Corresponsables ha entrevistado en exclusiva a Javier Reyes, manager de Seguridad, Salud y Medio Ambiente de Deoleo, para conocer en profundidad la estrategia climática de la compañía y los avances que la han situado entre los líderes europeos en materia de sostenibilidad.
- ¿Qué supone para Deoleo entrar en el Top 100 de Europe’s Climate Leaders 2026 y qué aspectos concretos de su estrategia ambiental considera que han sido determinantes para alcanzar esta posición?
- Deoleo ha reducido un 78 % sus emisiones operacionales de CO₂ entre 2019 y 2025, hasta situarlas en 1.021 toneladas de CO₂ equivalente. ¿Qué medidas operativas, tecnológicas o energéticas explican principalmente esta reducción y cómo distingue la compañía el efecto de esas medidas de posibles cambios en los volúmenes de producción o en el perímetro del negocio?
- El ranking analiza especialmente las emisiones de alcance 1 y 2, pero también valora la información relativa al alcance 3. ¿Cuál es actualmente el peso de las emisiones indirectas en la huella climática de Deoleo y qué acciones están desarrollando junto a agricultores, proveedores, operadores logísticos y distribuidores para reducirlas?
- Deoleo fue la primera empresa del sector oleícola español en obtener la validación de sus objetivos climáticos por parte de Science Based Targets. ¿Cuáles son los próximos hitos de reducción, qué plazos se han fijado y qué mecanismos internos utilizan para garantizar que esos compromisos se traduzcan en decisiones de inversión y gestión?
- La compañía señala que el 98 % de la electricidad que consume procede de fuentes renovables y que sus dos fábricas cuentan con la certificación Residuo Cero de AENOR. Una vez alcanzados estos avances, ¿dónde se encuentran ahora las emisiones más difíciles de eliminar y qué barreras económicas, técnicas o regulatorias pueden condicionar la siguiente fase de la descarbonización?
- En un contexto de creciente escrutinio sobre las declaraciones ambientales de las empresas, ¿cómo verifica y comunica Deoleo sus avances para garantizar que sean comparables, trazables y comprensibles? ¿Qué aprendizajes de este proceso podrían trasladarse a otras compañías del sector alimentario que están comenzando su transición climática?
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Durante la conversación, Reyes analiza la reducción de las emisiones operacionales de Deoleo, el peso del Alcance 3 en su huella climática, los objetivos validados por Science Based Targets y los principales retos que afronta la compañía para seguir avanzando en su proceso de descarbonización.
¿Qué supone para Deoleo entrar en el Top 100 de Europe’s Climate Leaders 2026 y qué aspectos concretos de su estrategia ambiental considera que han sido determinantes para alcanzar esta posición?
Estar en el Top 100 de líderes climáticos de Europa (puesto 97) es un hito de gran relevancia que demuestra que, para nosotros, la sostenibilidad está y tiene que estar en el centro de todas las decisiones corporativas. Ser la tercera empresa de alimentación y bebidas mejor valorada del continente y la quinta en España es reflejo del rigor de nuestro plan de descarbonización, con el que hemos logrado un recorte del 42% de nuestras emisiones operacionales (Alcance 1 y 2) en cinco años y una reducción de la intensidad de emisiones a un ritmo anual del 20%.
Uno de los aspectos más destacables es que somos la primera empresa oleícola en España con objetivos validados por la iniciativa Science Based Targets (SBTi), y que contamos con una calificación ‘B’ en el CDP. Por otro lado, operamos con un 98% de electricidad de origen renovable y disponemos de la certificación Residuo Cero de nuestras fábricas.
Deoleo ha reducido un 78 % sus emisiones operacionales de CO₂ entre 2019 y 2025, hasta situarlas en 1.021 toneladas de CO₂ equivalente. ¿Qué medidas operativas, tecnológicas o energéticas explican principalmente esta reducción y cómo distingue la compañía el efecto de esas medidas de posibles cambios en los volúmenes de producción o en el perímetro del negocio?
Este importante recorte responde a unas medidas muy sencillas y constantes en el día a día de nuestras fábricas de Alcolea (España) y Tavarnelle (Italia). Por ejemplo, el 100% de la electricidad que consumimos en nuestras plantas ya procede de fuentes renovables, apoyada por una instalación solar en Alcolea que genera el 11% de su electricidad y una nueva planta fotovoltaica en Tavarnelle que estimamos cubrirá el 20% de su consumo total.
