NESI Forum ha cerrado su edición de 2026 con una llamada a reconstruir consensos ante los grandes retos del país, en un contexto marcado por la polarización política y social, la transformación tecnológica, las dificultades de acceso a la vivienda, los desequilibrios territoriales y la pérdida de confianza en las instituciones.
Durante los días 26 y 27 de mayo, el encuentro ha reunido en Guadarrama a representantes del ámbito político, económico, científico, social y mediático en torno a una idea central: el consenso no implica eliminar las diferencias, sino generar espacios capaces de convertir el desacuerdo en soluciones compartidas, aplicables y sostenidas en el tiempo.
NESI Forum ha sido también la plataforma de lanzamiento del Manifiesto por la Convivencia y el Consenso, un documento impulsado junto a representantes de distintos ámbitos sociales, económicos y culturales que llama a rebajar la crispación, fortalecer la escucha y recuperar espacios de acuerdo ante retos como el acceso a la vivienda, la transformación tecnológica, las desigualdades o el cambio climático. El texto ya está disponible para descarga y firma pública a través de la web de Foro NESI.
Diego Isabel La Moneda, director y cofundador de Foro NESI y anfitrión del encuentro, ha subrayado que “en NESI Forum 2026 ha quedado claro que la polarización es intencional y, por eso mismo, llegar a acuerdos también tiene que serlo”. El Manifiesto, ha explicado, “nace para reclamar desde la sociedad civil que la clase política alcance ya los acuerdos necesarios para responder a problemas concretos como el acceso a la vivienda o el deterioro de la convivencia. Necesitamos acuerdos urgentes y, si no llegan desde arriba, tendremos que impulsarlos desde abajo”. Además, ha recordado que “el consenso no consiste en pensar igual, sino en ser capaces de construir soluciones compartidas ante desafíos que ya están afectando a la vida cotidiana de millones de personas”.
Consenso frente a polarización
La polarización fue uno de los grandes ejes del encuentro. No solo por su impacto en la conversación política, sino por su efecto directo sobre la capacidad de dar respuesta a retos como la vivienda, la desigualdad, la transformación tecnológica o la pérdida de cohesión social.
El consenso se abordó durante el foro como una herramienta práctica, no como una renuncia a las diferencias. El politólogo Pablo Simón lo resumió durante su intervención: “Muchas veces pensamos que hacen falta grandes crisis para alcanzar acuerdos, pero también podemos construir consensos antes de llegar al choque”.
En esa línea, el encuentro apuntó que el desacuerdo no tiene por qué bloquear la búsqueda de soluciones cuando permite construir diagnósticos compartidos y respuestas más estables. La clave no está en eliminar las diferencias, sino en generar espacios capaces de convertirlas en acuerdos útiles, aplicables y sostenidos en el tiempo.
Ciudadanía, buen gobierno y conversación pública
La calidad de la conversación pública ocupó también buena parte del debate. La confrontación permanente, la fragmentación digital y la lógica del enfrentamiento están debilitando la confianza social y dificultando la construcción de espacios compartidos. La politóloga y periodista Estefanía Molina advirtió de que “la polarización emocional dificulta cada vez más la posibilidad de construir una realidad compartida”, especialmente en un contexto de aceleración digital y sobreexposición informativa.
En este sentido, la directora general de evercom, Irene de la Casa, señaló que “la desinformación y el tono elevado en medios y redes no solo reflejan la realidad, sino que también la construyen y la retroalimentan. El conflicto retiene más a corto plazo, pero el consenso es lo que permite sostener una sociedad en el tiempo”.
Por este motivo, durante las dos jornadas se puso el acento en la escucha, los matices y los espacios de diálogo cercanos como condiciones necesarias para recuperar confianza y facilitar acuerdos duraderos.
Vivienda, territorio y cohesión social
El debate sobre el consenso aterrizó también en uno de los problemas que más condiciona hoy los proyectos de vida: el acceso a la vivienda. La concentración de empleo, servicios y oportunidades en las grandes ciudades está intensificando las dificultades de acceso, especialmente entre los jóvenes, y abre un debate más amplio sobre territorio, cohesión social y distribución de oportunidades.
