Teresa Martín de la Mata, Vicepresidenta de Varma, vincula la Sostenibilidad con una manera de entender la empresa marcada por la visión a largo plazo y la conciencia de legado propia de una compañía familiar. En Varma, este compromiso se articula actualmente a través de su propósito social corporativo, ‘Building Future Worth Sharing’, y se traduce en una gestión que busca integrar los criterios ambientales, sociales y de Buen Gobierno en toda la organización. “La Sostenibilidad solo funciona cuando es auténtica y está integrada en la cultura de la compañía”, sostiene, convencida de que debe reflejarse en las decisiones, en el liderazgo y en la manera en que las personas viven la empresa.
- Teresa, ¿cuándo y por qué comenzaste a involucrarte en el ámbito de la Sostenibilidad?
- ¿Cómo era el panorama de la RSE hace dos décadas y qué diferencias encuentras respecto al momento actual?
- Corresponsables ha acompañado también buena parte de esta transformación. ¿Qué papel consideras que ha desempeñado durante estas dos décadas?
- ¿Qué cambios te parecen más significativos en la forma en que las organizaciones gestionan hoy la Sostenibilidad?
- Si miramos estas dos décadas con perspectiva, ¿qué ha impulsado realmente este cambio de paradigma?
- ¿Qué grandes aprendizajes te ha dejado este recorrido?
- ¿Dónde situarías a quienes fueron pioneros cuando la Sostenibilidad todavía no ocupaba un lugar prioritario en las empresas?
- ¿Qué iniciativa de Varma refleja especialmente bien esa forma de conectar el propósito empresarial con las necesidades de la sociedad?
- ¿Hacia dónde crees que evolucionarán la RSE y la Sostenibilidad durante los próximos años?
- ¿Cómo pueden las nuevas generaciones llevar más lejos el camino recorrido hasta ahora?
En esta entrevista, enmarcada en el 20º Aniversario de Corresponsables, Martín de la Mata analiza una evolución que ha llevado a las organizaciones desde las acciones sociales puntuales hasta una concepción estratégica de la Sostenibilidad, donde propósito, rentabilidad e impacto caminan de la mano. También reconoce a Corresponsables como “uno de los grandes impulsores y altavoces de la Sostenibilidad en España”, destacando especialmente su capacidad para conectar empresas, instituciones y profesionales y ayudar a normalizar esta agenda desde una perspectiva práctica y accesible. Para la Vicepresidenta de Varma, el gran cambio de estas dos décadas puede resumirse en una idea: “La Sostenibilidad no es un equilibrio entre rentabilidad e impacto positivo, sino la forma de garantizar ambas cosas a largo plazo”.
Teresa, ¿cuándo y por qué comenzaste a involucrarte en el ámbito de la Sostenibilidad?
En nuestro caso, para Varma, la Sostenibilidad forma parte de una manera de entender la empresa muy ligada a nuestros valores como compañía familiar. Siempre hemos creído en construir proyectos a largo plazo, cuidando las relaciones, las personas y el impacto que dejamos en nuestro entorno.
Hoy, además, este compromiso está plenamente alineado con nuestro propósito social corporativo, ‘Building Future Worth Sharing’, que refleja nuestra voluntad de construir un futuro que merezca ser compartido por las próximas generaciones. Bajo esta visión, la Sostenibilidad se ha convertido en un pilar estratégico transversal que guía nuestras decisiones y nos ayuda a integrar los criterios ambientales, sociales y de Buen Gobierno en toda la organización.
Como empresa familiar, tenemos una profunda conciencia de legado. Siempre hemos entendido que nuestro papel no consiste únicamente en gestionar el presente, sino en construir una compañía mejor para las generaciones futuras y contribuir, desde nuestra actividad, a una sociedad mejor. Esa mirada a largo plazo nos hace ser muy conscientes de que las decisiones que tomamos hoy tienen un impacto que va mucho más allá de nosotros y del presente.
