Marta Moreno, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España, ha acompañado durante más de dos décadas la evolución de la Responsabilidad Social dentro de la industria farmacéutica. Desde su incorporación a AstraZeneca en 2021, lidera también una estrategia de RSC que busca trasladar el propósito de mejorar la vida de las personas a iniciativas concretas con impacto social, sanitario y medioambiental. “La Sostenibilidad tiene sentido cuando se traduce en acciones concretas”, sostiene, convencida de que debe formar parte de la manera en que las compañías toman decisiones, colaboran con su entorno y generan valor a largo plazo.
- Marta, ¿cuándo y por qué comenzaste a interesarte e involucrarte en el ámbito de la Responsabilidad Social y Sostenibilidad?
- ¿Cómo era el panorama de la RSE cuando comenzaste en comparación con cómo es hoy?
- ¿Cuándo conociste a Corresponsables? ¿Qué papel consideras que ha tenido en el impulso de la RSE en las últimas dos décadas?
- ¿Qué cambios significativos has observado en esta materia desde que comenzaste?
- ¿Cuáles consideras que han sido los hitos más importantes en la evolución de la RSE y la Sostenibilidad en estas dos décadas?
- ¿Qué lecciones has aprendido a lo largo de tu carrera en Sostenibilidad?
- ¿Tienes alguna anécdota que refleje el espíritu y los desafíos de los primeros años de la RSE?
- ¿Cuáles consideras que han sido los pioneros en esta materia?
- ¿Puedes compartir algún caso de éxito que consideres emblemático en el campo de la RSE?
- ¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad?
- Y para terminar, Marta, ¿1ué papel crees que deben jugar las nuevas generaciones en la continuación de este legado?
En el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, Moreno repasa el paso de una RSE entendida como valor añadido a una Sostenibilidad integrada en la cultura corporativa, la innovación y la estrategia de negocio. También reconoce la aportación de Corresponsables, al que conoce desde hace cerca de veinte años, como espacio capaz de “dar visibilidad a buenas prácticas”, generar conversación y conectar a empresas, instituciones y organizaciones comprometidas con modelos más responsables. Una evolución que, para la directiva, exige mantener la ambición sin olvidar que “ninguna transformación ocurre de un día para otro” y que “la RSE solo tiene impacto cuando nace de una convicción real”.
Marta, ¿cuándo y por qué comenzaste a interesarte e involucrarte en el ámbito de la Responsabilidad Social y Sostenibilidad?
Llevo más de 20 años trabajando en la industria farmacéutica y, desde el inicio de mi trayectoria, la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad han estado muy presentes. En nuestro sector son parte fundamental de nuestra forma de entender la actividad empresarial: trabajamos para mejorar la vida de las personas y eso implica hacerlo desde el rigor, la ética, la responsabilidad y el compromiso con la sociedad.
Desde que entré en AstraZeneca en 2021 como responsable de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado, asumí también el liderazgo de la estrategia de RSC, lo que me ha permitido impulsar iniciativas con un impacto real en las personas, la comunidad y el medio ambiente.
Para mí, la Sostenibilidad tiene sentido cuando se traduce en acciones concretas y forma parte de la manera en la que tomamos decisiones, colaboramos con nuestro entorno y generamos valor a largo plazo.
¿Cómo era el panorama de la RSE cuando comenzaste en comparación con cómo es hoy?
Hace 20 años, la RSE se enfocaba más como un valor añadido o como una vía para visibilizar el compromiso de las compañías con determinados proyectos sociales o ambientales. Hoy se ha convertido en una parte integral de las organizaciones y en un elemento estratégico que guía la forma en que operamos.
En el caso de compañías como AstraZeneca, nuestro valor no se mide únicamente por nuestra actividad directa, que es investigar y desarrollar medicamentos transformadores, sino también por el impacto que generamos en la sociedad a través de toda nuestra cadena.
Esto abarca desde la investigación y la innovación hasta la forma en la que trabajamos con nuestros equipos, colaboramos con la comunidad, gestionamos nuestros recursos y reducimos nuestra huella ambiental. También implica asumir un papel activo como agente de cambio, contribuyendo a la descarbonización del sector y a que el sistema de salud sea más resiliente, eficiente y preparado para responder a los grandes retos sociales, sanitarios y medioambientales.
¿Cuándo conociste a Corresponsables? ¿Qué papel consideras que ha tenido en el impulso de la RSE en las últimas dos décadas?
Conozco Corresponsables desde hace cerca de 20 años y ha desempeñado un papel muy relevante en la evolución de la RSE en España.
Ha contribuido a dar visibilidad a buenas prácticas, a generar conversación en torno a la Sostenibilidad y a conectar a empresas, instituciones y organizaciones que comparten una misma voluntad de avanzar hacia modelos más responsables.
¿Qué cambios significativos has observado en esta materia desde que comenzaste?
La Sostenibilidad ha dejado de ser un área aislada para integrarse en la cultura corporativa y en la estrategia de negocio. Hoy es una palanca de innovación, competitividad y confianza.
Se mide con indicadores claros —ODS, huella de carbono, impacto social—, se reporta públicamente y se integra en la cultura corporativa para que las compañías sean parte activa del cambio.
