Desde que sois una empresa B Corp, ¿qué cambios concretos habéis introducido para integrar formalmente el propósito de generar valor para todos los grupos de interés en la gobernanza y en la toma de decisiones del día a día (cómo se refleja en los órganos de gobierno, en el sistema de incentivos, la rendición de cuentas y las prioridades estratégicas de la organización)?
Obtener el sello B Corp en noviembre de 2022 fue un gran reconocimiento tras décadas impulsando la sostenibilidad. Desde la gestión del agua a la certificación EMAS en 2001, a la adhesión al Pacto Mundial de la ONU en 2008 o la creación de la Fundación PortAventura en 2011, PortAventura World llevaba años comprometido con el entorno y la sociedad.
- Desde que sois una empresa B Corp, ¿qué cambios concretos habéis introducido para integrar formalmente el propósito de generar valor para todos los grupos de interés en la gobernanza y en la toma de decisiones del día a día (cómo se refleja en los órganos de gobierno, en el sistema de incentivos, la rendición de cuentas y las prioridades estratégicas de la organización)?
- En un contexto marcado por la crisis climática, la complejidad regulatoria y la incertidumbre económica, ¿de qué manera os ayuda el enfoque B Corp a construir una organización más resiliente frente a riesgos sistémicos?
- Los nuevos estándares de B Lab incorporan requisitos obligatorios en temas de impacto como la acción climática, derechos humanos, trabajo justo, circularidad y gestión ambiental, entre otros. ¿Qué áreas creéis que van a representar un mayor desafío y exigir una transformación cultural más profunda dentro de las organizaciones?
- Ser B Corp implica asumir altos estándares de transparencia en un momento de creciente escrutinio. ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre comunicar avances y reconocer limitaciones o áreas de mejora para mantener una comunicación rigurosa y creíble con vuestros grupos de interés?
- ¿Qué cambios culturales y operativos ha conllevado el proceso de convertiros en Empresa B Corp dentro de vuestra organización y de qué manera estáis utilizando estos aprendizaje para influir en vuestra cadena de valor?
Lo que sí hemos impulsado junto a B Corp es el lugar donde vive la sostenibilidad. Hoy la sostenibilidad se habla en el día a día y no es algo que repasemos una vez al año en un informe. Está presente en los órganos de gobierno: el comité de dirección revisa periódicamente los indicadores de impacto con el mismo rigor que los financieros, y rendimos cuentas ante el consejo sobre nuestros compromisos con todos los grupos de interés.
Eso se traduce en la toma de decisiones del día a día: cada nueva línea de negocio se evalúa por su impacto en todos nuestros grupos de interés, no solo por el resultado financiero. Y también en los incentivos, con objetivos de sostenibilidad vinculados a la retribución variable de la dirección.
La prueba está en nuestra estrategia 2026-2028, «Join the Ride, Change the World», que pone la sostenibilidad en el centro a través de tres pilares: medioambiente, personas y experiencias. Esta estrategia es el resultado de una trayectoria de treinta años de trabajo. Y hoy estamos en un punto en el que la sostenibilidad ya forma parte el negocio.
En un contexto marcado por la crisis climática, la complejidad regulatoria y la incertidumbre económica, ¿de qué manera os ayuda el enfoque B Corp a construir una organización más resiliente frente a riesgos sistémicos?
El enfoque B Corp nos obliga a mirar el negocio de forma sistémica, y eso es exactamente lo que nos hace más resilientes. Ante riesgos de este tipo no sirven las soluciones sueltas.
De hecho, nuestra sostenibilidad nació precisamente de gestionar un riesgo: la escasez de agua en nuestro territorio. Lo que al principio era resolver un problema operativo nos ha acabado enseñando a anticiparnos.
Frente a la crisis climática, no trabajamos con declaraciones, sino con objetivos validados por SBTi y alineados con la senda de 1,5 °C: reducir un 55,1% las emisiones de alcances 1 y 2 a 2032. Y ya hay resultados tangibles: el 99,6% de nuestra electricidad es de origen renovable, PortAventura Solar cubre el 25% de nuestro consumo y el 28% del agua que utilizamos es regenerada.
