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OPEN España ha presentado nuevos datos de la encuesta nacional “Autopercepción del peso corporal y afrontamiento de la obesidad” durante la jornada “Obesidad, un desafío económico y social”, celebrada en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en San Lorenzo de El Escorial.
El encuentro, impulsado por OPEN España y la Fundación Complutense, con la colaboración de Novo Nordisk, reunió a más de 50 asistentes de los ámbitos empresarial, institucional, sanitario, académico y asociativo. La sesión situó la obesidad como una enfermedad con consecuencias que van mucho más allá de la atención clínica: afecta al empleo, al bienestar emocional, a la productividad, a la calidad de vida y también a la equidad social.
Según datos de la OCDE recogidos durante la jornada, el impacto económico de la obesidad en España se estima entre el 2% y el 3% del PIB nacional. Solo el 32,6% de ese coste corresponde a gasto sanitario directo; el resto se vincula a costes indirectos como pérdida de productividad, absentismo laboral o mortalidad prematura.
La apertura contó con la participación de Natalia Abuín, Vicerrectora de Comunicación de la UCM y Directora de los Cursos de Verano Complutense; Michael Braad, Embajador de Dinamarca en España; Paula Barriga, Directora General de Novo Nordisk España; y el Dr. Antonio Torres, Codirector del encuentro y miembro de OPEN España. La jornada estuvo conducida por la periodista Graziella Almendral.
La obesidad entra en el debate laboral y económico
El debate llega en un momento de mayor atención institucional hacia la obesidad. Su incorporación a la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad 2024-2028, la futura cumbre de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se celebrará en España y la declaración de 2026 como Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo dibujan un contexto propicio para ampliar la mirada.
“El creciente reconocimiento institucional de la obesidad refleja una realidad cada vez más evidente: estamos ante una enfermedad con implicaciones que van mucho más allá de la salud. Abordarla requiere entender también su impacto sobre la participación laboral, el bienestar psicológico y la sostenibilidad económica y social de nuestro país”, afirmó el Dr. Antonio Torres.
Los resultados de la encuesta nacional, presentados por los doctores Francisco Tinahones Madueño y Gema Frühbeck, miembros de OPEN España, muestran una relación clara entre obesidad severa y mayores dificultades laborales. Las personas con obesidad severa —tipos II y III— registran una tasa de desempleo del 21,4%, frente al 11,3% de la población con normopeso.
El estudio también apunta a bajas médicas más frecuentes y prolongadas asociadas al peso, con efectos directos sobre la productividad y las necesidades de cuidados. La obesidad aparece así como una cuestión de salud pública, pero también como un factor que condiciona la trayectoria profesional y la participación en el mercado laboral.
Bienestar emocional y brecha asistencial
La encuesta refleja además una afectación emocional muy relevante. El 66,3% de las personas con obesidad severa declara sentimientos de tristeza o melancolía, el 50,6% refiere problemas de sueño y el 41,3% manifiesta tensión constante.
Pese a estos datos, solo el 14,4% afirma haber recibido una recomendación de apoyo psicológico. Esta diferencia entre necesidad percibida y acompañamiento recibido evidencia una brecha asistencial que los expertos situaron como uno de los principales retos en el abordaje de la obesidad.
Los resultados también confirman el peso de los determinantes sociales, con mayor prevalencia de la enfermedad en entornos de menor renta y nivel educativo. La obesidad, por tanto, no puede explicarse solo desde decisiones individuales, sino desde las condiciones sociales, económicas, laborales y urbanas en las que viven las personas.
La OCDE pide actuar sobre los determinantes sociales
La conferencia magistral corrió a cargo de Ángel González, Responsable de Investigación en Salud de la División de Salud de la OCDE, quien situó la obesidad como un reflejo de desigualdades más amplias.
“Más de la mitad de la población adulta europea vive con sobrepeso u obesidad. Esta realidad exige dejar atrás enfoques centrados exclusivamente en el individuo y avanzar hacia políticas públicas que integren prevención, diagnóstico temprano y actuaciones sobre los determinantes sociales de la salud”, afirmó.