¿Cómo era el panorama de la RSE hace dos décadas y qué diferencias encuentras respecto al momento actual?
Hace dos décadas, la RSE era todavía un territorio muy asociado a acciones puntuales de carácter social. Existía una clara voluntad de contribuir positivamente a la sociedad, pero en muchos casos estas actuaciones no estaban plenamente integradas en la estrategia empresarial.
Hoy, la Sostenibilidad ha evolucionado hasta convertirse en una forma de entender cómo las empresas se relacionan con la sociedad y cómo generan valor más allá de los resultados económicos. La pregunta ya no es únicamente qué hace una empresa, sino cuál es su propósito y qué impacto quiere tener en el mundo.
En nuestro caso, esto se traduce en iniciativas que buscan llegar donde a veces otros organismos no llegan, apoyando causas que necesitan más visibilidad y atención. Es el caso de nuestro compromiso social ‘Construyendo Futuro’ con las enfermedades raras, que históricamente han contado con menos recursos y notoriedad que otras patologías, o de colaboraciones como las que mantenemos con la Fundación Infantil Ronald McDonald para apoyar a familias que atraviesan situaciones especialmente complejas con hijos hospitalizados.
Corresponsables ha acompañado también buena parte de esta transformación. ¿Qué papel consideras que ha desempeñado durante estas dos décadas?
Corresponsables ha sido, sin duda, uno de los grandes impulsores y altavoces de la Sostenibilidad en España. Ha acompañado la evolución de la RSE prácticamente desde sus inicios, generando visibilidad y comunidad alrededor de estos temas.
Su valor ha estado precisamente en conectar empresas, instituciones y profesionales comprometidos con una visión más responsable de hacer empresa.
Y algo especialmente importante: ha ayudado a normalizar la Sostenibilidad dentro del mundo empresarial, acercándola desde un enfoque práctico y accesible.
¿Qué cambios te parecen más significativos en la forma en que las organizaciones gestionan hoy la Sostenibilidad?
Uno de los grandes cambios ha sido pasar de iniciativas aisladas a estrategias integrales. Hoy la Sostenibilidad ya no pertenece únicamente a un departamento; impacta en toda la organización y forma parte de la manera en que las empresas toman decisiones y construyen valor a largo plazo.
También hemos visto una transformación muy relevante en el papel de las personas. Las nuevas generaciones demandan empresas con propósito, coherencia y compromiso real, y eso está influyendo de manera decisiva en la cultura corporativa y en la forma de liderar las organizaciones.
Por otro lado, la transparencia y la rendición de cuentas han adquirido un protagonismo enorme. Hace años bastaba con comunicar buenas prácticas; hoy es necesario medir, reportar y demostrar el impacto generado.
En nuestro caso, este compromiso se materializa a través de herramientas como nuestro Estado de Información No Financiera (EINF) y nuestra Memoria de Sostenibilidad, que nos permiten evaluar nuestros avances, identificar áreas de mejora y compartir de forma transparente nuestro desempeño con todos los stakeholders.
Si miramos estas dos décadas con perspectiva, ¿qué ha impulsado realmente este cambio de paradigma?
Creo que la evolución de la Sostenibilidad en las últimas dos décadas puede resumirse en que las empresas hemos pasado de preguntarnos si debíamos implicarnos en estos asuntos a asumir que son una parte esencial de nuestra capacidad para generar valor e impacto a largo plazo.
El verdadero motor del cambio ha sido la evolución de las expectativas sociales. Hoy consumidores, empleados, inversores y comunidades esperan que las empresas contribuyan activamente a resolver los grandes desafíos de nuestro tiempo.
Quizá el hito más importante haya sido entender que la Sostenibilidad no es un equilibrio entre rentabilidad e impacto positivo, sino la forma de garantizar ambas cosas a largo plazo.
¿Qué grandes aprendizajes te ha dejado este recorrido?
