En el sector turístico, solemos hablar de cifras de ocupación, de aperturas y de destinos paradisíacos. Sin embargo, quienes trabajamos en el ámbito de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), sabemos que el verdadero éxito de una compañía no se mide solo por su rentabilidad, sino por la huella que deja en las comunidades que la acogen. Hoy, el gran desafío de nuestra industria no es solo ser «verde», sino ser profundamente humana.
Hace poco más de dos años, en RIU dimos un paso decisivo con el lanzamiento de «Proudly Committed», nuestra estrategia de sostenibilidad. Este nombre no fue elegido al azar. Representa el orgullo de hacer las cosas «de verdad», con honestidad y con la transparencia de quien no solo anuncia metas, sino que las audita y las cumple. Pero, por encima de todo, es una estrategia que sitúa a la sostenibilidad en el corazón de cada decisión que tomamos.
A menudo me preguntan cuál es el pilar más importante de este plan. Aunque el medioambiente y la biodiversidad son urgencias innegables, en RIU tenemos claro que las personas son el motor de cualquier cambio. Sin un equipo sensible y formado, y sin una comunidad local fuerte, los proyectos de sostenibilidad son solo papel mojado. Por ello, el pilar de «Personas RIU» es nuestra brújula.
Nuestro compromiso con los más vulnerables se manifiesta a través de lo que llamamos el «Método RIU». No buscamos acciones de caridad puntuales, sino proyectos de inversión social con impacto real y medible. Nos enfocamos prioritariamente en la salud, la educación y, muy especialmente, en la protección de la infancia. Entendemos que un destino no es sostenible si sus niños no tienen un futuro garantizado. Desde el apoyo a clínicas pediátricas en África, el apoyo en emergencias humanitarias a nivel internacional junto con Cruz Roja, hasta programas de refuerzo escolar en el Caribe, nuestra meta es que para 2026 cada uno de nuestros destinos cuente con un proyecto social de referencia.
Este compromiso se extiende, por supuesto, a nuestra familia de más de 40.000 empleados. La sostenibilidad debe empezar «de puertas para dentro». Formar a nuestros profesionales no es solo una cuestión operativa; es darles las herramientas para que ellos mismos sean agentes de cambio en sus entornos.
El desafío actual es inmenso; la presión sobre los recursos naturales y las desigualdades sociales nos obligan a ser más ágiles que nunca. Pero en RIU, gracias a nuestro modelo patrimonialista y nuestra visión a largo plazo, tenemos la capacidad de permanecer en los destinos, de echar raíces y de no marcharnos cuando las cosas se ponen difíciles.
Ser «Proudly Committed» significa entender que el turismo debe ser una herramienta de prosperidad compartida. No buscamos ser la mejor empresa del mundo, sino una de las mejores empresas para el mundo. Y ese camino, lo tengo claro, solo se puede recorrer de la mano de las personas.


