Ana Martínez, Responsable de Sostenibilidad de DONTE GROUP, defiende una gestión capaz de trasladar el propósito empresarial a compromisos concretos, medibles y verificables. En una organización que trabaja para hacer accesible la salud bucodental a todas las personas, la Sostenibilidad no se plantea como un añadido ni como un ejercicio meramente reputacional, sino como una manera de ejecutar la estrategia. “La Sostenibilidad que no está conectada al negocio no sobrevive”, sostiene, al tiempo que reivindica el equilibrio entre rigor y capacidad de comunicar: “Los datos sin narrativa no mueven a nadie, pero la narrativa sin datos no es creíble”.
- ¿Cuándo y por qué comenzaste a interesarte e involucrarte en el ámbito de la Responsabilidad Social y Sostenibilidad?
- ¿Cómo era el panorama de la RSE cuando comenzaste en comparación con cómo es hoy?
- ¿Cuándo conociste a Corresponsables y qué papel consideras que ha tenido en el impulso de la RSE en las últimas dos décadas?
- ¿Qué cambios significativos has observado en esta materia desde que comenzaste?
- ¿Cuáles consideras que han sido los hitos más importantes en la evolución de la RSE y la Sostenibilidad en estas dos décadas?
- ¿Qué lecciones has aprendido a lo largo de tu carrera en RSE y Sostenibilidad?
- ¿Tienes alguna anécdota que refleje el espíritu y los desafíos de los primeros años de la RSE?
- ¿Cuáles consideras que han sido los pioneros en esta materia?
- ¿Puedes compartir algún caso de éxito que consideres emblemático en el campo de la RSE?
- ¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad? ¿Qué retos y oportunidades anticipas para las próximas dos décadas?
- ¿Qué papel crees que deben jugar las nuevas generaciones en la continuación de este legado?
En esta entrevista, realizada en el marco del 20º Aniversario de Corresponsables, Martínez repasa el paso de una RSE voluntaria y, en ocasiones, decorativa a un modelo marcado por la regulación, la medición del impacto y la exigencia de inversores, profesionales y pacientes. También destaca la contribución de Corresponsables como medio especializado y como comunidad para el sector, capaz de dar visibilidad a buenas prácticas, elevar el nivel del debate y ofrecer “perspectiva” en un contexto donde el riesgo de Greenwashing sigue presente. Desde DONTE GROUP, esa evolución se traduce en la vinculación de objetivos ESG a la retribución variable de la Alta Dirección, la medición del valor generado para la sociedad y el plan Level UP 2025-2030, bajo una convicción que resume así: “Hay que ser paciente sin perder la urgencia”.
¿Cuándo y por qué comenzaste a interesarte e involucrarte en el ámbito de la Responsabilidad Social y Sostenibilidad?
Cuando llegué a DONTE GROUP, encontré una organización con un propósito real —hacer accesible la salud bucodental a todas las personas— y comprendí que la Sostenibilidad no era un añadido, sino la forma más coherente de ejecutar ese propósito. Desde entonces, mi trabajo ha sido precisamente eso: traducir valores en compromisos medibles y compromisos en resultados concretos.
¿Cómo era el panorama de la RSE cuando comenzaste en comparación con cómo es hoy?
Hace unos años, la RSE era en gran parte voluntaria, casi decorativa. Se asociaba a la acción social puntual, a memorias anuales bien maquetadas y a poco más. Hoy el escenario es radicalmente distinto: la Sostenibilidad es regulación exigible, es criterio de inversión, es expectativa de empleados y pacientes.
La pregunta ha dejado de ser “¿hacemos algo?” para convertirse en “¿cómo integramos esto en la estrategia?”.
¿Cuándo conociste a Corresponsables y qué papel consideras que ha tenido en el impulso de la RSE en las últimas dos décadas?
Corresponsables lleva décadas siendo un espacio de referencia para quienes trabajamos en esto. En un ámbito donde el lenguaje cambia rápido y el riesgo del Greenwashing es real, contar con un medio especializado, riguroso y comprometido con la divulgación seria ha sido fundamental.
Corresponsables ha dado visibilidad a prácticas que, de otro modo, habrían quedado en el anonimato, y ha contribuido a elevar el nivel del debate. Para muchos profesionales, también ha sido una comunidad: un lugar donde encontrar pares, referencias y, sobre todo, perspectiva.
¿Qué cambios significativos has observado en esta materia desde que comenzaste?
Primero, la integración: la Sostenibilidad ha pasado de ser una función separada a formar parte de la agenda del Consejo y de los objetivos de los directivos. Por ejemplo, en DONTE GROUP, el 10 % de la retribución variable de la Alta Dirección está vinculado a metas ESG.