La principal lección es que la Sostenibilidad solo funciona cuando es auténtica y está integrada en la cultura de la compañía. No puede construirse únicamente desde la comunicación; tiene que reflejarse en las decisiones, en la forma de liderar y en la manera en que las personas viven la organización.
También he ido aprendiendo que el impacto de una estrategia de Sostenibilidad va mucho más allá de los proyectos que se desarrollan. Tiene un efecto directo en las personas que forman parte de la empresa.
Trabajar en una organización que se preocupa por hacer las cosas bien, por generar un impacto positivo en la sociedad y por contribuir al cuidado del planeta genera orgullo de pertenencia, compromiso y una mayor conexión con el propósito común.
Y quizá una tercera lección es que la Sostenibilidad va de compromiso, coherencia y mejora continua. Lo importante es avanzar con determinación y mantener siempre una visión de largo plazo.
¿Dónde situarías a quienes fueron pioneros cuando la Sostenibilidad todavía no ocupaba un lugar prioritario en las empresas?
Ha habido muchas empresas, organizaciones y profesionales que apostaron por la Sostenibilidad cuando todavía no ocupaba un lugar prioritario en el ámbito empresarial.
También han desempeñado un papel fundamental entidades, asociaciones, medios especializados y plataformas de diálogo que ayudaron a generar conocimiento y a compartir buenas prácticas.
Más allá de nombres concretos, creo que los verdaderos pioneros fueron quienes entendieron antes que nadie que el éxito empresarial y el impacto positivo deben ir de la mano.
¿Qué iniciativa de Varma refleja especialmente bien esa forma de conectar el propósito empresarial con las necesidades de la sociedad?
Creo especialmente en aquellos proyectos que consiguen conectar el propósito de una organización con las necesidades reales de la sociedad.
En nuestro caso, una de las iniciativas que mejor refleja esta visión es nuestro compromiso con las enfermedades raras, un ámbito en el que desarrollamos diferentes acciones de sensibilización y colaboración a través de nuestro proyecto social ‘Construyendo Futuro’. Su objetivo principal reside en dar visibilidad a la Enfermedad de Wilson y conseguir apoyo para su investigación.
Para nosotros, la Sostenibilidad consiste en utilizar nuestra capacidad de influencia para dar voz a causas que necesitan más apoyo y generar un impacto positivo más allá de nuestra actividad empresarial.
Estamos convencidos de que cuando una compañía logra que su propósito se traduzca en acciones concretas y relevantes para las personas es cuando realmente genera valor.
¿Hacia dónde crees que evolucionarán la RSE y la Sostenibilidad durante los próximos años?
Creo que la Sostenibilidad dejará de percibirse como un ámbito específico para convertirse definitivamente en una forma de gestionar las empresas. Estará cada vez más integrada en la estrategia, la innovación, la gestión del talento y la toma de decisiones.
Los principales retos estarán relacionados con la capacidad de transformar compromisos en resultados tangibles.
Al mismo tiempo, veo enormes oportunidades para aquellas compañías capaces de innovar, adaptarse y generar valor desde la responsabilidad. Las empresas que lideren esta transformación serán más competitivas y relevantes para la sociedad.
¿Cómo pueden las nuevas generaciones llevar más lejos el camino recorrido hasta ahora?
Las nuevas generaciones ya están desempeñando un papel decisivo en esta transformación. Han incorporado de forma natural conceptos como el propósito, el impacto social o la Sostenibilidad en su manera de entender el trabajo y la empresa.
Su capacidad para cuestionar modelos tradicionales y exigir mayores niveles de coherencia está acelerando cambios muy positivos dentro de las organizaciones.
Más que heredar este legado, creo que tienen la oportunidad de llevarlo un paso más allá. Su visión, su sensibilidad social y su compromiso con los grandes retos globales serán fundamentales para construir empresas y sociedades más responsables en las próximas décadas.
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