Con el inicio de un nuevo ciclo escolar en la región Sierra, la seguridad vuelve a ser una prioridad dentro y fuera de las aulas. Más allá de organizar horarios, materiales y rutinas, este período representa una oportunidad para revisar cómo se protegen los espacios por los que diariamente transitan estudiantes, docentes, familias, proveedores y visitantes. Para ello, es clave combinar infraestructura, protocolos, personal capacitado y herramientas tecnológicas que permitan anticipar riesgos, verificar situaciones inusuales y actuar oportunamente, siempre bajo criterios de privacidad y protección de los datos de niños, niñas y adolescentes.
“Una plataforma VMS como HikCentral Profesional complementa los protocolos de seguridad de una institución educativa, no los sustituye. Su aporte está en ayudar a detectar, verificar y responder oportunamente ante situaciones que requieren atención, especialmente en espacios con alta circulación de personas”, explica Ronnie Esparza, Ingeniero de Hikvision Ecuador.
De cara al regreso a clases, el experto destaca cinco zonas que merecen especial atención y en las que la tecnología puede contribuir a fortalecer las medidas de prevención y respuesta, siempre considerando las características de cada institución, el flujo de personas y los riesgos particulares de cada espacio.
- Accesos para personal, visitantes y proveedores: Las instituciones educativas reciben diariamente a personas que no forman parte del flujo habitual del alumnado, como proveedores, familiares, contratistas o visitantes. Por ello, es importante contar con procedimientos que permitan identificar quién ingresa por puertas peatonales o vehiculares, bajo qué condición y hacia qué área se dirige. Los registros, terminales de gestión de visitantes y sistemas de autorización facilitan esta verificación y permiten actuar ante ingresos no autorizados o situaciones inusuales. Más que restringir el acceso, el objetivo es organizar los flujos, diferenciar ingresos cuando sea posible y definir cómo actuar ante personas ajenas a la comunidad educativa.
- Perímetros y accesos secundarios: Cerramientos, estacionamientos, accesos secundarios y zonas con poca circulación pueden convertirse en puntos vulnerables si no existe una supervisión adecuada. En estos espacios, la videoseguridad con funciones de inteligencia artificial contribuye a identificar movimientos o comportamientos inusuales como peleas, caídas, entre otros que generan alertas para su verificación. La clave está en contar con protocolos claros que definan quién recibe la alerta, cómo se verifica y qué acciones se activan según el nivel de riesgo.
- Áreas comunes: Pasillos, escaleras, cafeterías y zonas de espera concentran gran parte del flujo diario de estudiantes, especialmente durante recreos y cambios de clase. Una cobertura adecuada de videoseguridad ayuda a reducir puntos ciegos y facilita la verificación de accidentes, aglomeraciones o situaciones que requieran atención. En estas zonas es importante agregar un sistema de audio evacuación conformado por parlantes de alta fidelidad y señalética digital.“En las áreas comunes, la clave no está en instalar más dispositivos, sino en identificar dónde existen mayores riesgos y ubicar los equipos con DeepinView / DeepinMind que pertenecen a la tecnología de Hik-IA de forma estratégica para apoyar una respuesta más oportuna”, explica Esparza. La recomendación es planificar cada herramienta según el riesgo que se busca prevenir, priorizando su ubicación y utilidad antes que la cantidad de equipos.
- Patios y zonas recreativas: Los patios, canchas y áreas recreativas suelen concentrar a numerosos estudiantes en espacios amplios y difíciles de supervisar desde un solo punto. En estos casos, cámaras PTZ, cámaras panorámicas o sistemas de múltiples lentes como PanoVu o TandemVu permiten ampliar la cobertura visual y complementar la supervisión presencial, facilitando la verificación de accidentes, accesos no autorizados u otras situaciones que requieran una respuesta rápida. El objetivo debe ser contar con información útil para actuar oportunamente, sin realizar un seguimiento constante de las actividades individuales de los estudiantes.
- Zonas de ingreso y salida del alumnado: El inicio y cierre de la jornada concentran en pocos minutos a estudiantes, familias, transporte escolar y personal del plantel. Para reducir confusiones y mejorar la organización, es importante establecer puntos definidos de ingreso y recogida, responsables y mecanismos que permitan verificar quién está autorizado a retirar a cada estudiante. Los registros y sistemas de validación de HikCentral Profesional permiten organizar mejor este proceso y confirmar las autorizaciones correspondientes, siempre dentro de un protocolo conocido por las familias.
Cómo reforzar la seguridad sin comprometer la privacidad
Incorporar tecnología en una institución educativa también implica proteger la privacidad y la información de niños, niñas y adolescentes. Por ello, cada herramienta debe responder a una necesidad concreta de seguridad y recopilar únicamente la información indispensable. En este contexto, existen algunas medidas clave que las instituciones pueden considerar para equilibrar seguridad y privacidad:
- Definir qué riesgo se busca prevenir antes de incorporar cualquier tecnología.
- Mantener baños y vestidores libres de cámaras y, cuando sea necesario reforzar la seguridad, optar por radares de detección de caída que no captan imágenes pero si generan una alerta en caso de emergencia.
- Conservar la información solo durante el tiempo necesario y eliminarla una vez cumplida su finalidad.
- Limitar el acceso a imágenes y registros únicamente al personal autorizado mediante la plataforma VMS.
- Utilizar contraseñas seguras, permisos diferenciados y mantener los sistemas actualizados.
- Informar a familias, docentes y estudiantes sobre qué tecnologías se utilizan y con qué propósito.
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