La colaboración de los ciudadanos con el reciclaje de los residuos de medicamentos y sus envases sigue creciendo en toda España. Según los últimos datos anuales de SIGRE, durante 2025 se recogieron 5.397.903 kilos de envases vacíos o con restos de medicamentos a través de los Puntos SIGRE de las farmacias, lo que supone un incremento del 5,16% respecto al año anterior.
Este avance confirma la consolidación de un hábito ambiental y sanitario cada vez más extendido entre la población: revisar periódicamente el botiquín doméstico y depositar en el Punto SIGRE los medicamentos caducados, los restos de tratamientos finalizados y sus envases, aunque estén vacíos.
En términos de participación ciudadana, la media nacional se situó en 109,92 gramos por habitante al año y en 20,19 kilos por farmacia al mes.
Estos resultados se apoyan en la capilaridad de un sistema implantado en toda España, con 22.280 farmacias colaboradoras a cierre de 2025, que facilitan a los ciudadanos un punto cercano, accesible y de confianza para desprenderse correctamente de estos residuos.
“Estos datos demuestran que la ciudadanía está cada vez más comprometida con el cuidado de la salud y del medioambiente. Depositar los residuos de medicamentos en el Punto SIGRE es un gesto sencillo, pero con un impacto enorme: evita riesgos en el hogar, previene la automedicación incontrolada y contribuye a que estos residuos no acaben contaminando suelos, ríos o mares”, señala Miguel Vega, director general de SIGRE.
Un gesto especialmente importante tras las vacaciones
SIGRE recuerda que la vuelta a la rutina tras las vacaciones estivales es un buen momento para revisar el botiquín doméstico, ya que adquirir este hábito es muy importante para cuidar de nuestra salud. En esa revisión deben retirarse los medicamentos caducados, los que ya no se necesitan y los envases vacíos o con restos de medicamentos, para depositarlos en el Punto SIGRE de la farmacia. También los de nuestras mascotas.
Por el contrario, no deben depositarse en el Punto SIGRE agujas, termómetros, radiografías, pilas, productos químicos, test de autodiagnóstico u otros residuos que cuentan con canales específicos de gestión
Un sistema que une salud pública, medioambiente y economía circular
Los residuos depositados por los ciudadanos en los Puntos SIGRE entran en un circuito específico que cuenta con todas las garantías sanitarias y medioambientales. La distribución farmacéutica los recoge mediante logística inversa, aprovechando los desplazamientos que ya realiza a las farmacias, lo que permite reducir el impacto ambiental del transporte y mantener la trazabilidad del residuo.
Posteriormente, los residuos se trasladan a la Planta de Clasificación de Envases y Residuos de Medicamentos, situada en Tudela de Duero, en Valladolid. En esta instalación, la aplicación de inteligencia artificial, robótica y sistemas de clasificación avanzados permite reciclar una parte muy significativa de los materiales de los envases recogidos, hasta un 74,93% en el año 2025.
Los restos de medicamentos y aquellos envases que no pueden reciclarse se destinan a valorización energética, evitando su eliminación inadecuada y contribuyendo a reducir el uso de combustibles fósiles.
Este modelo, impulsado por la industria farmacéutica con la colaboración de la distribución y las farmacias, y que cuenta con el apoyo de las administraciones públicas, cumple en 2026 su 25º aniversario. En este cuarto de siglo, SIGRE se ha consolidado como un ejemplo internacional de colaboración sectorial para cerrar correctamente el ciclo de vida del medicamento, bajo un enfoque One Health, que vincula la salud de las personas con la salud del planeta.
25 años de compromiso con la sostenibilidad
Además de gestionar correctamente los residuos de medicamentos y sus envases, SIGRE trabaja con la industria farmacéutica para reducir el impacto ambiental de los envases desde su diseño. Desde el año 2000, las compañías farmacéuticas han impulsado miles de iniciativas de prevención y ecodiseño para aligerar envases, mejorar su reciclabilidad y reducir el uso de materiales, siempre garantizando la seguridad, conservación y calidad del medicamento.
Actualmente, uno de cada tres medicamentos comercializados en España incorpora alguna mejora ambiental en su envase, y el peso medio de los envases farmacéuticos se ha reducido en más de un 25% en las dos últimas décadas.
“En estos 25 años hemos comprobado que salud pública, sostenibilidad y economía circular pueden avanzar juntas. El uso responsable del medicamento no termina cuando finaliza el tratamiento: termina cuando sus residuos se depositan correctamente en el Punto SIGRE”, concluye Miguel Vega.
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