Alicia Martín, Jefa del Departamento de Comunicación Ciudadana y Responsabilidad Social de Gestrisam, comenzó a impulsar la RSC en el organismo municipal malagueño en 2008, cuando su Dirección decidió avanzar en estrategia y Buen Gobierno. Documentar y medir las buenas prácticas permitió tomar conciencia de los progresos alcanzados, detectar nuevos caminos y consolidar un modelo que hoy se refleja en planes, memorias anuales y proyectos vinculados a la atención de personas vulnerables, la Igualdad de Género, el voluntariado y la educación cívico-tributaria. Una trayectoria que también la ha transformado personalmente: “Trabajar en RSC me hace cada día una persona más comprometida con mi entorno e implicada con mi organización”.
- La trayectoria de Gestrisam en Responsabilidad Social comenzó en 2008. ¿Qué llevó al organismo a iniciar ese camino y cómo se fue consolidando?
- ¿Qué iniciativas comenzaron a dar contenido concreto a ese compromiso?
- Implantar esa mirada transversal dentro de una Administración Pública no debió de ser sencillo. ¿Cuáles fueron las principales barreras?
- Y, ¿cómo valoras la evolución de la RSE desde aquellos primeros años?
- En un proceso con tantas dificultades, ¿qué apoyos te ayudaron a mantener el impulso?
- ¿Qué aprendizajes profesionales y personales te ha dejado este recorrido?
- ¿Qué experiencias consideras especialmente memorables por el impacto o el reconocimiento que tuvieron?
- ¿Qué caso de éxito resume mejor lo que puede aportar la RSE desde una Administración Pública?
- ¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones que quieran dedicarse a la Responsabilidad Social?
- ¿Cómo imaginas el futuro de la RSE y la Sostenibilidad?
- Después de toda esta trayectoria, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor contribución?
- ¿Hay algo que harías de otra manera si pudieras comenzar de nuevo?
- Y por último, ¿cómo te gustaría que se recordara tu aportación a la RSE?
En el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, Martín recuerda el impulso que encontró en una comunidad capaz de visibilizar experiencias y facilitar el intercambio de buenas prácticas. Aquel benchmarking externo fue, reconoce, “mi salvación para no tirar la toalla”, hasta el punto de viajar a Sevilla con la esperanza de conocer a Marcos González. Desde entonces, considera que la labor de la Fundación es “fundamental a nivel internacional” y resume su aportación con una definición propia: “Sois el ODS 18: Diálogo Corresponsable”.
La trayectoria de Gestrisam en Responsabilidad Social comenzó en 2008. ¿Qué llevó al organismo a iniciar ese camino y cómo se fue consolidando?
Comenzamos en 2008 porque desde la Dirección de Gestrisam valoramos que teníamos que seguir avanzando en estrategia y Buen Gobierno. Entendimos que documentar y parametrizar nuestras buenas prácticas nos permitiría ser conscientes de nuestras mejoras y descubrir nuevos caminos vinculados a los diez principios del Pacto Mundial.
Así empezamos, con unos sencillos informes de progreso que fueron tomando consistencia. En 2013 elaboramos nuestra primera Memoria de Responsabilidad Social, desarrollada a partir del Plan de RSC de Gestrisam, que revisamos anualmente.
Desde entonces hemos mantenido ese compromiso con la planificación, el seguimiento y la rendición de cuentas. Las diferentes Memorias de Responsabilidad Social de Gestrisam permiten observar la continuidad de ese trabajo y la manera en que se ha ido incorporando a la gestión del organismo.
¿Qué iniciativas comenzaron a dar contenido concreto a ese compromiso?
Fuimos desarrollando diferentes líneas que conectaban la gestión tributaria con las necesidades reales de la ciudadanía. Entre ellas se encuentran las ayudas vinculadas al pago del IBI y al mantenimiento de la vivienda habitual, el programa Gestrisam Solidaria, los protocolos contra la Violencia de Género en la atención al público, la Escuela Cívico-Tributaria, el Foro Social, el voluntariado corporativo y la lucha contra el fraude.
El programa Gestrisam Solidaria ha sido especialmente importante porque canaliza, a través del Comité Social y de la iniciativa del propio personal, actividades de voluntariado y actuaciones orientadas a mejorar el entorno social, económico y ambiental de Málaga.
