Desde su fundación en Portugal en 2018, Powerdot se ha consolidado como uno de los operadores líderes de infraestructura de recarga para vehículos eléctricos en el segmento minorista europeo, con presencia en seis mercados y más de 12.500 puntos de recarga gestionados. La compañía impulsa un modelo basado en la recarga en destino, instalando soluciones ultrarrápidas en espacios cotidianos como supermercados, centros comerciales y parques comerciales para facilitar la transición hacia una movilidad más limpia. En esta entrevista, Laura Gonçalves, directora general de Powerdot para España y Portugal, explica cómo la sostenibilidad forma parte del propio modelo de negocio de la empresa y por qué hacer que la recarga sea sencilla, visible y accesible es clave para acelerar la adopción del vehículo eléctrico.
- Powerdot ha crecido rápidamente desde 2018 y está presente en varios países. ¿Podríais contarnos quiénes sois como empresa, cuál es vuestra misión y visión, y cómo la sostenibilidad se integra en vuestro modelo de negocio desde el inicio?
- En términos de RSE y sostenibilidad, ¿cuáles consideráis que son las iniciativas más significativas que habéis implementado hasta ahora y qué impacto han tenido en la adopción de vehículos eléctricos y en la descarbonización de los territorios donde operáis?
- Muchos de vuestros productos y servicios, como Plug and Charge o Auto Charge, buscan mejorar la experiencia del usuario. ¿Cómo estas soluciones contribuyen también a los objetivos de sostenibilidad y a la transición hacia una movilidad más limpia?
- Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales retos y desafíos que enfrentáis en términos de RSE y sostenibilidad, y qué aprendizajes o estrategias estáis aplicando para superarlos y seguir inspirando a otros actores del sector?
Powerdot ha crecido rápidamente desde 2018 y está presente en varios países. ¿Podríais contarnos quiénes sois como empresa, cuál es vuestra misión y visión, y cómo la sostenibilidad se integra en vuestro modelo de negocio desde el inicio?
En Powerdot, la sostenibilidad no es un programa que gestionamos al margen del negocio, sino que está integrada en el propio negocio: cada punto de recarga que instalamos contribuye directamente a acelerar la descarbonización del transporte.
Nos centramos en desarrollar soluciones de recarga ultrarrápida que fomenten la movilidad sostenible en lugares cotidianos y de gran afluencia. Por lo tanto, nuestro papel consiste en construir y gestionar la infraestructura de recarga que permita la expansión de la movilidad eléctrica.
En tan solo ocho años, desde su fundación en Portugal en 2018, Powerdot se ha convertido en el operador líder de infraestructura de recarga en el segmento minorista de Europa. En la actualidad, gestionamos más de 12.500 puntos de recarga, repartidos en más de 2.400 ubicaciones operativas en seis mercados europeos: España, Portugal, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Polonia. En España, tras haber invertido más de 30 millones de euros en el país hasta la fecha, hemos crecido hasta contar con más de 120 estaciones operativas y más de 930 puntos de recarga en todo el país, además de otros 800 que se encuentran actualmente en construcción.
Nuestra misión es muy clara: hacer que recargar un vehículo eléctrico sea tan sencillo y natural como recargar un smartphone. Para lograrlo, nos centramos en la recarga en el lugar de destino, instalando puntos de recarga en lugares donde la gente ya pasa parte de su vida cotidiana, como supermercados, centros comerciales y parques comerciales.
Este enfoque se basa en una sencilla convicción: la transición a los vehículos eléctricos no se producirá únicamente porque sea la opción más sostenible; también debe ser la opción más fácil para los usuarios. Cuando la recarga se integra en las rutinas cotidianas, desaparecen muchas de las barreras asociadas a la adopción de los vehículos eléctricos.
En términos de RSE y sostenibilidad, ¿cuáles consideráis que son las iniciativas más significativas que habéis implementado hasta ahora y qué impacto han tenido en la adopción de vehículos eléctricos y en la descarbonización de los territorios donde operáis?
La principal contribución de Powerdot a la sostenibilidad no radica en iniciativas aisladas, sino en la propia empresa. Nuestro modelo de negocio en su conjunto, invertir en el despliegue de infraestructura de recarga en lugares a los que la gente ya acude, sin cobrarles por la instalación, es, en sí mismo, la iniciativa de sostenibilidad. El impacto no se refleja en un informe brillante, sino en los kilovatios-hora.
