Maya Ormazábal, Directora Global de Sostenibilidad de Telefónica, comparte en esta entrevista con Corresponsables las claves del nuevo Plan de Sostenibilidad 2026-2030 de la compañía. Una hoja de ruta que integra los criterios ESG en la estrategia de negocio y en la toma de decisiones con el objetivo de contribuir al crecimiento, mejorar la eficiencia, gestionar los riesgos y facilitar el acceso a financiación sostenible.
- El Plan de Sostenibilidad 2026-2030 de Telefónica integra los criterios ESG en los procesos y en la toma de decisiones. ¿Qué supone este nuevo Plan para la compañía y cuáles son los principales objetivos que se han marcado con su puesta en marcha?
- El Plan busca impulsar una Telefónica más innovadora y competitiva y contribuir a afrontar desafíos como el cambio climático, la desigualdad, la empleabilidad o la desinformación. ¿Cómo se articula esta doble contribución al negocio y a los grandes retos sociales y ambientales?
- Entre los objetivos ambientales figuran las cero emisiones operacionales, una reducción del 56% de las emisiones de alcance 3 respecto a 2016, la gestión circular de los activos y la evaluación individualizada del riesgo climático de más de 5.000 activos críticos. ¿Dónde se encuentran los principales desafíos para avanzar en estos compromisos de aquí a 2030?
- En el ámbito social, uno de los grandes objetivos es avanzar hacia una sociedad más digital, inclusiva y con mayor bienestar. ¿Cómo se traduce este propósito?
- El Plan incorpora también los criterios ESG a la propuesta de valor para los clientes empresariales ¿Qué papel juega la sostenibilidad en vuestra oferta comercial y qué oportunidades representa para el crecimiento del negocio?
- ¿Qué importancia tiene la gestión de las personas dentro de esta estrategia de sostenibilidad?
- El Plan habla de “activar confianza en un mundo digital” e incluye entre sus prioridades una tecnología ética y segura, con IA responsable, privacidad por diseño y ciberseguridad integral. ¿Qué rol desempeñan estos ámbitos en la estrategia de sostenibilidad de Telefónica y en la construcción de esa confianza digital?
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El plan, cocreado por diferentes áreas y unidades de negocio de Telefónica, se articula en 12 líneas estratégicas en torno a los ejes ambiental, social y de gobernanza.
Durante la conversación, Maya Ormazábal analiza cómo la sostenibilidad contribuye a la competitividad de Telefónica, así como sus principales retos en descarbonización, digitalización responsable, inclusión, talento y confianza digital.
El Plan de Sostenibilidad 2026-2030 de Telefónica integra los criterios ESG en los procesos y en la toma de decisiones. ¿Qué supone este nuevo Plan para la compañía y cuáles son los principales objetivos que se han marcado con su puesta en marcha?
El nuevo Plan de Sostenibilidad es una oportunidad única para Telefónica de transformarse en una compañía más innovadora, competitiva y preparada para el futuro.
Hemos integrado plenamente la sostenibilidad en la compañía, en la estrategia de negocio y en la toma de decisiones, y queremos generar valor en cuatro elementos fundamentales para la empresa: crecimiento, eficiencia, riesgos y financiación. Son cuatro aspectos fundamentales en cualquier cuenta de resultados.
Vemos que la sostenibilidad ya está impulsando el crecimiento de los ingresos porque nos ayuda a posicionar nuestros productos y servicios de digitalización como una palanca para la descarbonización.
Además, nos está ayudando a ser más eficientes en el uso de los recursos: recursos naturales, pero también energéticos y económicos, tanto en gastos como en inversiones. Nos está preparando para mitigar riesgos y ser una compañía más resiliente ante aspectos como el cambio climático y, por último, nos ayuda a atraer capital a través de las finanzas sostenibles.
Por tanto, vemos que realmente es una gran oportunidad para la empresa desde ahora, pero también para el crecimiento a largo plazo.
