Desde 2017, Demos se ha consolidado como uno de los principales puntos de encuentro del sector fundacional en España. Organizado por la Asociación Española de Fundaciones y, en esta edición, junto a la Coordinadora Catalana de Fundacions, el foro llega a 2026 tras una década de crecimiento: más de 3.400 participantes, 240 actividades y más de 500 ponentes. Pero, más allá de las cifras, Demos constituye un espacio para compartir experiencias, impulsar alianzas y poner en valor la contribución de las fundaciones ante los grandes retos sociales.
- DEMOS llega a su décima edición reuniendo al sector fundacional en torno a los grandes desafíos de la sociedad. Desde la experiencia de Fundación ONCE, ¿qué aportación diferencial pueden realizar hoy las fundaciones para acelerar transformaciones que ni las administraciones ni las empresas pueden abordar por separado?
- La inclusión laboral de las personas con discapacidad continúa siendo uno de los grandes retos. ¿Dónde identificáis actualmente las principales barreras: en el acceso al empleo, en la formación, en los prejuicios, en la adaptación de los puestos de trabajo o en la progresión profesional?
- La accesibilidad universal ha pasado de plantearse como una adaptación específica a entenderse cada vez más como una condición del diseño de productos, servicios y entornos. ¿Estamos avanzando suficientemente rápido en España hacia ese cambio de enfoque?
- La inteligencia artificial abre enormes posibilidades, pero también puede reproducir sesgos o crear nuevas formas de exclusión. ¿Qué condiciones deberían cumplirse para garantizar que la revolución de la IA sea también una oportunidad para las personas con discapacidad?
- ¿Qué papel desempeñan las alianzas con empresas y otras organizaciones para llevar la inclusión a escala? ¿Qué distingue una colaboración verdaderamente transformadora de una iniciativa puntual en materia de diversidad o discapacidad?
- Uno de los retos de la sostenibilidad es conseguir que la dimensión social tenga un peso comparable al ambiental o al de buen gobierno. ¿Desde la Fundación ONCE, consideráis que discapacidad, accesibilidad e inclusión están suficientemente integradas hoy en las estrategias de sostenibilidad de las organizaciones?
- Si pensamos en los próximos 10 años —coincidiendo simbólicamente con esta décima edición de DEMOS—, ¿qué avances concretos te gustaría que hubieran dejado de ser una reivindicación porque ya formasen parte de la normalidad en materia de empleo, accesibilidad e inclusión de las personas con discapacidad?
En el marco de la celebración de Demos 2026, conversamos con Lourdes Márquez de la Calleja, Directora de Alianzas y Relaciones Internacionales de Fundación ONCE, para conocer cómo entiende hoy el papel de las fundaciones en la construcción de una sociedad más inclusiva y abordar algunos de los principales desafíos que todavía afrontan las personas con discapacidad, desde el acceso al empleo y la accesibilidad universal hasta el impacto de la inteligencia artificial. Una conversación en la que también profundizamos en el valor de las alianzas para ampliar el impacto, impulsar cambios estructurales y avanzar hacia una inclusión efectiva en todos los ámbitos de la sociedad.
DEMOS llega a su décima edición reuniendo al sector fundacional en torno a los grandes desafíos de la sociedad. Desde la experiencia de Fundación ONCE, ¿qué aportación diferencial pueden realizar hoy las fundaciones para acelerar transformaciones que ni las administraciones ni las empresas pueden abordar por separado?
Las fundaciones desempeñamos un papel esencial en la construcción de una sociedad más inclusiva y cohesionada. Nuestra cercanía a la realidad social, capacidad de anticipación e innovación nos permiten impulsar respuestas que incorporen la inclusión y la equidad de manera transversal. Los grandes desafíos sociales requieren de la colaboración entre administraciones públicas, empresas y sociedad civil.
Desde Fundación ONCE aportamos nuestra experiencia y conocimiento en materia de discapacidad e inclusión, trabajando para garantizar que nadie quede atrás, especialmente las personas en situación de mayor vulnerabilidad y también en contextos de crisis y emergencias humanitarias.