También instalamos en Tavarnelle unos dispositivos inteligentes de control de tensión eléctrica que nos ahorran de media un 4,29% de electricidad, hemos renovado nuestras calderas de gas por unas de mayor eficiencia y estamos en continua renovación de nuestra flota corporativa por vehículos con menor impacto ambiental (el 85% de los adquiridos en 2025 ya son Eco o Cero Emisiones).
Asimismo, con el objetivo de aislar el impacto de estas acciones frente a fluctuaciones en la producción o cambios en el perímetro societario, aplicamos la metodología de control operacional de GHG Protocol, recalculando de forma homogénea el año base de referencia (2022) ante cambios estructurales de la compañía y evaluando de forma continua la intensidad física de emisiones en proporción a los millones de litros vendidos.
El ranking analiza especialmente las emisiones de alcance 1 y 2, pero también valora la información relativa al alcance 3. ¿Cuál es actualmente el peso de las emisiones indirectas en la huella climática de Deoleo y qué acciones están desarrollando junto a agricultores, proveedores, operadores logísticos y distribuidores para reducirlas?
Las emisiones de Alcance 3 representan más del 99% de nuestra huella climática. Para mitigarlas, colaboramos estrechamente con más de 60.000 agricultores de 95 almazaras certificadas bajo nuestro Protocolo de Sostenibilidad, promoviendo prácticas de agricultura regenerativa y conservación de suelos (como el proyecto europeo SOIL O-Live), logrando que el 36% del AOVE que comercializamos ya sea de origen sostenible certificado.
Haciendo referencia al envasado, evaluamos en criterios ESG al 100% de nuestros copackers y proveedores de material auxiliar, reduciendo un 11,4% el plástico virgen desde 2020 e incorporando un 40% de rPET. Además, en alianza con nuestros principales proveedores de materiales auxiliares (vidrio, cartón, PET y latas), hemos obtenido factores de emisión específicos que nos han permitido registrar una reducción del 29% en las emisiones asociadas al consumo de estos materiales.
En lo que respecta a logística, impulsamos soluciones intermodales como el transporte ferroviario para sustituir trayectos por carretera, mientras velamos por el cumplimiento de los estándares éticos de nuestros socios.
Deoleo fue la primera empresa del sector oleícola español en obtener la validación de sus objetivos climáticos por parte de Science Based Targets. ¿Cuáles son los próximos hitos de reducción, qué plazos se han fijado y qué mecanismos internos utilizan para garantizar que esos compromisos se traduzcan en decisiones de inversión y gestión?
Nuestros objetivos validados por SBTi en abril de 2025 marcan un horizonte al año 2032 tomando como base 2022. Nos comprometemos a lograr una reducción absoluta del 50,4% en emisiones directas e indirectas de nuestras operaciones. Por otro lado, en la cadena de valor, la meta es reducir un 38% en términos absolutos las emisiones asociadas a categorías materiales, y un 36,4% de reducción absoluta en las emisiones FLAG procedentes de la fase agrícola.
Para garantizar que estas metas se cumplan, el Plan de Transición Climática está integrado en nuestra planificación financiera. De hecho, en 2025 duplicamos el presupuesto para la cuantificación y reducción de emisiones de GEI, alcanzando los 32.000 euros (un 65% más que en 2024).
Además, estamos reforzando la gestión de nuestra cadena de valor a través de DROPS (Deoleo Responsibility & Opportunities for Partner Sustainability), una herramienta desarrollada para evaluar el desempeño ESG de proveedores y socios estratégicos mediante indicadores objetivos. Esta iniciativa nos permite disponer de información más robusta sobre emisiones, gestión ambiental y planes de reducción, facilitando la identificación de oportunidades de mejora y el seguimiento de los compromisos climáticos, especialmente en ámbitos clave para la reducción de emisiones de Alcance 3.
En definitiva, nuestro enfoque combina inversión, gobernanza, herramientas de gestión y colaboración con proveedores, porque la descarbonización requiere actuar tanto sobre nuestras operaciones como sobre toda la cadena de valor.
