Coincidiendo con el aniversario de la aprobación de la Agenda 2030, Respon.cat hace público el posicionamiento «Hacia el post-2030: más ambición, más aplicación y más capacidad de transformación», con el que quiere contribuir al debate sobre el marco global de desarrollo sostenible que deberá dar continuidad a la Agenda después de 2030.
Respon.cat considera deseable un nuevo gran acuerdo global a largo plazo que preserve la ambición y la capacidad de movilización de la Agenda 2030. Al mismo tiempo, advierte de que el mundo ha cambiado profundamente desde el consenso alcanzado en 2015: tensiones geopolíticas, crisis del multilateralismo, emergencia climática, aceleración tecnológica, polarización social y desinformación configuran hoy un escenario más complejo. Si no fuera posible alcanzar un nuevo gran consenso global, sería necesario disponer de fórmulas que permitieran mantener la ambición y seguir avanzando.
La asociación valora la aportación de la Agenda 2030 como una gran hoja de ruta compartida y como un lenguaje común para relacionar los retos sociales, ambientales, económicos e institucionales. Para muchas empresas, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) también han sido útiles para ordenar compromisos y avanzar hacia una gestión más estructurada de la sostenibilidad.
Sin embargo, el balance también debe permitir identificar qué es necesario mejorar. Respon.cat considera que la Agenda 2030 ha sido más sólida como hoja de ruta y marco de sensibilización que como arquitectura de implementación. Ha señalado hacia dónde avanzar, pero no siempre ha facilitado suficientemente la aplicación efectiva de los grandes objetivos globales.
«No necesitamos menos ambición en sostenibilidad. Necesitamos más capacidad para convertirla en transformación.»
Cinco prioridades para el futuro post-2030
El posicionamiento identifica cinco grandes orientaciones para el futuro marco global:
- Pasar de los ODS a los impactos, para que las empresas no se limiten a identificar a qué objetivos contribuyen, sino que analicen qué impactos generan, qué responsabilidades asumen y qué decisiones pueden transformar.
- Hacer más aplicable la sostenibilidad, evitando añadir más complejidad a un ecosistema empresarial ya denso en regulaciones, estándares, certificaciones y requisitos de información, especialmente para las pymes.
- Incorporar los nuevos retos, como la inteligencia artificial, la transformación del trabajo, la gobernanza de los datos o la desinformación, y reforzar la atención a cuestiones como la biodiversidad, la vivienda, los cuidados o el envejecimiento.
- Conectar sostenibilidad y decisiones económicas, para que el valor social y ambiental tenga un mayor peso en las compras, las licitaciones, la financiación, la inversión y las cadenas de valor.
- Aterrizar los objetivos globales en los retos de cada sociedad y territorio, reforzando la dimensión territorial y comunitaria de la responsabilidad empresarial.
De contribuir a los ODS a gestionar los impactos
Para Respon.cat, uno de los principales cambios debe ser conceptual. Es necesario pasar de preguntarnos únicamente «a qué ODS contribuimos» a identificar qué impactos genera cada organización, qué responsabilidades asume y qué decisiones está dispuesta a transformar. Cada empresa debe poder determinar, de acuerdo con su actividad, cadena de valor, dimensión, capacidades y territorio, dónde puede generar una contribución más relevante.
Esto implica gestionar, medir y rendir cuentas mediante los instrumentos más adecuados en cada caso, sin que el marco global tenga que prescribir una metodología única.
La sostenibilidad debe tener peso en la economía real
Respon.cat defiende que un futuro marco global solo será realmente transformador si conecta mejor los objetivos de sostenibilidad con las reglas que orientan la economía. Los esfuerzos de las empresas por innovar, reducir impactos o mejorar las prácticas sociales deben ser reconocidos cuando llega el momento de comprar, contratar, financiar o invertir.
La sostenibilidad debe pasar del relato a las reglas de juego. En Cataluña, esta mirada también debe permitir conectar los objetivos globales con retos como el modelo productivo, la calidad del empleo, la productividad, la vivienda, el envejecimiento, las desigualdades, los cuidados, la diversidad cultural y lingüística, el agua, la transición energética o la resiliencia frente a los riesgos climáticos.
El mundo empresarial también debe ser actor de la futura agenda
Por su capacidad de innovación, inversión, generación de empleo, transformación de las cadenas de valor e incidencia sobre los territorios, las empresas también deben ser actores de la futura agenda.
En un contexto en el que los consensos globales son más difíciles, Respon.cat reclama reforzar las alianzas entre empresas, administraciones, universidades, economía social y sociedad civil. El mundo empresarial comprometido debe tomar la iniciativa y contribuir a avanzar hacia una economía y una sociedad más responsables.
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