También me gustaría destacar que el Plan de Sostenibilidad ha sido cocreado por las diferentes áreas y unidades de negocio de la empresa. Es una estrategia empresarial muy transversal, en cuya creación han participado los principales departamentos: Sostenibilidad, obviamente, pero también Compras, Finanzas, Comercial, Tecnología y Red. Es un plan integrado en la compañía y eso resulta muy importante.
Tiene objetivos a 2030 y algunos de ellos incluso forman parte de la retribución variable de los empleados. Es algo que llevamos ya mucho tiempo haciendo y que vamos a continuar en este nuevo marco estratégico.
En concreto, el plan tiene 12 líneas estratégicas en torno a los tres ejes clásicos de la sostenibilidad: ambiental, social y gobernanza.
En el eje ambiental tenemos el objetivo de continuar siendo una empresa con electricidad 100% renovable en 2030 y hacerlo, además, con una matriz renovable cada vez más apalancada en acuerdos de compra de energía a largo plazo, lo que denominamos PPA. Nuestro objetivo es alcanzar un 50% de PPA en 2030.
También buscamos una reducción del 56% de las emisiones de gases de efecto invernadero de alcance 3 y de más del 90% en las emisiones de alcance 1 y 2.
En la parte social queremos continuar ofreciendo una gama de productos y servicios de digitalización verde para impulsar el crecimiento, pero también la descarbonización que viene de la mano de la digitalización.
Tenemos asimismo objetivos en inclusión y diversidad, como alcanzar un 37% de mujeres directivas a partir de 2027.
En la parte de gobernanza queremos seguir trabajando para tener una compañía más responsable. Contamos para ello con políticas y procesos cada vez más estables y vamos a seguir, por ejemplo, formando a la plantilla en ética y responsabilidad.
La cadena de suministro es también un elemento muy importante de la gobernanza y estamos trabajando para integrar la sostenibilidad en la relación con nuestros proveedores. Tenemos el objetivo de que el 95% de nuestros proveedores de alto riesgo estén evaluados en materia de sostenibilidad en 2030.
Por tanto, es un plan que integra muchos KPI y objetivos y que, sobre todo, va a tratar de mejorar procesos muy importantes de la empresa.
El Plan busca impulsar una Telefónica más innovadora y competitiva y contribuir a afrontar desafíos como el cambio climático, la desigualdad, la empleabilidad o la desinformación. ¿Cómo se articula esta doble contribución al negocio y a los grandes retos sociales y ambientales?
Lo importante es tener siempre en mente la visión de la empresa. Telefónica ha asumido el reto de ser la mejor vía de acceso para ciudadanos, empresas e instituciones a las tecnologías digitales.
Tenemos que trabajar para integrar en nuestro modelo de negocio los grandes desafíos sociales y ambientales que tenemos como sociedad. Las compañías no somos burbujas aisladas. Sabemos que tenemos una serie de riesgos y oportunidades derivados, por ejemplo, del cambio climático, que nos van a afectar como compañía. Y también sabemos que tenemos un impacto en la sociedad y en el planeta que debemos considerar en nuestros modelos de negocio para capturar estas oportunidades.
El plan visibiliza cuál es la oportunidad económica de la sostenibilidad y ya tenemos cuantificados algunos ejemplos de cómo está ayudándonos a ser más competitivos y a aumentar los ingresos.
Por ejemplo, el año pasado tuvimos más de 700 millones de euros de ingresos procedentes de productos y servicios sostenibles. Lo que buscamos con el plan es escalar este impacto tanto dentro como fuera de la empresa. Para ello estamos poniendo en marcha diferentes estrategias. Uno de los ejemplos más sencillos procede de la parte ambiental: cómo nuestros productos y servicios contribuyen a descarbonizar la economía a través de la digitalización.
Tenemos soluciones para hacer los negocios y la industria más inteligentes, mejorar el transporte o contribuir a descarbonizar las ciudades. Todo ello hace que juguemos un papel muy importante en los objetivos de nuestros clientes y, al mismo tiempo, representa una oportunidad para ampliar nuestro portfolio de productos y servicios y aumentar nuestros ingresos.