“Es imposible que mucha gente joven pueda proyectar una vida estable en las grandes ciudades si no replanteamos cómo distribuimos oportunidades, empleo y vivienda en el territorio”, apuntó Víctor Lapuente, responsable de la Oficina de Tendencias Globales del Banco de España.
Desde esta perspectiva, la vivienda apareció como uno de los ámbitos donde la necesidad de acuerdos resulta más evidente, ya que se trata de un problema estructural que exige respuestas sostenidas en el tiempo y capaces de superar la lógica del corto plazo.
Tecnología, inteligencia artificial y democracia
La inteligencia artificial y el papel de los algoritmos centraron otro de los bloques del encuentro. El debate abordó cómo las nuevas formas de consumo digital están transformando la conversación pública, la relación con las instituciones y la capacidad de construir una realidad compartida.
Durante las sesiones donde se abordó esta temática insistieron en que las redes sociales no son neutrales: detrás de los algoritmos existen decisiones humanas, intereses económicos y sistemas de creencias que condicionan los contenidos que vemos.
Por ello, desde NESI Forum plantearon la necesidad de orientar la innovación tecnológica hacia el fortalecimiento democrático, la información confiable, la participación ciudadana y la construcción de confianza.
Empresa, economía e impacto positivo
El encuentro abordó también el papel de las empresas en un contexto marcado por la incertidumbre y la polarización. La estabilidad, la confianza y la capacidad de llegar a acuerdos se presentaron como condiciones necesarias para impulsar inversión, innovación y modelos económicos sostenibles.
“Lo más valiente hoy no es polarizar más, sino ser capaces de construir espacios de moderación y confianza”, defendió Begoña Villacís. En este sentido, el consenso en el terreno económico se presentó como una vía para generar estabilidad, orientar recursos hacia objetivos compartidos y avanzar hacia modelos capaces de combinar rentabilidad, sostenibilidad e impacto positivo.
Empleo, vida y cuidados
El encuentro también abordó la relación entre empleo, bienestar y cuidados en un contexto marcado por la transformación tecnológica, la inteligencia artificial y los nuevos modelos laborales.
En este bloque se puso el foco en la necesidad de repensar el trabajo como un espacio clave para generar oportunidades, reforzar la movilidad social y responder a los nuevos retos que plantea el mercado laboral. También se subrayó el papel del bienestar dentro de las organizaciones. Cuidar a las personas no solo mejora su calidad de vida, sino que fortalece el compromiso, el propósito compartido y la capacidad de aportar valor.
La inteligencia artificial apareció como uno de los grandes desafíos de esta transformación.
Frente a una visión meramente tecnológica, los ponentes defendieron la necesidad de avanzar hacia un humanismo tecnológico, capaz de integrar la innovación sin perder de vista la salud mental, la desconexión digital y el equilibrio entre vida y trabajo.
Desde esta perspectiva, el consenso también se trasladó al terreno cotidiano: construir acuerdos sobre cómo queremos trabajar, cuidar y convivir en una etapa de cambio acelerado.
Del diagnóstico a la acción
Con esta edición, NESI Forum 2026 ha querido ir más allá del diagnóstico sobre la polarización y abrir una vía de continuidad para trasladar las conclusiones del encuentro a compromisos concretos.
El Manifiesto por la Convivencia y el Consenso, leído durante la apertura del foro y abierto ya a adhesiones ciudadanas, recoge algunas de las principales ideas compartidas durante las dos jornadas: la necesidad de recuperar espacios de negociación alejados del ruido, reforzar la escucha activa, proteger los vínculos comunitarios y construir consensos desde la diversidad.
“Este documento nace para convertir una preocupación compartida en un compromiso colectivo. La convivencia y el consenso no pueden depender solo de las instituciones: necesitan también una ciudadanía activa dispuesta a defender los espacios comunes, la escucha y los acuerdos”, ha afirmado Diego Isabel La Moneda.
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