En la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres llevamos más de cuatro décadas acompañando a mujeres que han tenido que reconstruir sus vidas desde cero. Mujeres que han salido de situaciones de violencia de género, de trata, de explotación sexual. Mujeres que, cuando cruzan nuestra puerta, necesitan mucho más que escucha: necesitan herramientas reales para vivir de forma autónoma y libre.
Sabemos, por experiencia directa, que la autonomía económica es una de las claves más decisivas en el proceso de salida de la violencia. Sin ingresos propios, sin trabajo, sin proyecto de futuro, el riesgo de retorno a la situación de maltrato es altísimo. Por eso, desde hace años, la orientación sociolaboral es uno de los pilares de nuestra intervención integral.
Pero también sabemos que los itinerarios formativos tradicionales no siempre se traducen en empleo real. Y que el mercado laboral ordinario tiene barreras invisibles que para muchas de las mujeres que atendemos se convierten en muros. Fue buscando respuestas distintas a ese problema real cuando comenzamos a explorar algo que, al principio, nos pareció casi poético: cultivar como forma de construir autonomía.
Una alianza que nació de una pregunta
La colaboración con ISIFARMER, empresa de agricultura vertical urbana con un modelo de triple impacto económico, social y ambiental, no nació de una convocatoria de subvenciones ni de un protocolo institucional. Nació de una conversación sobre qué necesitan realmente las mujeres que acompañamos para insertarse en el mercado laboral en condiciones dignas.
ISIFARMER había desarrollado un sistema de microgranjas tecnológicas que, gracias a la inteligencia artificial y a una plataforma digital llamada ISIConnect, permite que cualquier persona, independientemente de su nivel de formación o sus capacidades cognitivas, pueda gestionar un cultivo de precisión y comercializar su producción desde el primer día. La barrera técnica, históricamente el mayor obstáculo en este tipo de emprendimientos, estaba eliminada por diseño.
Para la CIMTM, eso abría una posibilidad que nos interesó de inmediato: un itinerario donde aprender, producir y generar ingresos formasen parte del mismo proceso, sin tiempos muertos, sin empezar de cero al terminar la formación.
«Mujeres que cultivan futuro»: de la vulnerabilidad al microemprendimiento verde
Así nació el programa «Mujeres que cultivan futuro», una iniciativa conjunta en la que la CIMTM aporta lo que sabe hacer: el acompañamiento experto, la escucha especializada, el conocimiento profundo de las realidades que atraviesan las mujeres víctimas de violencia de género y trata, y la garantía de que ningún paso se da sin la red de seguridad que cada mujer necesita en su proceso.
ISIFARMER aporta la infraestructura, la tecnología, la formación técnica y el acceso directo al mercado. Las mujeres participantes no solo aprenden a cultivar: aprenden a gestionar un negocio, a comercializar su producción y a construir un proyecto de vida propio basado en el emprendimiento verde.
Los resultados en esta primera etapa son alentadores. Y, más allá de los números, hay algo que no cabe en un informe: la transformación visible en las mujeres que participan. La recuperación de la confianza en sus propias capacidades. La sensación, a veces completamente nueva, de que pueden generar valor por sí mismas.
« Las alianzas reales transforman más que los patrocinios simbólicos. Cuando una empresa pone su modelo de negocio al servicio de colectivos vulnerables, el impacto se multiplica de forma exponencial. »
Lo que esta alianza le dice al mundo empresarial
Contamos esta experiencia porque creemos que tiene implicaciones que van más allá de la CIMTM y de ISIFARMER. Porque demuestra algo que desde el Tercer Sector llevamos tiempo tratando de trasladar a las empresas: que las alianzas reales transforman más que los patrocinios simbólicos.
Cuando una empresa pone su tecnología, su modelo de negocio y su cadena de valor al servicio de colectivos vulnerables, el impacto se multiplica de forma exponencial. No hablamos de donar un porcentaje de beneficios. Hablamos de rediseñar conjuntamente cómo se genera valor, de manera que las personas que más lo necesitan puedan ser parte activa de ese proceso.
Para los departamentos de Responsabilidad Social Corporativa, esta distinción es fundamental. Las memorias de sostenibilidad más sólidas no se construyen sobre acciones puntuales. Se construyen sobre alianzas estratégicas con entidades especializadas, sobre impacto medible y verificable, sobre la coherencia entre los valores declarados y las decisiones operativas.
¿Qué puede aportar tu empresa?
La CIMTM acompaña a mujeres en Madrid y Andalucía a través de cuatro líneas de intervención: atención psicológica (desde 1997), asesoría jurídica (desde 1996), orientación sociolaboral (desde 1999) e intervención con menores (desde 2003). En 2025, atendimos a 1.840 mujeres a través de nuestro teléfono gratuito 900 100 009, y a 476 mujeres a través de nuestros programas especializados de atención a víctimas de trata y explotación sexual.
Somos una organización consultora de las Naciones Unidas, con certificación de Excelencia en el Compromiso Social, y participamos en proyectos europeos como TACTICS, orientado a mejorar la respuesta institucional ante la violencia de género.
Toda esa experiencia acumulada es también un activo para las empresas que quieran ir más allá en su compromiso con la igualdad y los derechos de las mujeres. Podemos acompañar a vuestros equipos en la detección de señales de violencia de género y podemos, como hemos hecho con ISIFARMER, explorar alianzas donde vuestra actividad principal se convierta en palanca de inclusión real.
Una invitación
Llevamos más de cuarenta años demostrando que es posible erradicar la violencia contra las mujeres si la sociedad entera, instituciones, empresas, ciudadanía, asume su parte de responsabilidad.
La alianza con ISIFARMER es un ejemplo de lo que ocurre cuando el sector privado decide asumir esa responsabilidad de forma estratégica, con rigor y con vocación de impacto duradero. Una empresa que cultiva en vertical también puede, literalmente, elevar oportunidades.
Si tu empresa quiere ser parte de ese cambio, nos encontráis en malostratos.org o escribiéndonos a [email protected].
Porque la responsabilidad social más poderosa no es la que se comunica. Es la que transforma.
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