El Hospital Universitario del Vinalopó recuerda que la vuelta al colegio puede generar ansiedad y estrés en algunos niños debido al cambio de rutinas tras las vacaciones, y ofrece una serie de recomendaciones para facilitar este periodo de adaptación y acompañar a las familias en el inicio del curso. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años presenta algún problema de salud mental, siendo la ansiedad uno de los más frecuentes, lo que refuerza la importancia de la detección precoz y el apoyo familiar.
La psicóloga de la USMIA Toscar del Departamento de Salud del Vinalopó, la doctora Marta Marcos, explica que “la vuelta al colegio implica un proceso de adaptación normal en el que es habitual que durante las primeras semanas aumente la ansiedad, ya que los niños se están ajustando a nuevas rutinas y demandas. Lo importante es acompañarlos, validar sus emociones y transmitir seguridad”. Entre las señales de ansiedad pueden aparecer síntomas físicos como dolor abdominal, náuseas, vómitos antes de ir al colegio, pérdida de apetito, dolores de cabeza, mareos, taquicardias, sensación de ahogo o dificultades para dormir.
Los especialistas señalan que estos signos deben preocupar cuando se mantienen en el tiempo más allá de las tres primeras semanas o se acompañan de un rechazo persistente a acudir a clase, en cuyo caso es recomendable consultar con un profesional de salud mental.
El descanso y las rutinas juegan un papel clave en la prevención del malestar emocional. La falta de sueño aumenta la respuesta al estrés y la irritabilidad, mientras que el uso de pantallas antes de dormir puede retrasar la conciliación del sueño y reducir las horas de descanso necesarias en edad escolar. Por ello, se recomienda recuperar progresivamente los horarios al menos una o dos semanas antes del inicio del curso, así como limitar el uso de dispositivos electrónicos por la noche y fomentar actividades relajantes como la lectura.
Además de la organización de horarios y material escolar, los profesionales destacan la importancia de preparar emocionalmente a los menores, normalizando sus nervios, hablando de forma positiva sobre el inicio del curso y reforzando aspectos como el reencuentro con amigos o el nuevo entorno escolar. Gestos sencillos como desayunar juntos el primer día, acompañarlos al colegio o dejar mensajes de apoyo pueden ayudar a reforzar su seguridad.
La doctora Marta Marcos señala también que la actitud de los padres es fundamental, ya que “cuando las familias planifican con antelación, mantienen rutinas progresivas y gestionan su propia ansiedad, transmiten calma a sus hijos”.
Desde el Hospital Universitario del Vinalopó se recuerda que la ansiedad inicial en la vuelta al colegio es habitual y forma parte del proceso de adaptación, pero si los síntomas persisten o interfieren en la vida diaria del menor, es importante solicitar una valoración especializada.