Segundo, la medición: ya no basta con declarar intenciones, sino cuantificar el impacto con datos reales y verificables. En 2025, cuantificamos por primera vez el valor que generamos para la sociedad aplicando la metodología Impact Frontiers.
Tercero, la exigencia: los grupos de interés —inversores, empleados, pacientes— preguntan, comparan y evalúan. Eso obliga a ser mucho más rigurosos y honestos.
¿Cuáles consideras que han sido los hitos más importantes en la evolución de la RSE y la Sostenibilidad en estas dos décadas?
Destacaría cinco. El primero sería la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015, que dio un marco universal y estructurado; el segundo, el Acuerdo de París, que comprometió a los países y arrastró a las empresas; el tercero, la irrupción del movimiento inversor ESG, que convirtió la Sostenibilidad en variable financiera; el cuarto, la aparición de marcos de reporte como GRI y TCFD, que sistematizaron la transparencia; y, más recientemente, el quinto hito, que es la CSRD europea, que ha marcado un punto de inflexión regulatorio sin precedentes.
Detrás de todos ellos hay un factor común: la presión de la sociedad civil y de las nuevas generaciones.
¿Qué lecciones has aprendido a lo largo de tu carrera en RSE y Sostenibilidad?
La más importante: la Sostenibilidad que no está conectada al negocio no sobrevive.
La segunda lección: los datos sin narrativa no mueven a nadie, pero la narrativa sin datos no es creíble.
Y la tercera, la más personal: hay que ser paciente sin perder la urgencia. Los cambios estructurales tardan, pero no podemos permitirnos esperar.
¿Tienes alguna anécdota que refleje el espíritu y los desafíos de los primeros años de la RSE?
Había reuniones en las que la Sostenibilidad debía ganarse el espacio, demostrar relevancia en cada conversación. Lo que más me marcó fue descubrir que la resistencia raramente era mala voluntad: era desconocimiento o miedo a compromisos que luego no se pudieran cumplir.
Esa experiencia me enseñó que nuestra labor no es solo técnica, es también pedagógica. Hay que construir confianza antes de pedir ambición.
¿Cuáles consideras que han sido los pioneros en esta materia?
En el ámbito empresarial español, hay compañías que empezaron a integrar la Sostenibilidad en su estrategia mucho antes de que fuera obligatorio o rentable hacerlo, especialmente en los sectores de energía, financiero e infraestructuras.
En el ámbito internacional, Unilever con su Sustainable Living Plan marcó un camino sobre cómo conectar Sostenibilidad y modelo de negocio.
Y en el sector académico y divulgativo, organizaciones como el propio GRI, el WBCSD o, en España, medios como Corresponsables han sido actores clave en la construcción del ecosistema.
¿Puedes compartir algún caso de éxito que consideres emblemático en el campo de la RSE?
Sin duda, uno de los que más me enorgullece es el ejercicio de medición del impacto social, económico y ambiental que hemos puesto en marcha en DONTE GROUP. Quisimos ir más allá de los indicadores habituales y preguntarnos de verdad: ¿qué cambio generamos en el entorno a través de la actividad diaria de nuestras clínicas?
El primer año ya nos dio una señal muy clara: las áreas de la organización le veían valor real. El equipo de Comunicación, por ejemplo, empezó a utilizar esos datos en sus conversaciones con administraciones públicas. Eso nos dijo que íbamos por el buen camino.
Ahora estamos en una segunda fase, actualizando y mejorando la metodología, para disponer de datos reales, cuantificados y verificables sobre el impacto que generamos. No estimaciones, no narrativa: evidencia.
¿Cómo ves el futuro de la RSE y la Sostenibilidad? ¿Qué retos y oportunidades anticipas para las próximas dos décadas?
El reto más inmediato es la credibilidad: con más regulación, más escrutinio y más datos disponibles. Las empresas que en las próximas décadas estén bien posicionadas serán las que hayan integrado la Sostenibilidad como ventaja competitiva, no como cumplimiento.
Las oportunidades son igualmente grandes: la transición energética, la economía del cuidado, el acceso a servicios esenciales en un mundo que envejece… Son retos sociales que también son oportunidades de negocio para quienes tengan el modelo y la vocación para afrontarlos.
En DONTE GROUP, con nuestro plan Level UP 2025-2030, apostamos por exactamente eso: crecer y hacerlo bien.
¿Qué papel crees que deben jugar las nuevas generaciones en la continuación de este legado?
Un papel protagonista. Las nuevas generaciones tienen una exigencia ética que a veces incomoda, y eso es exactamente lo que se necesita.
En DONTE GROUP, el 19 % de nuestra plantilla tiene menos de 30 años. Escucharles, formarles y darles responsabilidad real es nuestra mejor garantía de que la Sostenibilidad seguirá siendo relevante y honesta en el futuro.