Además, los avances tecnológicos ya nos permiten medir y gestionar el impacto de manera más precisa y eficiente.
¿Cuáles consideras que han sido los hitos más importantes en la evolución de la RSE y la Sostenibilidad en estas dos décadas?
En primer lugar, las nuevas legislaciones y los estándares internacionales exigen mayor transparencia, ética y responsabilidad en la gestión empresarial, haciendo que las compañías reporten su impacto de manera estructurada, como ocurre, por ejemplo, con la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa.
En segundo lugar, hoy existe una mayor conciencia social y ambiental. De hecho, desde AstraZeneca involucramos a todas nuestras unidades de negocio y a cada uno de nuestros empleados para que la Sostenibilidad sea intrínseca a nuestra cultura, integrándola como una parte fundamental de nuestro día a día.
Finalmente, las innovaciones tecnológicas han acelerado estos cambios. Herramientas como la Inteligencia Artificial, la ciencia de datos y la digitalización de procesos clínicos permiten medir y mejorar el impacto de manera más precisa y eficiente.
¿Qué lecciones has aprendido a lo largo de tu carrera en Sostenibilidad?
Una de las principales lecciones es que la Sostenibilidad requiere coherencia, constancia y capacidad de adaptación. No es un objetivo que se alcanza en un momento concreto, sino que requiere un proceso continuo de aprendizaje y mejora.
También he aprendido que el compromiso debe ser genuino. La RSE solo tiene impacto cuando nace de una convicción real y no de una obligación externa.
El impulso de la Alta Dirección es fundamental para que la Sostenibilidad se convierta en un motor estratégico, pero también lo es la implicación de todos los empleados, porque cada decisión y cada acción contribuyen a construir una cultura más responsable.
¿Tienes alguna anécdota que refleje el espíritu y los desafíos de los primeros años de la RSE?
Recuerdo que, en los primeros años, muchas iniciativas vinculadas a la Responsabilidad Social tenían que “demostrar” constantemente su valor. A menudo se percibían como proyectos complementarios y había que explicar muy bien por qué eran importantes y qué impacto podían generar.
Hoy sabemos que decisiones que en su momento podían parecer pequeñas han sido la base de avances más ambiciosos, como el trabajo en eficiencia energética, reducción de emisiones o la transición hacia energías renovables.
Ninguna transformación ocurre de un día para otro, es el resultado de una evolución progresiva y de una convicción sostenida en el tiempo.
¿Cuáles consideras que han sido los pioneros en esta materia?
Hemos asistido a grandes hitos internacionales y regulatorios que han ido marcando el camino, como el Pacto Mundial de Naciones Unidas, la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Todos ellos han contribuido a pasar de una visión más voluntaria de la RSE a un modelo más exigente, transparente y medible.
En España, Forética ha sido una de las organizaciones pioneras en impulsar la RSE como una práctica estructurada y vinculada a la gestión empresarial. Su trabajo ha sido clave para profesionalizar este ámbito, promover estándares como la SGE 21 y ayudar a que la Sostenibilidad se integre de forma progresiva en la estrategia de las compañías.
En AstraZeneca formamos parte del Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible de Forética, lo que nos permite intercambiar buenas prácticas y buscar soluciones conjuntas para avanzar en materia ambiental, social y de gobernanza.
¿Puedes compartir algún caso de éxito que consideres emblemático en el campo de la RSE?
Un ejemplo claro es la evolución de la normativa europea en Sostenibilidad, especialmente la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa. Ha supuesto un cambio importante porque impulsa a las compañías a medir, ordenar y reportar su impacto de forma más rigurosa, transparente y comparable.
Pero el verdadero avance está en que ese ejercicio de medición se traduzca en decisiones y en una estrategia real.
En AstraZeneca, esta visión se refleja en una estrategia de Sostenibilidad orientada a afrontar grandes retos sociales, sanitarios y medioambientales desde tres pilares: actuar por el clima y la naturaleza, promover la equidad en salud y fortalecer la resiliencia de los sistemas sanitarios.
En España, este enfoque se concreta en iniciativas para reducir desigualdades en salud, avanzar en la descarbonización, proteger el medio ambiente y colaborar con entidades sociales y sanitarias.
¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad?
La Sostenibilidad será, cada vez más, una palanca para innovar mejor, generar confianza y contribuir a un futuro más saludable, equitativo y responsable.
Entre los retos que tenemos las compañías del sector salud se encuentran la transición energética y la descarbonización, la promoción de la equidad en salud y la necesidad de contribuir a sistemas sanitarios más resilientes y sostenibles.
Pero también se abren grandes oportunidades, como la digitalización y el uso de datos, que nos permitirán medir mejor el impacto, anticipar necesidades y desarrollar soluciones más eficientes.
Y para terminar, Marta, ¿1ué papel crees que deben jugar las nuevas generaciones en la continuación de este legado?
Las nuevas generaciones son los principales agentes de cambio. Son las que pueden modificar sus hábitos e influir directamente en su entorno, por lo que tenemos totalmente depositada nuestra confianza en ellas.
Su visión será clave para construir empresas más responsables, sistemas de salud más sostenibles y una sociedad más equitativa y resiliente.
Accede a más información responsable en nuestra biblioteca digital de publicaciones Corresponsables.