Sabemos también que la digitalización tiene sus retos, obviamente también ambientales, y tenemos que abordarlos. Si nos centramos en el plano interno, la energía es para nosotros un recurso fundamental. En este contexto de incertidumbre geopolítica, una gestión eficiente de la energía y la promoción de las energías renovables mediante compras de energía a largo plazo nos están ayudando a reducir costes desde ahora mismo y, sobre todo, a largo plazo.
También nos permiten tener una menor exposición a la volatilidad del precio de la energía y una mayor seguridad de suministro. Por tanto, al mismo tiempo que reducimos nuestras emisiones de alcance 1 y 2, estamos impulsando un mix energético más renovable en los países donde operamos y ayudando al negocio a ser también más resiliente desde el punto de vista económico.
Creo que conseguimos tangibilizar la oportunidad de la sostenibilidad cuando la aterrizamos en ejemplos concretos dentro de cada modelo de negocio, en este caso en el sector de las telecomunicaciones y en Telefónica.
Entre los objetivos ambientales figuran las cero emisiones operacionales, una reducción del 56% de las emisiones de alcance 3 respecto a 2016, la gestión circular de los activos y la evaluación individualizada del riesgo climático de más de 5.000 activos críticos. ¿Dónde se encuentran los principales desafíos para avanzar en estos compromisos de aquí a 2030?
En materia ambiental, los principales desafíos son tres. El primero consiste en mantener estable el consumo de electricidad y energía. Estamos en un sector en el que vemos crecer el tráfico en las redes por el streaming, la inteligencia artificial y una mayor digitalización. Todo ello puede llevar aparejado un incremento del consumo energético.
Es algo que hemos conseguido contener. Telefónica ha logrado reducir un 12% su consumo energético entre 2015 y 2025, pese a que el tráfico de datos que circula por sus redes se ha multiplicado por 12 en ese mismo periodo. Esta mejora ha sido posible gracias al despliegue de redes de fibra y 5G, la automatización y el uso de inteligencia artificial en la gestión de infraestructuras. Así el consumo energético por unidad de tráfico se ha reducido un 92%, hasta situarse en 29 MWh por petabyte transportado.
Sin embargo, el reto es seguir desacoplando ese crecimiento para evitar un incremento del consumo energético en un contexto de mayor inteligencia artificial y digitalización de la sociedad y de nuestros clientes. Y, obviamente, conseguir al mismo tiempo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El segundo reto procede de nuestra cadena de suministro global. No toda la cadena tiene los mismos compromisos ambientales. Existen contextos sociales, económicos y regulatorios diferentes a los que tenemos en el mercado europeo y sabemos que para nuestro sector es muy importante reducir también las emisiones de alcance 3.
Por eso, trabajar con nuestra cadena de suministro resulta fundamental. Y ahí tenemos un reto que requiere la colaboración de todo el sector: innovación, visión holística y colaboración tanto de proveedores como de competidores; en definitiva, de todos los actores que formamos parte de la cadena de valor del sector digital y de las telecomunicaciones.
Y una oportunidad que, al mismo tiempo, constituye un reto es aumentar la circularidad de los equipos tecnológicos, eléctricos y electrónicos. Son componentes fundamentales de la digitalización, pero también grandes consumidores de materiales y recursos escasos. Sabemos que pueden tener una vida más larga y una mayor reutilización.
Tenemos además un contexto regulatorio en Europa que está jugando a favor de una mayor circularidad de estos equipos, pero nuestros clientes y proveedores tienen un papel muy importante.
Existe una gran oportunidad que, a su vez, supone un reto y que nos ayudará a reducir nuestras emisiones de alcance 3 y también a avanzar en soberanía digital y tecnológica.
Una cadena de suministro más fuerte y autónoma y una Europa capaz de encontrar recursos en aquello que ya está en casa de nuestros clientes y en nuestras propias infraestructuras nos harán más fuertes como empresas. Son oportunidades y retos que van de la mano.
En el ámbito social, uno de los grandes objetivos es avanzar hacia una sociedad más digital, inclusiva y con mayor bienestar. ¿Cómo se traduce este propósito?
