiento donde el 30% de la parcela se destinó a zonas verdes.
Esto supuso la plantación de aproximadamente 1.000 árboles para ayudar a reducir el efecto isla de calor.
En Co-op Live también creamos un anillo de biodiversidad diseñado para favorecer la fauna local e integrarse con el entorno de Manchester.
La sostenibilidad social es tan importante como la sostenibilidad ambiental y ambas deben avanzar de forma conjunta.
¿Cuáles son hoy los mayores frenos económicos o normativos para aplicar una circularidad total en las grandes infraestructuras de entretenimiento?
Probablemente uno de los mayores desafíos sea la cadena de suministro y la disponibilidad de materiales reutilizados que cumplan con todos los estándares técnicos y regulatorios necesarios.
También existe un reto económico importante. La sostenibilidad requiere inversión, tiempo y dedicación para poder aplicarse de forma real y efectiva.
Recuerdo el caso de un cliente cuyo objetivo no era obtener una certificación concreta, sino construir una estrategia global de sostenibilidad alineada con los valores de su club.
Entendía que el certificado era una consecuencia, no el objetivo principal. Quería ser eficiente, operar correctamente y desarrollar un proyecto coherente sin necesidad de exhibir necesariamente una etiqueta.
Otro aspecto que puede ayudar mucho en el futuro es el pasaporte de materiales. La posibilidad de rastrear de dónde procede cada material, cuál es su composición, dónde se ha utilizado anteriormente y en qué condiciones facilitará enormemente los procesos de circularidad.
¿Qué grandes tendencias marcarán la arquitectura deportiva sostenible y qué papel estratégico puede jugar España en este desarrollo?
Vemos varias tendencias muy claras. La primera es la electrificación total de este tipo de recintos.
También la reducción del carbono incorporado en los materiales y el impulso de sistemas constructivos modulares que permitan fabricar componentes de forma más eficiente e instalarlos posteriormente en obra.
Otra tendencia fundamental será la integración de la biodiversidad y la conexión de estos edificios con las comunidades.
Y, por supuesto, el uso mixto de las instalaciones. Estas grandes inversiones deben estar activas durante todo el año y no limitarse únicamente a unos pocos eventos.
También estamos viendo una creciente relación con los conceptos de regeneración urbana y ciudad de los 15 minutos.
Este tipo de infraestructuras puede contribuir a acercar servicios y actividades a los ciudadanos y reforzar esos modelos urbanos más sostenibles.
En cuanto a España, creo que existe una oportunidad estratégica única. Contamos con una gran experiencia en infraestructuras, somos una referencia internacional en turismo y disponemos de una cultura urbana muy vinculada al espacio público. Nos gusta vivir la calle, disfrutar de los espacios abiertos y relacionarnos en ellos.
Por eso España tiene una excelente base para convertirse en un laboratorio de innovación en arquitectura deportiva sostenible. Podemos desarrollar nuevas ideas y modelos que posteriormente sean replicables en otros países.
Tenemos las condiciones para hacerlo. Solo necesitamos una visión a largo plazo y la capacidad de pensar de forma diferente.
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