¿Qué necesidad detectasteis en el sistema sanitario para impulsar este Libro Blanco y qué vacío pretende cubrir en materia de compra sostenible?
La necesidad surgió de una profunda reflexión sobre el problema que supone el uso de plásticos en los centros sanitarios. En concreto, pusimos el foco sobre los envases de Fluidoterapia Intravenosa (FIV). Este representa uno de los tratamientos más frecuentes (unos 80.000 pacientes diarios en España), lo que conlleva un uso masivo de envases plásticos de un solo uso. Estos materiales contribuyen a que el 25% de los residuos generados en los hospitales sean plásticos. Además, nos encontramos con materiales tradicionales que pueden contener sustancias que nos preocupan desde el punto de vista ambiental y de seguridad porque contienen sustancias químicas como ftalatos y bisfenoles (por ejemplo, PVC/DEHP).
- ¿Qué necesidad detectasteis en el sistema sanitario para impulsar este Libro Blanco y qué vacío pretende cubrir en materia de compra sostenible?
- ¿Qué cambio plantea el documento en la forma de entender la compra de productos sanitarios y qué papel debería ocupar la Sostenibilidad junto a criterios como la calidad, la seguridad o el coste?
- Uno de los ejes del Libro Blanco es analizar el coste y el impacto de los productos a lo largo de todo su ciclo de vida. ¿Qué puede aportar esta perspectiva frente a una compra centrada principalmente en el precio de adquisición?
- ¿Cuáles son hoy las principales barreras para trasladar estos criterios de sostenibilidad a los procesos cotidianos de compra y contratación de los centros sanitarios?
- El documento pone también el foco en disponer de criterios objetivos y herramientas como EcoFluidScore®. ¿Cómo pueden contribuir este tipo de instrumentos a que la sostenibilidad sea realmente medible y comparable en las decisiones de compra?
- Por último, ¿qué papel deben desempeñar la colaboración entre centros sanitarios, profesionales y proveedores para acelerar este cambio y cuáles deberían ser los próximos pasos tras la presentación del Libro Blanco?
Además, basándonos en la experiencia que compartieron los miembros del equipo multidisciplinar que participó en esta reflexión, nos dimos cuenta de que cuando elegimos los productos que compramos desde los centros sanitarios, no existía una herramienta que permitiese para valorar el impacto ambiental. Así, el Libro Blanco quiere ayudar a los equipos de compras y a los profesionales sanitarios a comparar opciones con datos y a incorporar la sostenibilidad en sus decisiones, siempre con la seguridad del paciente como prioridad. Es decir, queríamos crear una guía específica que ayudara a pasar de la intención a criterios de compra concretos y aplicables.
¿Qué cambio plantea el documento en la forma de entender la compra de productos sanitarios y qué papel debería ocupar la Sostenibilidad junto a criterios como la calidad, la seguridad o el coste?
El documento plantea evolucionar desde una adquisición tradicional centrada, casi en exclusiva, en el precio inicial de adjudicación hacia una compra pública responsable y de valor. El principal cambio es entender que la compra de productos sanitarios no debería centrarse únicamente en si el producto funciona, si es seguro y cuánto cuesta. Todo eso sigue siendo fundamental, pero hoy tenemos que incorporar también qué impacto tiene ese producto en el medio ambiente.
En este nuevo enfoque, la sostenibilidad, en su vertiente ambiental y social, debe situarse al mismo nivel estratégico que la calidad, la seguridad clínica y el coste. El Libro Blanco defiende que evaluar la mejor relación calidad-precio exige considerar la protección del medio ambiente y la eliminación de riesgos para pacientes y profesionales como la exposición a tóxicos, otorgando a estos criterios ambientales un peso determinante e indivisible en las decisiones de contratación. Significa disponer de criterios objetivos que nos permitan valorar el impacto ambiental de las diferentes alternativas y tomar decisiones basadas en evidencia.
No se trata de comprar “verde”. Se trata de tener criterios claros, poder comparar productos y proveedores y conseguir que la sostenibilidad forme parte de la compra sanitaria sin perder de vista lo más importante: la calidad asistencial y la seguridad del paciente.
Uno de los ejes del Libro Blanco es analizar el coste y el impacto de los productos a lo largo de todo su ciclo de vida. ¿Qué puede aportar esta perspectiva frente a una compra centrada principalmente en el precio de adquisición?
Pasar de mirar, únicamente, el precio de compra a mirar todo el ciclo de vida nos da una visión más real de lo que estamos comprando y nos permite hacer una compra más responsable y más sostenible. En definitiva, más completa de lo que realmente supone comprar un producto.