Nuestro Plan de Sostenibilidad busca incorporar las perspectivas y necesidades de los colectivos vulnerables a nuestra propuesta comercial y de valor porque, sin empatizar y sin la confianza de nuestros clientes, no vamos a ser relevantes para ellos.
Creo que ahí lo que aporta la sostenibilidad es muy importante para el negocio porque lo complementa, tanto en el discurso como en las conversaciones que tenemos internamente. Cuando generamos un impacto social se nos abren también oportunidades para el negocio y nos posicionamos de una manera diferente.
Nuestros productos y servicios son muy importantes para conseguir una sociedad más inclusiva y diversa. La digitalización y la conectividad desempeñan un papel fundamental en la sociedad y creemos que, siendo conscientes de ello como compañía, podremos aportar más valor.
Me gustaría centrarme en dos cuestiones. La primera es el papel que está jugando la digitalización entre los menores. ¿Qué responsabilidad tenemos y qué oportunidad existe para desarrollar un uso responsable de la tecnología?
Nuestro Plan de Sostenibilidad tiene una propuesta para que el bienestar digital desempeñe un papel muy importante en la propuesta de Movistar. Creemos que las tecnologías están al servicio de la sociedad y que constituyen una herramienta fundamental para el desarrollo. Pero también creemos que hablando de ello y poniendo sobre la mesa los riesgos vamos a conseguir que todos crezcamos de la mejor manera posible.
Para ello hemos desarrollado recientemente Pantallas sin batallas, un trabajo realizado de la mano del equipo de Malasmadres de Laura Baena que nos está ayudando a acompañar a las familias para abrir conversaciones relevantes en sus hogares y en todo el ecosistema que rodea a los menores, incluidos los colegios.
Se trata de tomar conciencia y adoptar decisiones sobre el papel que desempeñan las tecnologías digitales en sus vidas, sobre todas las oportunidades y beneficios que ofrecen, pero también sobre los riesgos y la importancia del acompañamiento en el uso de las redes y las pantallas, tanto en el ámbito académico como en el ocio.
Queremos contribuir a mitigar los riesgos de índole mental y social. Este proyecto muestra el compromiso de Telefónica con acompañar a sus clientes en aquello que para ellos resulta importante. Queremos que el uso de la tecnología acompañe también al crecimiento en criterio, autonomía y seguridad de los menores. Y, obviamente, no quiero dejar fuera a los adultos, porque el uso responsable también nos toca muy de cerca a nosotros como referentes.
El segundo elemento es la accesibilidad. En España hay cerca de dos millones de personas con discapacidad sensorial. La digitalización es una oportunidad para todos y creemos que tiene que ser inclusiva y que no podemos dejar a nadie atrás.
Si consideramos la digitalización y la conectividad como una oportunidad para la inclusión de determinados colectivos, vemos una oportunidad enorme tanto para estas personas como para nuestra compañía.
Estamos incorporando soluciones a nuestros productos y servicios considerando las necesidades de diferentes colectivos. Cuando desarrollamos estos productos y servicios no solo llegamos al colectivo en el que habíamos pensado inicialmente, como las personas con discapacidad, sino también, por ejemplo, a las personas mayores, que son cada vez más numerosas.
El Plan incorpora también los criterios ESG a la propuesta de valor para los clientes empresariales ¿Qué papel juega la sostenibilidad en vuestra oferta comercial y qué oportunidades representa para el crecimiento del negocio?
En el sector B2B, el empresarial, la sostenibilidad es para nosotros una palanca de diferenciación de la propuesta de valor y una oportunidad de crecimiento del negocio.
Los criterios ESG están ganando peso en los procesos de contratación, tanto de grandes compañías como de administraciones públicas. Vemos que hasta un 20% de la valoración total puede estar vinculada, aunque no siempre, a la sostenibilidad de una u otra manera.
Por tanto, acudir con una propuesta de valor bien diferenciada y con información clave sobre KPI y sobre cómo nuestra propuesta aporta un valor diferencial es mejor para Telefónica y para cualquier compañía que vea ahí un factor de crecimiento.
