Lee un resumen rápido generado por IA
- Un sector decisivo para la economía y para la seguridad alimentaria
- Del compromiso genérico a la acción concreta
- Un año de trabajo técnico para identificar un reto común y abordarlo juntos
- Una cadena de valor amplia y una representación diversa
- Normativa, conocimiento experto y aprendizaje compartido
- Una transformación que ya no admite discursos vacíos
La Sostenibilidad ha dejado de ser un marco reputacional para convertirse en una cuestión de negocio, de resiliencia y, en sectores como el agroalimentario, también de estabilidad económica y social. Con esa premisa de fondo, el Pacto Mundial de la ONU España ha puesto en marcha un proyecto sectorial específico para acompañar la transformación sostenible de una de las industrias más estratégicas del país: la agroalimentaria.
La iniciativa reúne en su primera edición a cerca de 30 compañías de distintos eslabones de la cadena de valor, desde la producción primaria hasta la distribución y el consumo, con la idea de trabajar de forma conjunta sobre algunos de los desafíos que más condicionan hoy la competitividad del sector. No se trata de una declaración de intenciones ni de un foro más sobre Sostenibilidad. El planteamiento es más concreto: crear un espacio de trabajo técnico, con acompañamiento experto y recorrido de varios meses, que permita identificar problemas comunes, priorizar uno de ellos y avanzar hacia soluciones aplicables y replicables.
Un sector decisivo para la economía y para la seguridad alimentaria
El peso del sector explica en buena parte la relevancia del proyecto. La actividad agroalimentaria representa en España en torno al 9% del PIB y el 11,3% del empleo, además de desempeñar una función central en algo tan básico como la seguridad alimentaria. Pero junto a ese papel económico, la cadena agroalimentaria carga también con una presión creciente: uso intensivo de recursos naturales, impacto climático, exigencias regulatorias cada vez más complejas, vigilancia sobre derechos humanos y condiciones laborales, y una responsabilidad directa sobre el equilibrio de muchas comunidades rurales.
Ahí es donde el nuevo programa quiere intervenir. Parte de una constatación sencilla: muchas de estas tensiones no pueden resolverse empresa por empresa, de manera aislada, porque afectan a toda la cadena y exigen cierto grado de acción compartida. El proyecto del Pacto Mundial de la ONU España busca precisamente ordenar esa conversación y darle una traducción práctica.
Del compromiso genérico a la acción concreta
La Directora Ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España, Cristina Sánchez, resumió así el sentido del programa: “Desde el Pacto Mundial de la ONU España trabajamos para acompañar a las empresas en el paso del compromiso a la acción. Este proyecto nace precisamente con ese objetivo: ofrecer soluciones prácticas, aterrizadas y adaptadas a la realidad del sector agroalimentario que permitan integrar la sostenibilidad en el núcleo del negocio y reforzar su resiliencia a largo plazo”.
La frase apunta a una idea que atraviesa toda la iniciativa: la Sostenibilidad solo gana peso real cuando entra en la operativa, en la toma de decisiones y en la forma de gestionar riesgos y oportunidades.
En el caso del agroalimentario, eso implica hablar de agua, de emisiones, de desperdicio alimentario, de trazabilidad, de condiciones sociales en la cadena de suministro o de adaptación a un clima cada vez más imprevisible. Y hacerlo no desde el diagnóstico abstracto, sino desde herramientas concretas.
Un año de trabajo técnico para identificar un reto común y abordarlo juntos
El programa se desarrollará a lo largo de aproximadamente un año y combinará sesiones grupales con asesoramiento individualizado y confidencial por parte de especialistas en Sostenibilidad agroalimentaria. La lógica es acompañar a las empresas en un proceso que no se limite a compartir buenas prácticas, sino que ayude a analizar barreras reales y a diseñar respuestas con capacidad de escalar.
Uno de los elementos más interesantes de la propuesta es que el desafío prioritario no viene cerrado de antemano, sino que se decidirá conjuntamente entre las compañías participantes. Entre los asuntos sobre la mesa figuran la reducción del desperdicio alimentario, la gestión sostenible del agua, la disminución de emisiones de CO₂ —especialmente las de alcance 3— y otros retos ligados a la cadena de valor. No es un detalle menor: elegir el foco de forma compartida obliga a afinar el diagnóstico y a identificar dónde existe realmente margen de avance colectivo.
