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Leche Celta ha puesto en marcha GREENTRACK, un proyecto con el que busca mejorar la gestión, la trazabilidad y el control de sus procesos productivos a través del uso de herramientas digitales y análisis de datos. El objetivo es avanzar hacia un modelo de producción más eficiente, sostenible y transparente.
El proyecto se centra en dos líneas principales. Por un lado, la mejora de los procesos productivos en fábrica. Por otro, la medición de la huella ambiental asociada a la actividad. Para ello, se incorporarán sistemas que permitan recoger y gestionar datos de forma más precisa y entender mejor cómo funcionan las plantas de Pontedeume y Ávila en el día a día.
Con esta información será posible analizar indicadores clave como el consumo de agua y energía, la generación de residuos, el rendimiento de los equipos o las mermas, además de la huella de carbono de los procesos. Todo ello permitirá detectar ineficiencias y tomar decisiones con mayor criterio.
También se trabajará en el análisis de la huella de carbono de determinados productos lácteos, para conocer el impacto de cada fase del proceso productivo. En paralelo, se evaluará el uso del agua en las plantas, con el fin de identificar posibles puntos de mejora.
Más allá de medir, GREENTRACK busca que toda esta información forme parte de la operativa diaria. La idea es que la sostenibilidad deje de ser algo que se analiza a posteriori y pase a integrarse en la gestión cotidiana, ayudando a optimizar procesos y a avanzar de forma continua.
El proyecto cuenta con una inversión de 1.412.331,38 euros y ha recibido una ayuda de 353.082,85 euros en el marco del PERTE Agroalimentario 2, impulsado para fomentar la innovación, la Sostenibilidad y la digitalización en el sector.
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