El sector fundacional contribuye así a generar confianza, tender puentes y construir alianzas capaces de transformar los retos sociales en compromisos y respuestas compartidas, tanto a nivel nacional como internacional.
La inclusión laboral de las personas con discapacidad continúa siendo uno de los grandes retos. ¿Dónde identificáis actualmente las principales barreras: en el acceso al empleo, en la formación, en los prejuicios, en la adaptación de los puestos de trabajo o en la progresión profesional?
Las barreras para la inclusión laboral están interrelacionadas y requieren una respuesta integral. Entre los principales desafíos siguen estando las barreras culturales que todavía condicionan la plena inclusión y la igualdad de oportunidades junto con la necesidad de reforzar la formación, especialmente en competencias digitales y en aquellas vinculadas a los empleos del futuro.
Superar estos obstáculos es esencial para garantizar la igualdad de oportunidades, también en el acceso a puestos de responsabilidad.
Desde Fundación ONCE, y a través de Inserta Empleo, trabajamos a lo largo de todo el recorrido que una persona con discapacidad realiza para buscar un puesto de trabajo impulsando la formación, el desarrollo del talento y la sensibilización del tejido empresarial. Porque avanzar en accesibilidad y realizar los ajustes necesarios en los entornos de trabajo no debe entenderse como un coste, sino como una inversión en talento, competitividad, innovación y diversidad.
La accesibilidad universal ha pasado de plantearse como una adaptación específica a entenderse cada vez más como una condición del diseño de productos, servicios y entornos. ¿Estamos avanzando suficientemente rápido en España hacia ese cambio de enfoque?
Qué duda cabe que se han producido importantes avances normativos e institucionales, sin embargo, debemos seguir trabajando para garantizar su aplicación efectiva ante los nuevos retos sociales, digitales y urbanos. El Diseño para Todas las Personas y la accesibilidad universal son, ante todo, una cuestión de derechos humanos, esenciales para la autonomía, la igualdad de oportunidades y la plena participación de las personas con discapacidad.
Desde Fundación ONCE trabajamos para que la accesibilidad esté presente desde el origen en entornos, productos y servicios, también en nuestra acción internacional y humanitaria. Garantizar entornos e información accesibles es garantizar derechos, especialmente en situaciones de crisis y emergencia.
También Europa ha reforzado su compromiso con la accesibilidad a través de la Directiva Europea de Accesibilidad y de iniciativas como AccessibleEU -Centro Europeo de Recursos en Accesibilidad, una iniciativa de la Comisión Europea liderada por Fundación ONCE, orientada a impulsar la aplicación efectiva de las políticas y la legislación europea en materia de accesibilidad.
La inteligencia artificial abre enormes posibilidades, pero también puede reproducir sesgos o crear nuevas formas de exclusión. ¿Qué condiciones deberían cumplirse para garantizar que la revolución de la IA sea también una oportunidad para las personas con discapacidad?
Para que la inteligencia artificial contribuya realmente a una sociedad más inclusiva y respetuosa con los derechos de todas las personas, es fundamental incorporar la discapacidad y la accesibilidad desde el inicio.
Para que esto ocurra se debería avanzar en tres ámbitos:
- Inclusión y accesibilidad desde el diseño: las personas con discapacidad deben participar en el diseño, desarrollo y evaluación de las soluciones de IA.
- Datos diversos y representativos: los sistemas deben reflejar la diversidad humana para evitar sesgos que puedan generar situaciones de discriminación o desigualdad.
- Gobernanza responsable y accesibilidad: las herramientas de IA deben garantizar la accesibilidad, la igualdad de oportunidades y el respeto de los derechos fundamentales.
Desde Fundación ONCE trabajamos para que la innovación tecnológica esté al servicio de las personas, aprovechando el potencial de la IA para favorecer la autonomía, la empleabilidad y la inclusión social.
¿Qué papel desempeñan las alianzas con empresas y otras organizaciones para llevar la inclusión a escala? ¿Qué distingue una colaboración verdaderamente transformadora de una iniciativa puntual en materia de diversidad o discapacidad?
