La Climate Week NYC 2026 entró este miércoles 23 de septiembre en una nueva fase. Cerrado ya The Hub Live, la actividad se repartió por toda Nueva York entre más de 1.500 encuentros y dejó un día especialmente centrado en cómo llevar las soluciones climáticas a escala: desde los mercados de carbono y la cooperación entre gobiernos regionales hasta la eficiencia energética, la financiación sostenible, la inteligencia artificial o la comunicación de la Sostenibilidad.
- California busca ampliar su mercado de carbono
- Más cooperación y mejores datos para los gobiernos regionales
- Eficiencia y electrificación: soluciones disponibles que todavía necesitan escalar
- La IA obliga a repensar la relación entre centros de datos y redes
- La financiación sostenible mantiene presencia española
- Contar mejor la Sostenibilidad también forma parte del cambio
- Jane Fonda reclama mantener viva la movilización climática
- De los objetivos climáticos a resultados que puedan percibirse
Los estados y regiones ganaron además un protagonismo especial. California dio un nuevo paso para conectar su mercado de carbono con el del Estado de Washington, la Under2 Coalition estrenó un gran diálogo de liderazgo subnacional y anunció nuevas alianzas para compartir políticas climáticas, mientras Maryland presentó un proyecto para reforzar la reducción de emisiones de metano.
El hilo común volvió a ser la implementación. Después de dos jornadas centradas en el rumbo de la transición energética, el miércoles puso sobre la mesa los instrumentos que pueden hacerla avanzar: regulación, inversión, datos, eficiencia, coordinación territorial y una comunicación capaz de trasladar sus beneficios a empresas y ciudadanos.
California busca ampliar su mercado de carbono
Uno de los anuncios políticos más relevantes llegó de la mano del Gobernador de California, Gavin Newsom, durante el encuentro Carbon Markets for Good. California ha autorizado formalmente el inicio del proceso regulatorio para conectar su programa Cap-and-Invest con el mercado de carbono de Washington, ampliando la alianza que mantiene con Québec desde 2014.
La futura conexión busca crear un mercado mayor y más estable para reducir emisiones y movilizar inversión hacia ámbitos como transporte limpio, vivienda sostenible, resiliencia frente a incendios o infraestructuras.
Newsom defendió durante la jornada la relación entre política climática y desarrollo económico. “Estamos eligiendo certidumbre, colaboración y energía limpia”, afirmó al presentar el avance del acuerdo.
California calcula que su sistema Cap-and-Invest ha generado hasta ahora unos 37.000 millones de dólares para inversiones climáticas, financiado alrededor de 600.000 proyectos y apoyado unos 143.000 empleos. La ampliación hacia Washington abriría la siguiente etapa de un mercado que cubre a grandes industrias, compañías energéticas y proveedores de petróleo y gas.
El anuncio encajó con uno de los grandes mensajes que recorrió el miércoles: el papel creciente que estados, ciudades y regiones están asumiendo en la aplicación de políticas climáticas y en su capacidad para mantenerlas incluso cuando cambian las prioridades nacionales.
Por la tarde, gobernadores y ministros de la Under2 Coalition se reunieron en Governors Island junto a The New York Climate Exchange en el primer Governors’ Climate Leadership Dialogue. El encuentro abordó cómo trasladar la transición a beneficios reconocibles por la población: empleo, menor coste energético, seguridad, resiliencia y calidad de vida.
Más cooperación y mejores datos para los gobiernos regionales
Esa cooperación subnacional dejó otros dos avances concretos. La Under2 Coalition y Climate Policy Radar anunciaron una alianza para facilitar el acceso a legislación y políticas climáticas desarrolladas por estados y regiones de diferentes partes del mundo.
La iniciativa combinará la infraestructura de datos abiertos y las herramientas de búsqueda mediante inteligencia artificial de Climate Policy Radar con la red internacional de Under2, con el objetivo de que los gobiernos puedan comparar políticas, conocer experiencias ya probadas y aprender de otros territorios. La red reúne a cerca de 200 estados y regiones de 36 países y representa más de la mitad del PIB mundial.
También hubo novedades en materia de metano. El Departamento de Medioambiente de Maryland y el Center for Law, Energy & the Environment de la Universidad de California en Berkeley presentaron la primera colaboración de estas características dentro de la Subnational Methane Action Coalition (SMAC).
Maryland utilizará nuevas herramientas de planificación y análisis de emisiones —incluido un inventario apoyado en aprendizaje automático e inteligencia artificial— para localizar mejor las principales fuentes de metano y detectar oportunidades adicionales de reducción. Los resultados servirán después para perfeccionar herramientas que puedan utilizar otros gobiernos regionales.