Más concretamente, nuestro modelo se basa en colaborar estrechamente con los comerciantes y los propietarios de espacios comerciales para integrar la recarga de vehículos eléctricos en los destinos cotidianos. Este enfoque de recarga en los lugares de destino transforma la forma en que los conductores conciben la energía: la recarga deja de ser una actividad específica y se convierte, en cambio, en algo que ocurre de forma natural mientras se realizan otras actividades.
Además, nuestros socios comerciales desempeñan un papel importante a la hora de impulsar este cambio de comportamiento. Elementos como la señalización de los puntos de recarga, las plazas de aparcamiento prioritarias para vehículos eléctricos y la integración de la recarga en la experiencia del cliente pueden influir significativamente en la forma en que los consumidores adoptan la movilidad eléctrica.
La transición energética en el transporte requiere redes de recarga amplias, visibles y fiables; unos pocos proyectos piloto no cambian realmente los hábitos de movilidad. Desde una perspectiva ESG, el impacto es claro: cuanto más accesible y visible se vuelve la infraestructura de recarga, más rápido crece la adopción de los vehículos eléctricos, lo que conduce a una reducción de las emisiones del transporte, uno de los sectores clave para alcanzar los objetivos climáticos de Europa.
Muchos de vuestros productos y servicios, como Plug and Charge o Auto Charge, buscan mejorar la experiencia del usuario. ¿Cómo estas soluciones contribuyen también a los objetivos de sostenibilidad y a la transición hacia una movilidad más limpia?
La experiencia del usuario es un factor decisivo para impulsar la movilidad eléctrica. En realidad, la transición energética es también una transición de comportamientos: las personas cambian sus hábitos cuando las soluciones sostenibles resultan más fáciles y cómodas de usar.
Tecnologías como «Plug & Charge» y «AutoCharge» se han diseñado precisamente con ese objetivo en mente. Permiten que el vehículo se identifique automáticamente en el punto de recarga e inicie la sesión de recarga sin necesidad de aplicaciones, tarjetas ni pasos adicionales. Esto simplifica enormemente la experiencia de los conductores.
Puede parecer un detalle tecnológico menor, pero tiene importantes implicaciones en materia de sostenibilidad. Cuanto más sencilla y fiable sea la experiencia de recarga, mayor será la confianza de los usuarios en la infraestructura pública de recarga, y esa confianza es esencial para acelerar la adopción de los vehículos eléctricos.
En otras palabras, la innovación tecnológica no solo mejora el servicio, sino que contribuye a garantizar que la opción más sostenible sea también la más fácil de elegir.
Eliminar las dificultades es una de las medidas de mayor impacto que un operador de recarga puede adoptar para favorecer la transición energética, ya que un cargador difícil de usar es un cargador que no cumple su propósito.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales retos y desafíos que enfrentáis en términos de RSE y sostenibilidad, y qué aprendizajes o estrategias estáis aplicando para superarlos y seguir inspirando a otros actores del sector?
Uno de los principales retos de la transición energética es desplegar la infraestructura al ritmo que exige la electrificación del transporte. A medida que sigue aumentando el número de vehículos eléctricos, es fundamental ampliar rápidamente las redes de recarga y garantizar que sigan siendo accesibles, fiables y fáciles de usar.
Al mismo tiempo, retos como las limitaciones de capacidad de la red eléctrica, la complejidad normativa en los distintos mercados y las crecientes exigencias operativas de las redes a gran escala requieren una adaptación constante y una planificación a largo plazo. Esto requiere una colaboración continua entre las diferentes partes interesadas: autoridades públicas, operadores energéticos, minoristas y propietarios de inmuebles comerciales. Nuestra experiencia demuestra que la transición hacia una movilidad más sostenible solo puede acelerarse mediante alianzas sólidas. Ningún actor puede impulsar esta transición por sí solo, y el éxito de la expansión de la movilidad eléctrica depende de que cada parte interesada se centre en lo que mejor sabe hacer, al tiempo que contribuye a ofrecer una experiencia fluida a los conductores.
También hemos aprendido que la movilidad eléctrica no es solo un cambio tecnológico, sino también de comportamiento. Decisiones aparentemente insignificantes, como el diseño de un aparcamiento o la visibilidad de las estaciones de recarga, pueden influir significativamente en la forma en que las personas adoptan nuevas formas de movilidad.
Creemos que el futuro de la movilidad eléctrica es aquel en el que la recarga se produce de forma natural cada vez que se aparca un vehículo, ya sea en un supermercado, en un centro comercial o en el lugar de trabajo. Cuando la recarga sea tan predecible y sencilla como aparcar un coche hoy en día, sabremos que la transición ha sido un verdadero éxito.
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