Las alianzas constituyen un eje estratégico y una herramienta esencial para ampliar el alcance y el impacto de nuestra misión. Desde Fundación ONCE somos unos convencidos de esto y por ello trabajamos para construir relaciones sólidas, de confianza y compromiso, de largo plazo que nos permiten incorporar la discapacidad, la accesibilidad y la inclusión en las estrategias y agendas de nuestros socios.
Nuestro objetivo es sumar capacidades, generar conocimiento compartido e impulsar cambios estructurales, promoviendo la colaboración con empresas, administraciones públicas, instituciones europeas e internacionales y organizaciones de la sociedad civil. Estas alianzas nos permiten trasladar la perspectiva de la discapacidad a nuevos espacios de decisión, contribuir a las políticas públicas y escalar soluciones inclusivas más allá de nuestras fronteras.
Desde Fundación ONCE trabajamos para impulsar, fortalecer y construir alianzas capaces de transformar, situando los derechos de las personas con discapacidad y la inclusión en las agendas nacionales, europeas e internacionales.
Uno de los retos de la sostenibilidad es conseguir que la dimensión social tenga un peso comparable al ambiental o al de buen gobierno. ¿Desde la Fundación ONCE, consideráis que discapacidad, accesibilidad e inclusión están suficientemente integradas hoy en las estrategias de sostenibilidad de las organizaciones?
Hemos avanzado en el reconocimiento de la dimensión social (S) de los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno, pero es necesario seguir trabajando para que la discapacidad y la accesibilidad formen parte estructural de las estrategias de sostenibilidad. No puede haber una sostenibilidad plena sin inclusión, accesibilidad e igualdad de oportunidades.
Desde Fundación ONCE impulsamos la incorporación transversal de la discapacidad y promovemos indicadores que permitan medir los avances en empleo inclusivo, diversidad y accesibilidad universal.
En este contexto, desde Fundacion ONCE contempla la inversión de impacto social ya que representa una oportunidad para optimizar el uso de recursos hacia iniciativas que generen un impacto social medible, incorporando también la discapacidad como dimensión relevante. Integrar esta perspectiva contribuye a construir organizaciones más responsables, innovadoras, competitivas y comprometidas con una sociedad inclusiva.
Si pensamos en los próximos 10 años —coincidiendo simbólicamente con esta décima edición de DEMOS—, ¿qué avances concretos te gustaría que hubieran dejado de ser una reivindicación porque ya formasen parte de la normalidad en materia de empleo, accesibilidad e inclusión de las personas con discapacidad?
Hemos avanzado mucho pero también nos queda mucho por hacer. 10 años pasan volando y los retos irán cambiando pero si el reto es ser ambicioso, en 2036 aspiramos a una sociedad en la que la discapacidad no determine las oportunidades de una persona; en la que acceder a un empleo o desarrollar una carrera profesional sea idéntico para todas las personas, en la que no haya barreras para utilizar cualquier entorno o tecnología en definitiva “que las personas con discapacidad sean parte plena de la sociedad en igualdad de condiciones.”
Queremos que la accesibilidad forme parte de todo desde el origen, que el talento de las personas con discapacidad esté presente en las empresas, la universidad, la innovación, la cultura y los espacios de decisión, y que la diversidad sea entendida como lo que verdaderamente es: un valor para el conjunto de la sociedad.
Y quizá ese sea el mejor horizonte para los próximos diez años de DEMOS: que en 2036 muchas de las reivindicaciones que hoy seguimos defendiendo hayan dejado de serlo porque se hayan convertido, sencillamente, en derechos plenamente efectivos y en parte de nuestra normalidad.
También pienso que lo bueno hay que mantenerlo y mejorarlo adaptándonos constantemente a la realidad, por lo que confío que dentro de 10 años volvamos a encontramos las fundaciones en el marco de la AEF.
Ese será el verdadero éxito: una sociedad en la que nadie tenga que pedir ser incluido, porque todos formemos parte de ella desde el principio.
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