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El fútbol vuelve a ocupar el centro de la conversación pública por el Mundial 2026, pero Plan International quiere mirar más allá del marcador. Coincidiendo con el amistoso de la selección española masculina en A Coruña antes de viajar al campeonato, la organización ha lanzado en España la campaña #CambiemosElJuego, una iniciativa internacional que utiliza el deporte como espejo de desigualdades mucho más profundas.
La imagen que plantea la campaña es directa: muchas niñas no empiezan el partido en igualdad de condiciones. En América Latina y el Caribe, 1 de cada 4 niñas se casa o se une antes de cumplir los 18 años, 1,6 millones de adolescentes son madres cada año y 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida. La región continúa siendo, además, la segunda del mundo con mayor tasa de embarazo adolescente.
Plan International traslada esa idea al terreno deportivo para denunciar que las barreras también persisten en espacios donde el talento debería bastar para abrir camino. En el fútbol español, solo el 5% de los banquillos están liderados por mujeres, según datos de la Real Federación Española de Fútbol compartidos con FIFA. La brecha se estrecha todavía más en la élite: solo 2 de los 16 equipos de Liga F han tenido entrenadora en las últimas temporadas y, en la temporada 2025/2026, la cifra se reduce a una sola mujer al frente de un equipo.
El fútbol como metáfora de una desigualdad que empieza pronto
La campaña conecta dos realidades que, a primera vista, podrían parecer lejanas: la falta de mujeres en los espacios de liderazgo deportivo y las dificultades que millones de niñas encuentran para decidir sobre su vida, su educación, su cuerpo o su futuro.
La metáfora funciona porque el fútbol tiene reglas visibles. Se sabe quién juega, quién arbitra, quién entrena y quién mira desde fuera. Plan International utiliza ese lenguaje para explicar una desigualdad más amplia: cuando las normas sociales, económicas o culturales ya colocan a las niñas en desventaja desde el inicio, el esfuerzo individual no basta para cambiar el resultado.
“El partido está decidido antes de empezar. En América Latina y el Caribe, millones de niñas comienzan su vida con el marcador en contra: menos oportunidades, menos seguridad, menos derechos, menos valor. No es por falta de talento, sueños o capacidades, sino porque las reglas ya las han escrito otros. Y esa lógica también se reproduce en espacios como el deporte, donde muchas niñas y mujeres siguen encontrando barreras antes incluso de saltar al campo”, afirma Virginia Saiz, Directora General de Plan International en España.
El dato de los banquillos permite aterrizar el mensaje en España. El crecimiento del fútbol femenino ha aumentado la visibilidad de jugadoras, competiciones y referentes, pero la dirección técnica y los puestos de liderazgo siguen siendo espacios mucho menos accesibles para las mujeres.
Más entrenadoras, más inversión y más visibilidad
Plan International reclama medidas concretas para cambiar esa realidad. La organización pide impulsar programas deportivos para niñas desde edades tempranas, eliminar barreras económicas de acceso al deporte, promover la formación de entrenadoras y aumentar la presencia de mujeres en puestos de liderazgo deportivo.
La campaña también pone el foco en la inversión y la cobertura mediática. Sin recursos, sin seguimiento y sin reconocimiento público, el deporte femenino avanza con más dificultad y mantiene brechas que afectan tanto a las oportunidades profesionales como a la construcción de referentes para niñas y adolescentes.
Ese trabajo en el ámbito deportivo se vincula con la labor que Plan International desarrolla junto a niñas, familias, comunidades y administraciones públicas para prevenir la violencia de género, los embarazos tempranos y las uniones infantiles tempranas y forzadas. La organización trabaja también para fortalecer el liderazgo y la autonomía de niñas y adolescentes, especialmente en contextos donde sus derechos siguen viéndose limitados desde edades muy tempranas.
“La igualdad no puede depender de que las niñas se esfuercen por jugar un partido que ya empieza amañado. Hay que cambiar las reglas del juego”, concluye Virginia Saiz.
Con #CambiemosElJuego, Plan International busca aprovechar la atención social que genera el Mundial para llevar la conversación hacia una pregunta incómoda: cuántas niñas y mujeres siguen mirando desde la barrera, en el deporte y fuera de él, porque las oportunidades no se reparten igual desde el principio. La campaña está abierta a la participación ciudadana a través del hashtag y de las páginas web de la iniciativa y de Plan International.
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