Podría decirse que un día eres joven y al otro, tienes una agenda. Añades contactos, borras otros y cuidas que esté al día. Esta agenda refleja los datos de otras personas y a la vez habla de ti. Detrás de cada contacto hay una historia y una persona con la que poder compartir, trabajar, dialogar…
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible marcó el inicio de una nueva etapa de cooperación global orientada a construir un futuro sin pobreza, en el que todas las personas pudieran vivir con dignidad, tuvieran oportunidades y bienestar dentro de tres dimensiones: crecimiento económico, inclusión social y protección ambiental.
Su aprobación identificó 193 Estados miembros de la ONU que aceptaban tanto la idea y como el reto. En 2015 se lanzaba así un mensaje de países dispuestos a conectar con un mundo mejor sin “dejar a nadie atrás”. Tanto sus 169 metras concretas, como sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son ventanas a la acción para -desde distintas vías- conseguir ese objetivo general. Nacía así una visión compartida que siempre es una herramienta poderosa para orientar políticas públicas, empresas y ciudadanía.
Desde su entrada en vigor, los países han desarrollado planes nacionales para avanzar hacia los ODS con lastres como la pandemia de COVID-19, los conflictos internacionales, las crisis económicas y el cambio climático, que han ralentizado el progreso. A pesar de las dificultades, se han registrado avances en acceso a la educación, cobertura de protección social, reducción de algunas enfermedades, acceso a la electricidad y participación de las mujeres en espacios de decisión. Estos logros demuestran que el progreso es posible cuando existe compromiso compartido.
En Acción contra el Hambre estamos firmemente comprometidos con la acción colectiva, inclusiva y coordinada, y con trabajar junto a socios nuevos y de larga trayectoria de nuestra comunidad global para alcanzar esos ODS. Nuestro enfoque integrado y las prioridades de nuestra estrategia a cinco años reflejan la naturaleza compleja del hambre.
Nuestro trabajo para poner fin al hambre se basa en estrategias destinadas a mejorar la salud y el bienestar; garantizar agua limpia y saneamiento para todas las personas; reducir la injusticia social, la desigualdad de género y la violencia de género; y mitigar los efectos de la crisis climática. Por ello, los objetivos de nuestra estrategia están estrechamente alineados con los ODS y con su compromiso de no dejar a nadie atrás.
En particular, hacer realidad el Objetivo Global 2 (Hambre Cero) nos permitirá alcanzar nuestra visión como organización. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible.
La ONU advierte de que muchos objetivos aún requieren una aceleración significativa para alcanzarse antes de 2030 porque si bien es el acuerdo global más ambicioso que ha logrado reunir a prácticamente todos los países en torno a una visión común de desarrollo sostenible, su éxito depende de la voluntad política y de la capacidad de acelerar las transformaciones necesarias en esta década decisiva.
La Agenda 2030 no es una promesa de éxito, sino una invitación urgente a la acción; sus desafíos nos obligan a actuar con realismo, pero sus logros nos dan razones para mantener la esperanza.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: 11º Aniversario de los ODS