En nuestro negocio, además, creemos que la digitalización y la descarbonización van de la mano. Sabemos que, ante los retos que tenemos por delante en materia de descarbonización, la digitalización puede desempeñar un papel fundamental.
Vemos que sectores como la industria, el transporte, la energía, las ciudades o la agricultura pueden reducir sus emisiones de CO₂ en más de un 15% y aumentar la circularidad mediante la penetración de la digitalización.
Cuando conocemos realmente a nuestros clientes y les ofrecemos soluciones concretas de digitalización, al mismo tiempo les estamos ayudando a descarbonizarse.
Hemos desarrollado de la mano de AENOR un sello denominado Eco Smart, que permite identificar qué parte de nuestro portfolio ofrece ventajas y beneficios ambientales en reducción de emisiones, reducción del consumo energético o de agua o fomento de la circularidad.
De esta manera, cuando ofrecemos un producto o servicio de conectividad, inteligencia artificial, IoT o 5G, identificamos cuáles proporcionan directamente un beneficio ambiental al cliente para avanzar en sus propios objetivos. Actualmente, el 57% de los servicios que ofrecemos a clientes B2B cuenta con el sello Eco Smart.
El año pasado más de 700 millones de euros de nuestros ingresos provenían de productos y servicios que ofrecen un beneficio positivo. Lo sabemos porque es un elemento que procede también de la taxonomía europea y que tenemos trazado mediante control de gestión, además de reportarlo y auditarlo externamente.
Hemos calculado, utilizando metodologías estandarizadas del sector, que en 2025 ayudamos a nuestros clientes en España, Brasil y Alemania a evitar casi 19 millones de toneladas de CO₂.
Todo esto tenemos que hacerlo, obviamente, teniendo siempre en cuenta el impacto de la huella digital, pero creemos que existe una oportunidad enorme.
Y no me gustaría dejar de mencionar todo lo relacionado con la adaptación. La resiliencia de la economía también va a depender de cómo consigamos incorporar la digitalización. Tenemos ya productos y servicios como Titan Connect, que refuerza la seguridad digital, energética y de negocio y que entra de lleno en la resiliencia de nuestros clientes. También va a acompañar los procesos de adaptación al cambio climático que desarrollen las compañías del sector B2B en España.
¿Qué importancia tiene la gestión de las personas dentro de esta estrategia de sostenibilidad?
La gestión de las personas es fundamental porque, al final, la sostenibilidad depende de las personas, de cada uno de los empleados que formamos parte de la compañía. Podemos tener procesos, pero los procesos los mueven las personas. Y sabemos que cuando las personas están comprometidas y tenemos una compañía con un talento más diverso, conseguimos también una compañía más innovadora, competitiva y resiliente.
El Plan de Sostenibilidad cuenta con un pilar para seguir fortaleciendo y escalando una organización de alto rendimiento, diversa y preparada para el futuro y para los retos que tenemos por delante, que de la mano de la inteligencia artificial no son menores.
Tenemos grandes oportunidades, pero también retos para hacer de Telefónica una compañía referente en excelencia, con una fantástica relación entre el empleado y la empresa y un compromiso que nos ayude a generar también un impacto en nuestros clientes, porque al final el empleado es, en cierto modo, el escaparate de la empresa.
¿En qué lo estamos concretando? La compañía tiene el reto de mantener anualmente un eNPS de 70 punto, Esto significa que esperamos que el grado de satisfacción y recomendación de nuestros empleados sobre Telefónica como lugar para trabajar sea muy elevado.
Estamos trabajando en muchos frentes, principalmente dirigidos por el área de People, que articula todo este eje, pero acompañada por toda la empresa y por todos los directivos.
La diversidad ocupa un papel central en esta visión. Apostamos por un talento sin etiquetas: diversidad de género, pero también cultural y étnica, que es fundamental en negocios como los de Telefónica en Brasil y Reino Unido, y diversidad LGTBI.