Cuando nos fijamos únicamente en el precio de adquisición, vemos solo una parte de la historia. La perspectiva del Coste del Ciclo de Vida evalúa todos los costes directos e indirectos, podemos valorar no solo cuánto cuesta comprarlo, sino también desde la extracción de materias primas, producción, embalaje y transporte, hasta el uso y la posterior gestión del residuo. Esto nos permite comparar productos que, aunque puedan tener un precio de adquisición diferente, pueden tener impactos y costes muy distintos a lo largo de su vida útil.
Consigue un impulso de la economía circular al incentivar la selección de productos más duraderos, de menor peso, con packaging reducido o fabricados con materiales reciclables, reduciendo la necesidad de reemplazos frecuentes y el volumen de residuos. También está aportando la posibilidad de una valoración del rendimiento global, ya que demuestra que un producto con un coste de adquisición ligeramente superior, pero con menor huella de carbono y residuo, resulta económicamente más eficiente para el centro.
¿Cuáles son hoy las principales barreras para trasladar estos criterios de sostenibilidad a los procesos cotidianos de compra y contratación de los centros sanitarios?
Una de las principales barreras es que todavía estamos en un proceso de cambio. Existe una mayor sensibilidad hacia la sostenibilidad, pero llevar esa sensibilidad al día a día de las compras y de la contratación no siempre es sencillo. Es decir, hay voluntad de avanzar, pero llevarla a los pliegos no siempre es fácil. Faltan datos comparables, herramientas prácticas y formación para definir criterios ambientales que se puedan verificar. Además, los trámites, las diferencias entre centros y la presión del presupuesto favorecen decisiones a corto plazo. El Libro Blanco busca dar una base común para empezar a aplicar esos criterios en las compras reales.
También necesitamos que el mercado pueda responder a lo que pedimos. Si centros y proveedores comparten información desde el principio, será más sencillo plantear requisitos realistas, medibles y compatibles con la libre concurrencia. La formación de los equipos de compra es otra pieza clave. En el Libro Blanco recogemos estas barreras.
El documento pone también el foco en disponer de criterios objetivos y herramientas como EcoFluidScore®. ¿Cómo pueden contribuir este tipo de instrumentos a que la sostenibilidad sea realmente medible y comparable en las decisiones de compra?
Para decidir mejor necesitamos poder comprobar qué hay detrás de la palabra «sostenible». EcoFluidScore® propone valorar aspectos concretos de los productos de fluidoterapia, como los materiales, la fabricación, el embalaje, el transporte y los residuos. Una herramienta así puede facilitar la comparación entre alternativas y ayudar a justificar los criterios ambientales en una licitación, siempre con información verificable y respetando la libre concurrencia.
El valor de EcoFluidScore® está en ordenar esa información mediante aspectos definidos, en lugar de quedarnos con una etiqueta genérica. Después, cada centro deberá comprobar la documentación aportada y valorar esos resultados junto con la calidad, la seguridad y el coste del producto. Así, para los profesionales de recursos materiales y compras supone el hito de disponer de un distintivo que facilita la toma de decisiones y que puede ayudarnos también a incorporar criterios de sostenibilidad en los pliegos de una forma más objetiva.
Por último, ¿qué papel deben desempeñar la colaboración entre centros sanitarios, profesionales y proveedores para acelerar este cambio y cuáles deberían ser los próximos pasos tras la presentación del Libro Blanco?
Este cambio requiere que compras, equipos asistenciales, responsables de sostenibilidad y proveedores hablen entre sí. Los hospitales pueden explicar qué necesitan; los proveedores, ofrecer alternativas y datos sobre sus productos. Tras presentar el Libro Blanco, el siguiente paso es formar a los equipos, probar sus criterios en licitaciones y medir los resultados. Compartir lo aprendido entre centros nos ayudará a mejorar y a convertir la compra sostenible en una práctica habitual.
Conviene empezar con pasos concretos y revisar qué funciona: cuántas licitaciones incorporan estos criterios, si se cumplen las cláusulas y cómo evoluciona la generación de residuos. Esa experiencia compartida puede ayudar a ajustar la propuesta y extenderla a más hospitales.
Y, llegados a este punto, es obligado indicar que el Libro Blanco no debería ser un punto final, sino un punto de partida. El objetivo es que todo lo que hemos recogido en él pueda llegar, realmente, al día a día de los hospitales y que, poco a poco, consigamos que comprar de una manera más sostenible forme parte de nuestra forma habitual de trabajar.
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