Serena McIlwain, Secretaria de Medioambiente de Maryland, resumió la filosofía del proyecto: “El liderazgo climático consiste en convertir la ambición en acción, y comienza con buenos datos”.
Ken Alex, Director de Project Climate en UC Berkeley, incidió en la urgencia de actuar sobre este gas: “El metano es el freno de emergencia climático”, una de las herramientas disponibles para reducir el calentamiento a corto plazo.
Eficiencia y electrificación: soluciones disponibles que todavía necesitan escalar
El miércoles volvió también sobre una cuestión que había atravesado las jornadas anteriores: buena parte de la tecnología necesaria para reducir consumos y emisiones ya existe.
Siemens y Energy Efficiency Movement reunieron a empresas y entidades financieras en The Twin Engines of Transition: Efficiency and Electrification, dos paneles dedicados a analizar por qué soluciones ya probadas siguen sin desplegarse de forma generalizada.
La conversación abordó recuperación de calor residual, eficiencia industrial, electrificación y nuevos modelos de financiación. El punto de partida fue sencillo: pasar de proyectos aislados a un modelo en el que la eficiencia energética forme parte habitual de las decisiones de inversión y competitividad empresarial.
Siemens estima que la infraestructura energética y eléctrica necesitará alrededor de 23 billones de dólares de inversión hasta 2040, mientras que la inversión mundial en tecnologías de energía limpia alcanzará unos 2,2 billones de dólares solamente en 2026. Para la compañía, la próxima etapa dependerá menos de demostrar que las soluciones funcionan y más de replicar modelos de financiación y ejecución capaces de extenderlas entre industrias.
La propia Directora Global de Sostenibilidad de Siemens, Eva Riesenhuber, había situado precisamente ahí el sentido de la participación empresarial en esta Climate Week: convertir compromisos de cero emisiones netas en resultados medibles mediante la modernización de infraestructuras, la transición energética y la circularidad industrial.
La IA obliga a repensar la relación entre centros de datos y redes
La inteligencia artificial volvió a ocupar una parte relevante de la jornada. El crecimiento acelerado de los centros de datos está elevando las necesidades de electricidad y reforzando una pregunta que se ha repetido durante toda la Climate Week: cómo ampliar la infraestructura digital sin trasladar sus costes energéticos, hídricos y económicos a las comunidades que la acogen.
En The Nest Campus, Jigar Shah defendió que las tecnologías capaces de responder a muchas de esas preocupaciones ya están disponibles y situó el principal cuello de botella en su despliegue a una escala equivalente al crecimiento previsto de los centros de datos.
La cuestión llegó también a Climate Forward, el encuentro organizado por The New York Times bajo el lema “Power Hungry”, dedicado este año a la carrera por generar la energía que necesitará la inteligencia artificial y a sus consecuencias para el sistema energético y el clima.
Josh Parker, Head of Sustainability de NVIDIA, defendió allí el potencial de la IA para conseguir mejoras de eficiencia y volvió a situar en primer plano la necesidad de que los centros de datos puedan adaptarse mejor a las condiciones de las redes eléctricas.
Parker había resumido días antes esa doble realidad: “La IA necesita energía, pero también es una de nuestras herramientas más poderosas para utilizarla de forma más inteligente”.
La conversación enlazó con la AI Energy Management Alliance, presentada días antes por Emerald AI, Google y NVIDIA junto a empresas del ámbito energético y tecnológico. Su propuesta consiste en hacer que los centros de datos puedan variar temporalmente su demanda eléctrica, desplazar cargas de computación o utilizar almacenamiento cuando la red está bajo presión. El objetivo es aprovechar mejor la infraestructura existente y evitar que el desarrollo de la IA dependa exclusivamente de construir nueva capacidad.
La financiación sostenible mantiene presencia española
La jornada coincidió además con el segundo día del UN Global Compact Leaders Summit 2026, celebrado en Nueva York dentro de la UN Global Compact Week y centrado este año en crecimiento sostenible y resiliencia empresarial.
La representación española tuvo entre sus protagonistas a Toni Ballabriga, Director Global de Inteligencia en Sostenibilidad y Advocacy de BBVA, que participó en la sesión Capital and Markets as System Levers junto a Andrew Karolyi, de Cornell SC Johnson College of Business, y otros representantes del ámbito financiero.