Todas estas iniciativas demostraban que una Administración tributaria también podía integrar la Responsabilidad Social en su forma de gestionar, atender y acompañar a la ciudadanía.
Implantar esa mirada transversal dentro de una Administración Pública no debió de ser sencillo. ¿Cuáles fueron las principales barreras?
Uno de los grandes desafíos fue constituir el Comité Social y la Comisión de Igualdad como órganos ejecutivos y transversales capaces de desarrollar la RSC y la Igualdad Integral dentro de la organización. También fue importante alcanzar un primer Plan de Igualdad consensuado y fruto de una negociación paritaria.
La experiencia me ha enseñado que, sin sensibilización y formación específica de la Dirección y de los mandos intermedios en materia de RSC e Igualdad, resulta muy difícil aprobar planes estratégicos y conseguir los presupuestos necesarios para ejecutar medidas de mejora.
Cambiar los parámetros mentales de una Dirección convencional sigue siendo un reto. Ahí continuamos, trabajando con mucha fuerza. La Responsabilidad Social necesita convicción, pero también estructuras, formación, recursos y personas que comprendan por qué debe formar parte de la gestión.
Y, ¿cómo valoras la evolución de la RSE desde aquellos primeros años?
El inicio de nuestra RSC fue muy ilusionante. Con el paso del tiempo, sin embargo, hemos visto cómo la Agenda 2030 y sus ODS han evolucionado en un contexto donde determinados intereses dificultan la consecución de los objetivos.
Nos queda muchísimo por avanzar. La crítica no nace únicamente de nuestra experiencia interna en Gestrisam, sino de observar lo que se está haciendo en España. A veces parece que todo se queda en la fachada. Aun así, nuestra entidad seguirá trabajando en la línea marcada en Responsabilidad Social.
También debemos reconocer los avances. Hemos progresado mucho en Igualdad de Género, en Diversidad y en la lucha contra la violencia machista, tanto dentro de nuestra organización como en el conjunto del país. Esos logros demuestran que el trabajo sostenido, acompañado de medidas concretas, sí puede producir cambios.
En un proceso con tantas dificultades, ¿qué apoyos te ayudaron a mantener el impulso?
Encontrar a la Fundación Corresponsables fue una enorme ilusión y resultó determinante para poder generar fuerza y cambiar muchas cosas dentro de nuestra organización. Su Diálogo Corresponsable permite visibilizar la sinergia real que existe entre las organizaciones que trabajan en RSC y RSE.
El intercambio de buenas prácticas y ese benchmarking externo que realizáis de forma tan eficaz fueron mi salvación para no tirar la toalla. Recuerdo que me fui a Sevilla con toda la esperanza de poder conocer a Marcos González. Aquel encuentro fue determinante y siempre lo he agradecido.
Creo que vuestra labor es fundamental a nivel internacional en todos los ámbitos y sectores de la Responsabilidad Social. Para mí, sois el ODS 18: Diálogo Corresponsable. Habéis generado una sinergia internacional única y admirable, y habéis sido mi referente y mi fuerza en los momentos de bajón.
¿Qué aprendizajes profesionales y personales te ha dejado este recorrido?
He aprendido que lo fundamental es trabajar y persistir en el esfuerzo. También que la unión entre personas y organizaciones que persiguen objetivos semejantes genera la sinergia necesaria para alcanzar el éxito.
Trabajar en RSC dentro de mi organización me hace cada día una persona más comprometida con mi entorno y más implicada con Gestrisam. Agradezco que el organismo me asignara, entre otras funciones, esta gran competencia, porque me ha permitido evolucionar y convertirme en una mejor persona y profesional.
La Responsabilidad Social no se limita a desarrollar proyectos. Modifica la manera en que observas tu entorno, entiendes las necesidades de los demás y asumes tu propia responsabilidad dentro de la organización.
¿Qué experiencias consideras especialmente memorables por el impacto o el reconocimiento que tuvieron?
Uno de los momentos más significativos fue el reconocimiento del Defensor del Pueblo Andaluz al programa Gestrisam Solidaria. Se valoró un procedimiento que permitía analizar situaciones de insolvencia provisional antes de iniciar actuaciones de embargo, especialmente relevante para personas con escasos recursos. La práctica fue difundida para que pudiera servir como referencia a otros municipios.
