Vivimos un presente en el que los grandes desafíos internacionales -las crisis humanitarias derivadas de las guerras, los efectos del cambio climático o las situaciones de vulnerabilidad extrema que afectan a millones de personas en todo el planeta- solo pueden abordarse desde una respuesta colectiva y global. Así lo refleja la acertada campaña Alegato de la Humanidad de CRUZ ROJA ESPAÑOLA, que nos invita, precisamente, a reflexionar y asumir un compromiso colectivo, situando a las personas en el centro, en un escenario geopolítico cada día más complejo. Nos recuerda que todos los actores de la sociedad -tanto las instituciones y entidades públicas como el mundo empresarial- tenemos un papel que desempeñar y mucho que aportar.
Desde la Asociación de Aguas Minerales de España (ANEABE) -que agrupa y representa a la práctica totalidad de las compañías del sector en nuestro país- llevamos años trabajando con esa convicción. Y hemos encontrado en CRUZ ROJA ESPAÑOLA a uno de nuestros grandes aliados. Esta institución humanitaria es el compañero de viaje ideal, no solo por su capacidad de actuación en situaciones de emergencia -para estar siempre cerca de las personas cuando más lo necesitan-, sino también por valores compartidos.
De esta forma común de entender el mundo nace uno de nuestros proyectos conjuntos más significativos: el Banco de Agua Solidario. Un proyecto que en 2026 cumple diez años y que representa, probablemente, una de las mejores expresiones de lo que puede lograrse cuando la colaboración se pone al servicio del bien común.
El Banco de Agua Solidario surge en 2016, fruto del convenio de colaboración entre ANEABE y CRUZ ROJA ESPAÑOLA, con el objetivo de garantizar el suministro de agua mineral envasada en situaciones de emergencia o desastre natural en cualquier punto de nuestro país.
A través de un protocolo interno, CRUZ ROJA y ANEABE activan el Banco cuando ocurre una emergencia. Son entonces las plantas envasadoras de aguas minerales, coordinadas desde la Asociación, las que se suman a la donación solidaria aportando agua mineral envasada a las personas evacuadas y a los servicios de emergencia (bomberos, brigadistas, voluntarios, etc.). Puede parecer algo sencillo, pero en contextos críticos asegurar el acceso a agua en condiciones adecuadas durante las primeras 48 horas es fundamental para salvar vidas y para mitigar vulnerabilidades. Nuestros envases de agua mineral, ligeros, seguros y fáciles de transportar y almacenar, permiten llegar a cualquier punto de España. Una botella de agua envasada es, sin duda, un elemento básico en un “kit de emergencias” ciudadano, tal y como recomienda la Comisión Europea.
Más de cuatro millones de litros donados desde su fundación
A lo largo de una década, el Banco de Agua Solidario ha tenido activaciones muy relevantes. Durante la primera ola de la pandemia se donaron más de dos millones de litros de agua mineral. En 2024, con motivo de la DANA (Valencia), nuestros asociados donaron más de un millón de litros en tan solo la primera emana de la emergencia. Y, más recientemente, el pasado verano, el Banco de Agua Solidario desempeñó un papel importante durante los incendios forestales que devastaron varias zonas de la península.
En términos globales, se han distribuido más de cuatro millones de litros de agua mineral desde la creación de este proyecto. Pero, más allá de las cifras, lo verdaderamente relevante es lo que hay detrás: la capacidad de llegar a tiempo, de estar presentes cuando más se nos necesita y de contribuir a mejorar la situación de quienes atraviesan momentos especialmente difíciles y apoyar a aquellos que ayudan en las emergencias.
Renovamos el convenio y ampliamos las líneas de actuación
En 2026, tras una década de trabajo conjunto, hemos querido dar un paso más. La renovación de nuestro convenio con CRUZ ROJA ESPAÑOLA -firmado el pasado mes de febrero- hasta 2031 no solo garantiza la continuidad del Banco de Agua Solidario, sino que amplía nuestra colaboración en otras líneas de actuación. En concreto, iniciativas orientadas a la promoción de hábitos de vida saludables en personas mayores, entre las que cobra especial relevancia una adecuada hidratación. Un aspecto que, aunque a menudo pasa desapercibido, es clave para la salud y el bienestar, ya que la sensación de sed disminuye significativamente a partir de los 65 años, aumentando el riesgo de deshidratación.
En definitiva, seguiremos trabajando codo con codo con CRUZ ROJA ESPAÑOLA, porque cuidar de las personas no es una declaración de buenas intenciones: es una responsabilidad que solo cobra sentido cuando se materializa en ayuda real y concreta.