El encuentro analizó cómo las decisiones de bancos, inversores y empresas pueden orientar los mercados hacia inversiones de mayor impacto social y ambiental y cómo integrar la Sostenibilidad en las decisiones ordinarias de capital.
Antes de su intervención, Ballabriga había avanzado que pondría el foco en cómo los flujos de capital, las prácticas bancarias y las políticas de finanzas sostenibles pueden actuar como palancas para acelerar la transición.
El Leaders Summit cerró así dos jornadas dedicadas a liderazgo e integridad, clima y naturaleza, derechos humanos y trabajo digno, finanzas sostenibles, cadenas de suministro y acción colectiva, bajo una idea que también ha atravesado Climate Week NYC: los compromisos empresariales necesitan traducirse en resultados verificables y modelos capaces de generar valor a largo plazo.
Contar mejor la Sostenibilidad también forma parte del cambio
La comunicación tuvo igualmente un espacio destacado. En el encuentro Where Sustainability Meets Storytelling, responsables de General Motors, IBM y Apollo debatieron cómo trasladar estrategias cada vez más complejas a empleados, consumidores e inversores sin perder credibilidad.
Cassandra Garber, Chief Sustainability Officer de General Motors, dejó una de las frases más sencillas de la jornada: “Si quieres comunicar cualquier estrategia, tienes que ser capaz de hacerlo en tres palabras”.
En GM esas palabras son decarbonize, delight and drive: reducir emisiones, responder a las expectativas de sus clientes e impulsar la transición hacia el vehículo eléctrico.
La conversación llega en un momento en el que las empresas disponen de cada vez más datos y sistemas de medición, pero siguen enfrentándose al reto de convertirlos en historias comprensibles. Para los participantes, comunicar Sostenibilidad exige conectar los indicadores con decisiones, resultados y experiencias reconocibles para los distintos grupos de interés.
Jane Fonda reclama mantener viva la movilización climática
La dimensión social de la transición tuvo uno de sus rostros más conocidos en Jane Fonda, que participó también en Climate Forward para hablar sobre activismo climático.
La actriz y activista puso el foco especialmente en el papel de las mujeres, tanto por su exposición a los efectos del cambio climático —particularmente en el Sur Global— como por el liderazgo que están ejerciendo en numerosas respuestas comunitarias. Su intervención defendió además una mirada a largo plazo y la necesidad de valorar cómo las decisiones actuales afectarán a las generaciones futuras.
Fonda insistió también en la importancia de la participación política y de mantener la presión ciudadana sobre quienes toman las decisiones. La cobertura de Climate Forward recogió sus críticas a la falta de acción climática suficiente y su llamamiento a apoyar a responsables públicos que comprendan la magnitud del calentamiento global.
Su participación coincidió además con una carta internacional publicada durante la jornada y firmada, entre otros, por Christiana Figueres, Bernie Sanders, Catherine McKenna, Bill McKibben y la propia Fonda, que reclama acelerar el acceso a la energía solar durante esta década.
De los objetivos climáticos a resultados que puedan percibirse
La jornada del miércoles reflejó bien la amplitud que ha adquirido Climate Week NYC. En paralelo a las grandes reuniones empresariales y gubernamentales hubo encuentros sobre alimentación, naturaleza, infraestructuras, resiliencia, riesgos financieros, agricultura regenerativa, economía circular y soluciones frente al calor extremo.
En el ámbito alimentario, por ejemplo, los debates volvieron a señalar una brecha persistente: los sistemas alimentarios generan alrededor de un tercio de las emisiones mundiales, pero reciben menos del 4% de la financiación climática, una diferencia que dificulta extender modelos agrícolas más sostenibles.
Incluso el arte entró en la conversación. Una bolsa naranja capaz de transformarse en un chaleco salvavidas autoinflable en unos 15 segundos apareció como una de las intervenciones más llamativas del día. Sus creadores, Philip Le Brun y Gabriela Mestriner, la concibieron tras las imágenes de inundaciones en el metro de Nueva York. “El principio general de este proyecto es crear un objeto esencial que no debería tener que existir”, explicaron.
Con cuatro días todavía por delante, el miércoles dejó una Climate Week cada vez más alejada de una única conversación sobre objetivos de emisiones. La acción climática está entrando de lleno en decisiones sobre inversión, infraestructuras, competitividad, suministro energético, información, salud y calidad de vida.
Y también dejó una cuestión recurrente entre gobiernos y empresas: muchas de las soluciones ya se conocen y algunas llevan años demostrando que funcionan. El siguiente salto depende de conseguir que pasen de experiencias aisladas a políticas, inversiones y modelos empresariales capaces de operar a escala.
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