En un contexto global marcado por transformaciones profundas —sociales, económicas, tecnológicas y medioambientales— las personas en situación de mayor vulnerabilidad continúan siendo quienes soportan con mayor intensidad las consecuencias de estos cambios. La desigualdad, la precariedad laboral, la exclusión social o la vulnerabilidad energética siguen siendo realidades persistentes que exigen una respuesta colectiva, comprometida y sostenida en el tiempo.
En este escenario, el papel de organizaciones como Cruz Roja resulta hoy más imprescindible que nunca. Su capacidad para estar cerca de las personas, anticipar necesidades emergentes y actuar con rapidez, rigor y humanidad constituye un referente para el conjunto del sector social y para las empresas comprometidas con generar un impacto positivo.
Desde Fundación Repsol compartimos plenamente esta mirada. Nuestra estrategia de Transformación Social parte de una convicción clara: el progreso solo es real si es inclusivo, y solo es sostenible si no deja a nadie atrás. Por ello, impulsamos proyectos que generan oportunidades reales para las personas, especialmente para aquellas que encuentran mayores barreras para acceder al empleo, a la formación o a unas condiciones de vida dignas.
En los últimos tres años, la colaboración con Cruz Roja ha sido un claro ejemplo de cómo las alianzas estratégicas multiplican el impacto. A través de iniciativas conjuntas orientadas a la empleabilidad, la inclusión social y el acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad, hemos podido contribuir a mejorar trayectorias vitales y a fortalecer la cohesión social en los territorios.
Un ámbito especialmente relevante de esta colaboración ha sido el desarrollo de proyectos de eficiencia energética dirigidos a personas y familias en situación de vulnerabilidad energética. Desde 2022, este programa lo hemos desplegado en diferentes territorios: Tarragona, Murcia, Vizcaya, Madrid y Ciudad Real, acompañando a más de 1200 familias en la mejora del confort de sus hogares, el control del consumo energético y la reducción de emisiones asociadas. Iniciativas que demuestran que avanzar hacia una transición energética justa también significa situar a las personas en el centro.
En este sentido, el proyecto “Mujeres en la industria”, desarrollado por Repsol junto a Cruz Roja, nace para dar respuesta a una doble necesidad: anticipar las demandas de talento en entornos industriales y abrir oportunidades reales a mujeres en riesgo de exclusión. A través de una formación técnica “in house”, orientada a seguridad, operaciones industriales y sostenibilidad, las participantes reciben formación en competencias clave para incorporarse a las bolsas de empleo de diferentes factorías. El resultado es una solución eficaz para el negocio, que incorpora talento con preparación y compromiso, así como una oportunidad transformadora para mujeres que acceden a un empleo cualificado en un sector tradicionalmente masculinizado. 54 mujeres han participado hasta ahora de las cuales un 60% ha accedido a empleo.
Ese mismo enfoque de anticipación, rigor y acompañamiento inspira el proyecto de inclusión de personas con discapacidad intelectual en Estaciones de Servicio, desarrollado en colaboración con Down España. Desde 2022, el programa se apoya en la fórmula empleo con apoyo y ofrece un seguimiento individualizado para que las personas participantes alcancen autonomía real en su puesto de trabajo. Desde su inicio, el proyecto ha contado con 52 personas, todas ellas acompañadas por preparadores laborales durante el tiempo necesario, de las cuales más del 50% tiene ahora un contrato indefinido.
El impacto operativo para el negocio es evidente con la incorporación de talento formado y comprometido. De la misma manera, el impacto humano es profundamente transformador. Para muchas de las personas participantes, estas iniciativas suponen el acceso a un empleo cualificado, estable y con perspectivas de crecimiento, cambiando radicalmente sus oportunidades vitales. Cuando la estrategia de talento incorpora una mirada social, el resultado es mejor para las organizaciones y la sociedad.
Este trabajo compartido refleja también una forma de entender la acción social: desde la complementariedad, el aprendizaje mutuo y la confianza. Las empresas y fundaciones empresariales tenemos la responsabilidad de ir más allá del apoyo económico y comprometernos activamente con soluciones transformadoras, sostenibles y alineadas con los grandes retos sociales y medioambientales de nuestro tiempo.
En el Día Mundial de la Cruz Roja queremos reconocer y agradecer la labor incansable de todas las personas que forman parte de la organización —profesionales, voluntariado y colaboradores—, así como reafirmar nuestro compromiso de seguir caminando juntos. Solo desde la cooperación, la empatía y una visión compartida de futuro podremos dar respuesta a los desafíos actuales y contribuir a construir una sociedad más justa, humana e inclusiva para todos.


