GAES destaca que, con el regreso a clases en la región Sierra, las familias tienen una oportunidad para incorporar el cuidado de la salud auditiva dentro de las rutinas de bienestar de niños y adolescentes. Además de la compra de útiles, uniformes o la organización de horarios, prestar atención a la capacidad de escuchar adecuadamente puede influir directamente en el aprendizaje, la concentración y el desempeño académico.
La audición desempeña un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje, la comprensión de instrucciones y la interacción dentro del aula. Durante el año escolar, los niños están expuestos a diferentes situaciones que pueden influir en su bienestar auditivo. Por ello, adoptar hábitos preventivos desde edades tempranas contribuye a proteger su audición y favorecer su desarrollo.
«El regreso a clases es una oportunidad para incorporar el cuidado auditivo dentro de las rutinas de bienestar de los niños. La prevención debe ser una responsabilidad compartida entre familias y docentes, para que los buenos hábitos se mantengan tanto dentro como fuera de la escuela», señala Ariana Araujo, audioprotesista de GAES.
Escuchar bien también es aprender
Escuchar bien permite que los niños aprovechen mejor cada experiencia dentro del aula. Además, una buena audición favorece habilidades fundamentales para su desempeño académico, como:
- Comprender las explicaciones del docente: Escuchar con claridad facilita seguir instrucciones, participar en las actividades y adquirir nuevos conocimientos.
- Fortalecer el desarrollo del lenguaje: La audición es clave para ampliar el vocabulario, mejorar la pronunciación y desarrollar habilidades de comunicación desde los primeros años.
- Favorecer la concentración: Cuando un niño escucha adecuadamente, puede prestar mayor atención a las actividades escolares y seguir el ritmo de la clase con mayor facilidad.
- Impulsar la participación: Una buena audición favorece la interacción con docentes y compañeros, fortaleciendo la confianza y el aprendizaje colaborativo.
En este proceso, los docentes también desempeñan un papel fundamental. Al convivir diariamente con los estudiantes, pueden ayudar a identificar situaciones del entorno escolar que impliquen una exposición frecuente al ruido y promover hábitos que contribuyan a proteger la audición. Compartir estas recomendaciones con las familias permite dar continuidad al cuidado también en casa y en otros espacios cotidianos.
Cómo cuidar la audición de los niños dentro y fuera de la escuela
Durante su rutina, los niños pueden estar expuestos a situaciones que, si se repiten con frecuencia, podrían afectar su bienestar auditivo. La especialista de GAES comparte algunas recomendaciones para reducir estos riesgos:
- Uso prolongado de audífonos o dispositivos con volumen elevado: Escuchar música, ver videos o jugar durante varias horas puede generar una exposición excesiva al sonido. Se recomienda mantener un volumen moderado, limitar el tiempo de uso y realizar pausas frecuentes.
- Ambientes con altos niveles de ruido: Recreos, eventos escolares, fiestas, conciertos o actividades deportivas pueden alcanzar intensidades sonoras elevadas. Es aconsejable alejarse de parlantes y fuentes directas de sonido, reducir el tiempo de exposición y utilizar protección auditiva cuando sea necesario.
- Introducción de objetos en el oído: El uso de cotonetes, lápices u otros objetos puede empujar la cera hacia el interior o provocar lesiones. La limpieza debe limitarse a la parte externa del oído y, ante cualquier molestia o acumulación de cerumen, se debe acudir a un profesional.
- Infecciones o molestias de oído que no se atienden oportunamente: El dolor, la sensación de oído tapado, la secreción o las molestias recurrentes no deben ignorarse ni tratarse mediante automedicación. Una valoración profesional permite determinar la causa y recibir la orientación adecuada.
- Prestar atención a señales de posibles dificultades auditivas: Si el niño pide con frecuencia que le repitan las cosas, sube demasiado el volumen de los dispositivos, tiene dificultades para seguir instrucciones en clase o parece distraído cuando se le habla, es recomendable realizar un examen auditivo. Detectar oportunamente cualquier alteración favorece el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y la interacción social.
El regreso a clases es un momento ideal para incorporar el cuidado auditivo dentro de las rutinas de bienestar de niños y adolescentes. Así como las familias realizan chequeos visuales, actualizan exámenes médicos o preparan los útiles escolares, también pueden promover hábitos que contribuyan a proteger la audición durante todo el año lectivo.
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