Frente a la complejidad regulatoria, tener la sostenibilidad integrada en la gobernanza nos permite anticiparnos a la regulación en lugar de reaccionar a ella. Muchas empresas viven la regulación como un coste; nosotros, en buena parte, ya teníamos ese trabajo hecho.
Y frente a la incertidumbre económica, el propósito nos da una razón de ser que genera confianza en nuestros grupos de interés y una ventaja competitiva real, especialmente en el negocio B2B, donde nuestros clientes corporativos nos eligen también por nuestras credenciales de sostenibilidad.
Los nuevos estándares de B Lab incorporan requisitos obligatorios en temas de impacto como la acción climática, derechos humanos, trabajo justo, circularidad y gestión ambiental, entre otros. ¿Qué áreas creéis que van a representar un mayor desafío y exigir una transformación cultural más profunda dentro de las organizaciones?
Los nuevos estándares de B Lab suben mucho el listón, y lo más difíciles cambiar la forma de pensar. Para nosotros pesan sobre todo dos áreas. La primera, la acción climática porque la parte difícil de nuestros objetivos SBTi es el alcance 3, el que está fuera de nuestro alcance directo. Por eso, trabajamos en homologar y acompañar a nuestras pymes proveedoras, no solo en exigirles. Y la segunda, las personas. En una empresa que pasa de unos 3.000 a 4.200 colaboradores en pico, la diversidad y el trabajo justo se trabajan poco a poco, cada día. Hemos avanzado (el 54% de los puestos de mayor responsabilidad ya los ocupan mujeres), pero el verdadero salto es que cada persona cuestione cómo se hacen las cosas y busque mejores respuestas.
Ser B Corp implica asumir altos estándares de transparencia en un momento de creciente escrutinio. ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre comunicar avances y reconocer limitaciones o áreas de mejora para mantener una comunicación rigurosa y creíble con vuestros grupos de interés?
Para que te crean hay que ser humilde y transparente, y reconocer en público lo que aún te queda por hacer. Partimos con la ventaja de rendir cuentas de forma verificada desde EMAS (2001) y el Pacto Mundial de la ONU (2008), así que la transparencia está más que instaurada. Apoyarnos en validaciones externas es lo que distingue una buena intención de un resultado que de verdad puedes demostrar. Nuestras emisiones están validadas por SBTi. Eso nos deja poner cifras sobre la mesa sin caer en la autocomplacencia. Porque somos los primeros en señalar lo que nos falta: reducir el alcance 3 o atraer talento en temporada alta en la Costa Daurada. Ambos son retos abiertos, y los contamos como tales.
¿Qué cambios culturales y operativos ha conllevado el proceso de convertiros en Empresa B Corp dentro de vuestra organización y de qué manera estáis utilizando estos aprendizaje para influir en vuestra cadena de valor?
El cambio más profundo ha sido cultural. La sostenibilidad ha dejado de ser un departamento para convertirse en una conversación estratégica que llega al Consejo de Administración y a los accionistas. Cuando el propósito llega al Consejo, en toda la empresa se nota que esto va en serio.
El proceso B Corp nos ha enseñado, sobre todo, a ampliar la mirada: el impacto en las personas y la calidad de la gobernanza pesan tanto como el desempeño ambiental. Veníamos de una sostenibilidad muy centrada en lo ambiental (agua, energía, emisiones) y B Corp nos ha llevado a medirnos con el mismo rigor en lo social y en cómo tomamos decisiones. Por eso nuestra estrategia 2026-2028 dedica un eje entero a las personas, la comunidad y la cadena de valor.
Y estos aprendizajes no se quedan dentro de casa. Hacia atrás en la cadena de valor, los trasladamos a nuestros proveedores a través de políticas de compras responsables, incorporando criterios sociales y ambientales en la selección y evaluación. Y hacia adelante, hacia nuestros visitantes, con un compromiso firme con la accesibilidad para personas con distintas discapacidades, porque generar valor para todos los grupos de interés significa, en la práctica, que cualquier persona pueda disfrutar del parque.
Al final, B Corp no es un sello que se consigue; es un estándar que te obliga a mejorar cada año, y eso arrastra a toda tu cadena de valor contigo.
Esta entrevista forma parte del Dosier Corresponsables – B Corp: Empresas con propósito