Desarrollamos programas de sensibilización y formación que nos están permitiendo adquirir una perspectiva diferente de este contexto. Las empresas somos un actor muy importante en la manera en la que podemos ser proactivas para abrir la mente de los empleados como integrantes de una sociedad diversa. Estamos convencidos de que los equipos más diversos son también aquellos que aportarán más perspectivas, generarán mejores ideas y nos ayudarán a crecer y afrontar mejor los desafíos del entorno.
El talento joven también es un elemento muy importante de la estrategia. Hemos sido una de las tres primeras compañías en obtener la certificación de Empresa Impulsora de Talento Joven de la Fundación Universidad-Empresa, un reconocimiento al compromiso con el aprendizaje, la formación y el desarrollo profesional de las nuevas generaciones.
Además, tenemos dos iniciativas promovidas por Fundación Telefónica. Una es el Campus 42, un modelo de formación abierto en competencias digitales y dirigido a todos los que quieren desarrollar habilidades digitales para incorporarse al mercado laboral con una alta capacitación.
La segunda iniciativa es un programa de becas y ayudas de máster y doctorado, dirigido a formar personas de alto potencial en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial, la computación avanzada y la ciberseguridad. Son elementos muy importantes para Telefónica y para todo el ecosistema digital español y europeo. Creemos que disponer de un ecosistema externo fuerte nos ayudará también a reforzar nuestro talento interno.
Estas apuestas nos han facilitado también ser reconocidos recientemente entre los mejores empleadores de Europa por Financial Times y Statista.
El Plan habla de “activar confianza en un mundo digital” e incluye entre sus prioridades una tecnología ética y segura, con IA responsable, privacidad por diseño y ciberseguridad integral. ¿Qué rol desempeñan estos ámbitos en la estrategia de sostenibilidad de Telefónica y en la construcción de esa confianza digital?
La confianza digital es uno de los principales pilares del Plan de Sostenibilidad porque, al final, estamos hablando de un plan de negocio de Telefónica. La digitalización solo genera valor cuando las personas y las organizaciones pueden utilizar la tecnología de forma segura, responsable y confiable.
Por eso, cuando hablamos de activar confianza en un mundo digital, hablamos realmente de garantizar que este proceso de digitalización vaya acompañado de altos estándares de ética, privacidad y seguridad. Creemos que ser la vía de acceso más segura al mundo digital depende también de que seamos capaces de fomentar esa confianza y acompañar a nuestros clientes en este contexto.
Para ello tenemos tres grandes ejes: inteligencia artificial responsable, una sólida gestión de la privacidad y una gestión integral de la ciberseguridad.
Fuimos pioneros en el desarrollo de nuestros principios de IA responsable, que aprobamos ya en 2018 y actualizamos continuamente. En la última actualización, realizada el año pasado, incorporamos compromisos específicos relacionados con el consumo energético y de agua.
El ecosistema de la inteligencia artificial es muy amplio y desempeña un papel muy importante en Telefónica, pero trabajamos también con un modelo de gobernanza que incluye a nuestra cadena de valor. Creemos que toda la conversación en torno a la IA responsable es fundamental y vamos a seguirla muy de cerca como compañía.
Nuestro compromiso con los derechos digitales también está siendo reconocido externamente. Somos una de las compañías mejor posicionadas en el ranking Digital Rights, específico de nuestro sector y que evalúa a 26 grandes empresas tecnológicas del mundo en aspectos tan importantes como la privacidad, la gestión responsable de los derechos humanos en el entorno digital y la libertad de expresión.
Un ejemplo muy concreto es un servicio que lanzamos en Movistar en 2025 para el bloqueo de llamadas fraudulentas, que protege a todos nuestros clientes frente a los intentos de fraude sin que tengan que realizar ninguna acción. Solo en España, durante el primer año de este servicio, ya hemos bloqueado más de 229 millones de llamadas fraudulentas.
Cuando miramos las necesidades de nuestros clientes y nos aproximamos a ellas desde la empatía y la confianza, afloran iniciativas como esta. Y no va a ser la única que estará sobre la mesa en los próximos meses.
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