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La presión sobre el agua ya no es una advertencia lejana ni una discusión reservada a foros técnicos. Está en la agenda económica, en la regulación europea y en la operativa diaria de las empresas que gestionan infraestructuras críticas. En ese contexto, Aqualia ha presentado su Informe de Sostenibilidad 2025, un documento con el que quiere dejar constancia de cómo está adaptando su actividad a un escenario en el que la resiliencia hídrica, la descarbonización y la trazabilidad de los datos pesan cada vez más.
La compañía, que presta servicio a 44,9 millones de personas en 2.346 municipios de 19 países, cerró el pasado ejercicio con una actividad que da la medida de su escala: produjo 1.156 millones de metros cúbicos de agua potable, depuró 1.550 millones de metros cúbicos de agua residual y reutilizó 93,19 millones de metros cúbicos para usos agrícolas, industriales y urbanos.
Un informe que llega en pleno debate sobre agua y competitividad
La publicación se produce en un momento especialmente sensible. Naciones Unidas alertó hace pocos meses de una situación de “bancarrota hídrica”, mientras la Unión Europea ha comenzado a ordenar su respuesta con su primera Estrategia de Resiliencia Hídrica. Al mismo tiempo, el marco comunitario exige cada vez más evidencias verificables en materia ambiental, climática y financiera.
Aqualia sitúa su informe precisamente en esa intersección. El documento repasa los avances incluidos en su Plan Estratégico de Sostenibilidad 2024-2026 y trata de mostrar hasta qué punto la gestión del ciclo integral del agua puede combinar eficiencia operativa, solidez financiera y objetivos ambientales.
Más tecnología para una gestión más precisa del agua
Uno de los apartados con más peso en el informe es el de la digitalización. Aqualia destinó en 2025 13,5 millones de euros a este ámbito y otros 5,86 millones a I+D+i, casi 20 millones en total entre ambas partidas.
La compañía presenta Aqualia Live como el centro de inteligencia operativa de ese modelo. La plataforma integra herramientas de Big Data e Inteligencia Artificial para detectar fugas, afinar la gestión del servicio y mejorar el control de las infraestructuras. A eso se añade una red cada vez más amplia de medición avanzada, con 855.434 contadores inteligentes ya instalados.
Ese esfuerzo tecnológico se está ampliando además con nuevos proyectos vinculados al PERTE de digitalización del agua. Tras la adjudicación del proyecto de Vigo, Aqualia suma seis actuaciones en marcha, con una inversión conjunta de 62,2 millones de euros, un alcance de 174 municipios y un impacto estimado sobre 1,8 millones de personas.
Reutilización, energía y huella de carbono
El informe también dedica un espacio destacado a las credenciales climáticas de la compañía. Aqualia debutó en 2025 en el Carbon Disclosure Project (CDP) con una calificación B en gestión climática y seguridad hídrica, al tiempo que reafirmó su objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050.
En el terreno energético, el 42% del consumo de la empresa ya procede de fuentes renovables. Además, generó 332.237 MWh de energía renovable propia, un 9% más que en 2024. En movilidad, el 38% de la flota europea está formada por vehículos de bajas emisiones, con el compromiso de alcanzar el 100% en 2030.
Uno de los hitos más significativos del ejercicio se produjo en Lleida, donde Aqualia certificó con AENOR la Huella de Carbono Cero de su servicio, un reconocimiento inédito hasta ahora en el sector del agua en España. La empresa obtuvo también los sellos CALCULO y COMPENSO del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico por la reducción de su huella de carbono en España.
A ello se suma otro dato relevante en clave de economía circular: el 99,75% de los lodos generados en los procesos de depuración fueron valorizados para usos agrícolas o energéticos.
Un negocio que crece y gana peso en la taxonomía europea
La parte económica del informe dibuja un ejercicio de crecimiento. Aqualia cerró 2025 con una cifra de negocio de 1.790 millones de euros, un 7% más que el año anterior, en un periodo en el que siguió ampliando su presencia internacional.
Durante el ejercicio, la compañía entró en Japón con la adjudicación del contrato para renovar y operar la potabilizadora de Toyohashi y otras dos plantas en la prefectura de Aichi durante 30 años. En Perú puso en marcha el proyecto de saneamiento de Chincha, que beneficiará a 225.000 personas. En Georgia adquirió el 100% de GGU, consolidando su posición en Tiflis, Mtskheta y Rustavi. Y en Texas, tras completar su primer año íntegro de actividad, ya presta servicio a 450.000 habitantes.
Uno de los datos más relevantes del informe es que el 65,26% del negocio de Aqualia ya es elegible y alineado con la Taxonomía Europea de Finanzas Sostenibles. Eso significa que una parte muy importante de su actividad encaja ya en el sistema de clasificación que utiliza la UE para identificar qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles desde el punto de vista ambiental.
En la misma línea, la compañía emitió en 2025 un bono verde de 500 millones de euros a siete años, con una demanda que, según detalla, triplicó el importe de la emisión.
Verificación externa y comparativas por país
Aqualia ha querido reforzar además la base técnica del documento. El Informe de Sostenibilidad 2025 está elaborado conforme a los estándares GRI y SASB, incluye comparativas con el ejercicio anterior y desglosa los datos por los 19 países en los que opera. AENOR ha revisado el contenido completo conforme al marco GRI.
Como novedad, el informe incorpora un Databank independiente con tendencias bianuales y métricas alineadas también con las normas ESRS, además de la participación de colaboradores y socios estratégicos que aportan su visión sobre regulación, innovación, financiación sostenible y desarrollo de comunidades locales.
Lo que deja este informe no es solo una colección de indicadores. Deja también una imagen bastante definida de hacia dónde quiere situarse Aqualia en un momento en el que gestionar agua ya no consiste únicamente en prestar servicio, sino en demostrar que esa gestión puede sostenerse en el tiempo, resistir mejor la presión climática y seguir siendo fiable cuando el margen para improvisar cada vez es menor.
Consulta más información responsable en las publicaciones Corresponsables y en el Caso Práctico de Aqualia en el Anuario Corresponsables 2026.