También fue muy importante el reconocimiento nacional recibido por nuestros protocolos contra la Violencia de Género. Gestrisam obtuvo una Mención Especial Honorífica en el concurso de buenas prácticas locales contra la Violencia de Género, convocado por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género y la Federación Española de Municipios y Provincias.
El reconocimiento valoró los protocolos destinados tanto al personal de Gestrisam como a la atención al público, junto con la formación especializada impartida para detectar y ayudar a mujeres que pudieran estar sufriendo violencia machista. Aquello confirmó que una Administración cercana a la ciudadanía también puede convertirse en un espacio de detección, apoyo y protección.
Otro hito fue la puesta en marcha del Pacto Gestrisam por la Igualdad de Género, impulsado junto a la Confederación de Empresarios de Málaga. Lo planteamos como un espacio de corresponsabilidad y un foro estable para compartir buenas prácticas entre organizaciones comprometidas con la Igualdad.
¿Qué caso de éxito resume mejor lo que puede aportar la RSE desde una Administración Pública?
Es difícil escoger uno solo porque el resultado está en el conjunto. En el ámbito de la Administración Pública hemos demostrado que podemos ser fuertes, solidarios, comprometidos e inclusivos. Nuestros datos, programas y reconocimientos lo muestran.
Gestrisam ha recibido, entre otras distinciones, el Primer Premio Nacional a la Excelencia en la Gestión Pública y el Premio Oro Iberoamericano a la Calidad. También ha obtenido reconocimientos por sus protocolos contra la Violencia de Género, por la innovación organizativa, la atención a la ciudadanía y la gestión de sus indicadores.
El conjunto de estos reconocimientos y premios refleja una forma de entender el servicio público en la que excelencia y Responsabilidad Social deben avanzar juntas. Para nosotros, la RSE tiene sentido cuando se traduce en una atención más humana, accesible y justa para la ciudadanía.
¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones que quieran dedicarse a la Responsabilidad Social?
Les recomendaría tres elementos esenciales: equipo, formación y sensibilización en Sostenibilidad y Buen Gobierno.
También les diría que busquen siempre aliados dentro y fuera de la organización. Nadie puede impulsar una transformación transversal en solitario. Hay que generar complicidades, escuchar, compartir experiencias y construir redes que permitan mantener el esfuerzo incluso cuando aparecen resistencias.
¿Cómo imaginas el futuro de la RSE y la Sostenibilidad?
Es imparable. Es un camino que no tiene marcha atrás.
Sin embargo, hay una cuestión clave que no se ha considerado suficientemente: trabajar los diálogos de paz en todos los ámbitos. Tenemos que trabajar el consenso y el equipo, así como el sentimiento de pertenencia a un entorno construido desde la bondad y la generosidad.
Que las organizaciones trabajemos por la paz resulta fundamental para la sociedad y para el mundo empresarial. El futuro no es económico; es sostenible y, principalmente, social. Necesitamos trabajar mucho más los parámetros humanos de respeto.
Después de toda esta trayectoria, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor contribución?
Mi mayor contribución ha sido ayudar a demostrar que, desde la Administración Pública, podemos ser solidarios, comprometidos, inclusivos y capaces de integrar la Responsabilidad Social en nuestra actividad cotidiana.
No se trata únicamente de desarrollar acciones puntuales. Se trata de incorporar esa mirada a la gestión, a la atención a la ciudadanía, a la Igualdad, a la lucha contra la violencia machista y a la relación con nuestros grupos de interés. Los resultados de Gestrisam muestran que ese modelo es posible.
¿Hay algo que harías de otra manera si pudieras comenzar de nuevo?
Intentaría disponer de más horas para dedicar a esta competencia de Responsabilidad Social. También procuraría no perderme tanto en la burocracia propia de una Administración Pública ni en la política.
Hay mucho trabajo por hacer y, a veces, los procedimientos y las dinámicas internas restan tiempo y energía a aquello que verdaderamente puede transformar la organización y mejorar su impacto.
Y por último, ¿cómo te gustaría que se recordara tu aportación a la RSE?
Me gustaría que se me recordara como una persona comprometida, real, incansable e igualitaria.


