La Copa COVAP, iniciativa educativa y deportiva promovida por la Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches, y la Federación Española de Psicología del Deporte (FEPD) alertan de que la cultura de la inmediatez, presente en muchos entornos digitales, puede dificultar que niños, niñas y adolescentes desarrollen habilidades fundamentales como la paciencia, la perseverancia o la capacidad para afrontar la frustración cuando los resultados no llegan tan rápido como esperan.
Así lo refleja un trabajo de investigación de la Universidad de California (EEUU), que concluye que un mayor tiempo de exposición a las pantallas se asocia con una menor habilidad de niños y niñas para retrasar una recompensa inmediata, una competencia psicológica estrechamente relacionada con el autocontrol.
Precisamente, aprender a esperar constituye uno de los pilares sobre los que se construyen el esfuerzo, la constancia y la capacidad para afrontar objetivos a largo plazo.
“Las personas aprendemos a desenvolvernos según las experiencias que vivimos. Si un niño crece en un entorno donde todo sucede con rapidez, acaba interiorizando que esa es la forma natural de conseguir las cosas”, explica el presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte (FEPD), David Peris Delcampo, quien matiza que para aprender, mejorar y alcanzar cualquier objetivo importante “necesitamos tiempo, esfuerzo y paciencia”.
Esta realidad se produce en un contexto en el que la infancia vive más conectada que nunca. El informe Infancia, adolescencia y bienestar digital, elaborado por UNICEF España junto a la Universidad de Santiago de Compostela, Red.es y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática, muestra una generación hiperconectada donde un uso inadecuado de la tecnología puede afectar al bienestar emocional y favorecer la pérdida de hábitos saludables. Además, refleja que el acceso al teléfono móvil se produce cada vez a edades más tempranas y que la presencia en redes sociales está ampliamente extendida en estas etapas.
En este escenario no solo resulta relevante el tiempo que pasan conectados, sino también el tipo de experiencias digitales a las que están expuestos. Y es que las redes sociales, los videojuegos o las plataformas de vídeo están diseñados para ofrecer estímulos continuos mediante nuevos contenidos, “me gusta”, recompensas o niveles que aparecen de forma instantánea. A ello se suma la imagen de éxito inmediato que proyectan muchos creadores de contenido, donde solo se ve el resultado, pero rara vez el esfuerzo, los errores o el tiempo que hay detrás de cada logro.
“En el momento en que un niño o niña se acostumbra a obtener aquello que desea de forma inmediata puede frustrarse con mayor facilidad cuando las cosas no salen como esperaba, lo que le puede llevar a abandonar una actividad tras los primeros errores, perder el interés rápidamente o pensar que el esfuerzo no merece la pena si los resultados no llegan enseguida”, explica el presidente de la FEPD. Asimismo, añade que esta dinámica obstaculiza mantener la motivación en actividades que requieren constancia, como el estudio o la práctica deportiva, y puede generar expectativas poco realistas sobre cómo se alcanzan los logros.
La vuelta al cole, una oportunidad para recuperar la paciencia y el esfuerzo
Tras las vacaciones de verano, un período en el que muchos niños, niñas y adolescentes suelen incrementar el tiempo dedicado a las pantallas, videojuegos o redes sociales, el inicio del curso escolar supone una oportunidad para recuperar hábitos que favorezcan la paciencia, la constancia y el compromiso.
En este sentido, la Copa COVAP y la FEPD recomiendan restablecer horarios regulares de sueño, imponer límites razonables al uso de pantallas, fomentar pequeñas responsabilidades en casa y promover la actividad física. De hecho, la práctica deportiva constituye una de las herramientas más eficaces para contrarrestar los efectos de la cultura de la inmediatez y desarrollar habilidades directamente relacionadas con el autocontrol y el esfuerzo.
“El deporte ofrece situaciones que ayudan a compensar aprendizajes que cada vez aparecen menos en otros ámbitos. Enseña a esperar el momento adecuado, a aceptar que unas veces se gana y otras se pierde, a seguir esforzándose, aunque los resultados no lleguen de inmediato, y a comprender que el progreso requiere constancia”, explica el presidente de la FEPD.
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