El Comité de Emergencia Español reitera el llamamiento para mantener la ayuda a las decenas de miles de personas afectadas por los terremotos que sacudieron Venezuela hace un mes. El desafío sigue siendo incalculable tras los seísmos que dejaron más de 5.000 muertos y más de 16.500 personas heridas, además de miles de familias afectadas y comunidades con daños severos. Los esfuerzos se centran ahora en que la población pueda retomar la vida cotidiana con seguridad: volver a entornos habitables, recuperar servicios básicos, reabrir espacios comunitarios y educativos y reducir la exposición a riesgos que amenazan la salud de miles de familias.
En este contexto, la Fundación ”la Caixa” se ha comprometido a aportar hasta un millón de euros a la reconstrucción de las zonas afectadas. Para ello, la entidad ha impulsado una campaña de solidaridad en la que se compromete a igualar, hasta alcanzar un máximo 500.000 euros, las donaciones realizadas por particulares y entidades al Comité de Emergencia Español a través de la página web donareconstruccionvenezuela.org . La entidad también igualará, hasta un máximo de 500.000 euros, las donaciones que reciba UNICEF España. Esta iniciativa estará operativa durante un año a partir de este viernes, 24 de julio.
“Un mes después de los terremotos el reto al que se enfrentan las ONG internacionales especialistas en ayuda humanitaria del Comité de Emergencia es que las familias puedan volver a una rutina segura sin que la emergencia se transforme en una crisis sanitaria. Evitar enfermedades y acompañar la recuperación física y emocional es ahora determinante”, señala la directora del Comité de Emergencia Español, Sara Barbeira.
Retomar la vida cotidiana: una prioridad humanitaria
Un mes después de los terremotos, las necesidades evolucionan y se vuelve clave impulsar una recuperación temprana que permita unas condiciones de vida digna y reducir riesgos secundarios. Para ello una de las prioridades de las ONG es garantizar agua limpia, saneamiento e higiene para prevenir enfermedades asociadas a la falta de letrinas, la contaminación del agua y la gestión deficiente de residuos.
Las ONG que forman parte del Comité de Emergencia están centradas en apoyar soluciones de alojamiento temporal y mejoras en refugios así como en reforzar la atención sanitaria y el acceso a medicamentos esenciales, priorizando la atención primaria. También la atención psicosocial, especialmente para niños, niñas y familias que han sufrido pérdidas, desplazamiento o exposición a situaciones traumáticas, es fundamental. La salud mental de las personas afectadas es una de las grandes prioridades en esta fase.
La protección de las personas más vulnerables es una de las claves de esta respuesta, protegiendo frente a violaciones de sus derechos y promoviendo entornos más seguros. El foco se mantiene en quienes corren mayor riesgo tras el desastre, especialmente las niñas, adolescentes y mujeres, que se encuentran más expuestas a la violencia, la explotación y la interrupción de sus servicios de salud.
La respuesta también incluye la puesta en marcha de Espacios Seguros para la Infancia para que los niños y niñas tengan un entorno seguro donde retomar rutinas que favorezcan su bienestar emocional, y de espacios temporales de aprendizaje para que puedan continuar con su educación y recuperar la normalidad.
La recuperación también requerirá ampliar la cobertura hacia comunidades receptoras y estados que están recibiendo población desplazada, donde las vulnerabilidades preexistentes y la presión sobre los servicios básicos podrían agravar las necesidades humanitarias.
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