González explicó la relación entre obesidad, bienestar emocional y desigualdades en salud. En el plano económico y laboral, los estudios de la OCDE estiman que el sobrepeso y la obesidad reducen la productividad en España en el equivalente a cerca de 490.000 jornadas laborales al año.
Salud laboral, prevención y reducción del estigma
La mesa redonda “Economía y obesidad: impacto en el mundo laboral”, moderada por el Dr. Felipe Casanueva, abordó las barreras estructurales que encuentran las personas que conviven con obesidad.
Araceli López-Guillén, de la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo del Instituto de Salud Carlos III, defendió la necesidad de adaptar los protocolos de medicina del trabajo para favorecer reincorporaciones laborales seguras y sostenibles. Javier Redondo, de UGT, centró su intervención en los factores psicosociales y en la importancia de eliminar la estigmatización en los entornos de trabajo.
Desde la perspectiva económica, Manuel García-Goñi, Catedrático de Economía de la UCM, analizó el gradiente social, la discriminación en el acceso al empleo y los costes indirectos asociados a las comorbilidades. Pilar Fernández-Fígares, de El Corte Inglés, puso el foco en la vigilancia de la salud dentro de las empresas como herramienta para la detección precoz y la promoción de hábitos saludables.
Comunidad, entorno urbano y salud mental
La segunda mesa, “Bienestar psicológico y social: posibilidades de intervención”, moderada por el Prof. Andreu Palou, amplió el análisis hacia el entorno comunitario y los factores emocionales.
Sagrario Pérez, de la Xunta de Galicia, presentó el Plan Obesidade Zero, que plantea tratar la obesidad como enfermedad metabólica, con objetivos evaluables de reducción y prevención activa desde la infancia y la comunidad. Manuel Franco, de BC3/Johns Hopkins, destacó la influencia del entorno urbano y social, y defendió políticas integrales inspiradas en experiencias internacionales como Dinamarca o República Checa.
Gonzalo Hervás, de la Universidad Complutense de Madrid, abordó el papel de la psicología positiva para mejorar la regulación emocional, la adherencia a los tratamientos y la calidad de vida. Por su parte, Federico Luis Moya, de ANPO/ECPO, reclamó un abordaje que reconozca la complejidad de la obesidad y que combata el estigma desde las políticas públicas, el sistema sanitario, el empleo y la sociedad.
Hacia un abordaje integral de la obesidad
La clausura corrió a cargo de la Dra. Susana Monereo, Codirectora del encuentro y miembro de OPEN España, quien defendió que España dispone de una oportunidad clara para avanzar en una respuesta más completa. “España tiene hoy una oportunidad única para avanzar hacia un abordaje integral de la obesidad que combine prevención, diagnóstico precoz, tratamiento, acompañamiento psicológico y reducción del estigma. No hablamos solo de peso, sino de salud, calidad de vida y equidad”, señaló.
También intervino Pilar Jimeno, Directora General de Inspección y Ordenación Sanitaria, quien subrayó que “la prevención de la obesidad requiere educación sanitaria, formación, promoción de hábitos saludables y coordinación entre los distintos niveles asistenciales y comunitarios. Desde la Comunidad de Madrid creemos en un modelo de colaboración público-privada para dar respuesta a grandes retos sanitarios como la obesidad”.
Desde Novo Nordisk, Paula Barriga destacó la importancia de la prevención, la ciencia y la colaboración público-privada para frenar el avance de la enfermedad. “Basándonos en nuestra experiencia de más de 25 años en obesidad, creemos que tenemos razones para confiar en que estamos en el camino correcto. Si bien vivimos un momento especialmente crítico por su incidencia, también tenemos más herramientas que nunca para frenar su avance: la prevención desde edades tempranas; la ciencia, aliada para ofrecer nuevas vías de tratamiento y la colaboración público-privada, la cual enriquece el conocimiento colectivo”, concluyó.
La jornada cerró con un consenso amplio: la obesidad exige políticas coordinadas, apoyo psicológico, prevención desde edades tempranas, entornos laborales libres de estigma y actuaciones sobre los factores sociales que condicionan su desarrollo. El reto ya no se limita al sistema sanitario; interpela también a empresas, administraciones, comunidad educativa, agentes sociales y sociedad civil.
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