La compañía señala que el 98 % de la electricidad que consume procede de fuentes renovables y que sus dos fábricas cuentan con la certificación Residuo Cero de AENOR. Una vez alcanzados estos avances, ¿dónde se encuentran ahora las emisiones más difíciles de eliminar y qué barreras económicas, técnicas o regulatorias pueden condicionar la siguiente fase de la descarbonización?
Hemos logrado avances significativos en la descarbonización de nuestras operaciones, aunque seguimos afrontando retos importantes, como la búsqueda de alternativas viables al gas natural en determinados procesos. No obstante, el principal desafío se encuentra en la cadena de valor, especialmente en la fase agrícola, donde se concentra una parte relevante de nuestras emisiones.
Otro ámbito clave es el transporte marítimo internacional de larga distancia. La transición hacia combustibles y tecnologías de bajas o cero emisiones avanza de forma progresiva, pero está condicionada por la larga vida útil de los buques actuales, que en muchos casos seguirán operando durante las próximas décadas. Esto supone un reto adicional para acelerar la reducción de emisiones en una cadena de suministro global como la nuestra.
Además, en esta nueva etapa nos topamos con tres barreras clave. La primera es técnica, por la falta de alternativas sostenibles de embalaje que garanticen la excelente calidad de conservación del aceite. La segunda es económica, ya que la transición trae consigo la inversión correspondiente. De hecho, sustituir el plástico común por plástico reciclado (rPET) nos supuso un sobrecoste operativo de más de 925.000 € en 2025. Y la tercera es regulatoria y de mercado, por la volatilidad que hay en el sector y unas normativas que nos exigen adaptaciones tecnológicas constantes en las líneas de envasado sin que el retorno financiero esté asegurado en el corto plazo.
En un contexto de creciente escrutinio sobre las declaraciones ambientales de las empresas, ¿cómo verifica y comunica Deoleo sus avances para garantizar que sean comparables, trazables y comprensibles? ¿Qué aprendizajes de este proceso podrían trasladarse a otras compañías del sector alimentario que están comenzando su transición climática?
Para nosotros, la mejor solución contra la desconfianza o el greenwashing es la transparencia total. En Deoleo mandamos revisar de forma voluntaria nuestro informe de sostenibilidad bajo las exigentes Normas Europeas de Información de Sostenibilidad (NEIS) de la directiva CSRD, calculamos el inventario según el GHG Protocol y nos sometemos a evaluaciones externas de prestigio como EcoVadis, donde mantenemos la medalla Platinum que nos sitúa en el 1% de las empresas sostenibles a nivel mundial.
Además, para que la trazabilidad sea real y comprensible para el consumidor final, desde 2022 incorporamos un código QR en la etiqueta de nuestras botellas respaldado por tecnología blockchain. Un sistema que en 2025 reforzamos de la mano de Telefónica Tech y su plataforma TrustOS en 51 referencias de AOVE, permitiendo que cualquiera pueda verificar en tiempo real, de manera inalterable y veraz, el origen sostenible de su lote.
Si tuviera que compartir algunos aprendizajes clave para el sector alimentario, el primero sería que la sostenibilidad debe estar de verdad en el ADN de la compañía (finanzas, compras y dirección) y nunca ser un simple accesorio de comunicación.
En segundo lugar, considero que el respeto al campo es obligatorio. En nuestro sector, el mayor impacto ocurre en el origen, por lo que acompañar a los agricultores en resiliencia climática es la única vía para mitigar los riesgos en el suministro.
Por último, creo que la sostenibilidad sólo genera una transformación real cuando se impulsa por convicción y no por obligación. La regulación marca el mínimo que se espera de las empresas, pero el liderazgo consiste en ir un paso por delante. En nuestro caso, decisiones como la validación científica de nuestros objetivos climáticos a través de SBTi responden a una visión estratégica de largo plazo. Esta anticipación no solo nos ayuda a gestionar riesgos, sino que también genera oportunidades financieras y comerciales, especialmente con clientes y distribuidores que demandan cada vez mayores garantías en materia de sostenibilidad.
En Deoleo mandamos revisar de forma voluntaria nuestro informe de sostenibilidad.
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