Uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad es comprender cómo afectará el cambio climático a los territorios, las infraestructuras y las actividades económicas de las que dependemos. Cada vez disponemos de más datos e indicadores capaces de explicar la evolución del clima a escala global, pero los impactos son siempre locales. Una misma sequía, inundación o incendio puede tener consecuencias muy diferentes según el lugar donde se produzca y los elementos expuestos. Por ello, avanzar en los objetivos del ODS 13, Acción por el Clima, requiere algo más que disponer de información: es necesario comprender dónde ocurren los riesgos, qué puede verse afectado y cómo anticipar sus consecuencias. Aquí, la ubicación aporta el contexto que transforma los datos en conocimiento útil para la toma de decisiones.
Esta visión resulta especialmente relevante en sectores expuestos al cambio climático. ¿Cómo desde Esri España ayudamos a nuestros clientes y colaboradores a pasar de la visión a resultados tangibles? En infraestructuras de transporte, iniciativas como el proyecto EDACCIT de la UPM muestran cómo evaluar la vulnerabilidad de redes ferroviarias, portuarias o aeroportuarias ante escenarios futuros. En el sector financiero, la información territorial ayuda a analizar la exposición de activos e inversiones a riesgos climáticos. Y en agricultura, proyectos desarrollados por Cooperativas Agroalimentarias facilitan anticipar la evolución de los cultivos y adoptar medidas de adaptación frente a sequías o eventos extremos. Comprender el cambio climático desde una perspectiva territorial es clave para construir organizaciones y territorios más resilientes.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: 11º Aniversario de los ODS