El telón de fondo es exigente. El sistema agroalimentario concentra en torno al 34% de las emisiones globales, según los datos manejados por la iniciativa, lo que convierte cualquier transformación del sector en una pieza relevante dentro de la transición climática. Pero reducir el debate a emisiones sería simplificar demasiado. En juego está también la capacidad del sector para seguir siendo competitivo sin deteriorar los recursos de los que depende.
Una cadena de valor amplia y una representación diversa
La primera edición del proyecto reúne a empresas de perfiles muy distintos, algo coherente con la voluntad de abordar la Sostenibilidad desde una visión de cadena de valor y no desde compartimentos estancos. Forman parte de esta edición Ahorramás, Alcampo, AMC Global, Anecoop, Bodegas Emilio Moro, Bollo Natural Fruit, Cefusa, Carrefour, Consum, CAPSA, Hijos de Rivera, COVAP, Covirán, Damm, Dcoop, Deoleo, DIA, Ebro Foods, Freixenet, Fruits de Ponent, Galletas Gullón, Grupo Lactalis Iberia, Taisi, Dacsa Group, Mahou San Miguel, Nauterra, Noel Alimentaria, Supracafé y Ultracongelados Virto.
La composición del grupo da una pista clara sobre la ambición del programa. No se trata solo de sumar nombres relevantes, sino de reunir realidades distintas para que el análisis no quede sesgado hacia un único tramo de la cadena. Porque los problemas de Sostenibilidad del agroalimentario rara vez se detienen en una sola fase: lo que ocurre en origen afecta a la transformación; lo que sucede en la industria repercute en la distribución; y las decisiones del consumo también devuelven presión sobre todo lo anterior.
Normativa, conocimiento experto y aprendizaje compartido
Junto al trabajo técnico, el proyecto quiere servir también como espacio para que las empresas refuercen su alineación con el marco normativo, algo especialmente relevante en un momento en el que la regulación europea empuja con fuerza sobre cuestiones como la debida diligencia, la información no financiera, la huella ambiental o la trazabilidad social de las cadenas de suministro.
Pero el valor del programa no parece estar solo ahí. También está en el intercambio entre compañías que, aunque compiten en muchos planos, comparten riesgos estructurales y la necesidad de adaptarse a una transición que ya no puede posponerse. El Pacto Mundial habla de networking sectorial, innovación compartida y soluciones replicables. Traducido a términos menos institucionales: generar un espacio donde el sector pueda pensar mejor, contrastar estrategias y evitar que cada empresa tenga que aprender sola lo que otras ya están afrontando.
Una transformación que ya no admite discursos vacíos
El fondo del asunto es bastante claro. El agroalimentario español lleva tiempo hablando de Sostenibilidad, pero el contexto actual exige algo más que marcos generales o compromisos enunciativos. Exige priorizar, medir, corregir y tomar decisiones que afecten de verdad a la forma en que se produce, se transforma, se distribuye y se consume.
Eso es, en esencia, lo que intenta activar este nuevo proyecto: pasar de la Sostenibilidad como lenguaje compartido a la Sostenibilidad como agenda de trabajo. Y hacerlo en un sector donde esa transición no solo afecta a la reputación o al cumplimiento normativo, sino a la capacidad de seguir siendo competitivo, de proteger el tejido rural y de sostener una cadena alimentaria que funciona cada vez bajo más presión.
Si el programa logra convertir esa conversación en soluciones reales, el valor no estará solo en las empresas participantes. Estará en haber demostrado que, en un sector tan complejo como el agroalimentario, la transformación sostenible solo empieza a parecer posible cuando deja de abordarse como una suma de esfuerzos aislados y se asume, de una vez, como una tarea compartida.
Consulta más información responsable en las publicaciones Corresponsables y en la Ficha del Pacto Mundial en el Anuario Corresponsables 2026.


