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La Fundación Moeve celebró este 15 de junio, en el auditorio de la Torre Moeve, la 3ª Edición de los Premios Fundación Moeve, un encuentro que reunió a proyectos, entidades, empresas, representantes del ecosistema social y ambiental y personas comprometidas con una transición ecológica justa.
El evento, concebido como una jornada para reconocer iniciativas capaces de transformar ideas en soluciones reales, puso el foco en proyectos innovadores de España y Portugal que ya están generando impacto en ámbitos como el acceso al agua, la regeneración de ecosistemas, la economía circular, el empleo verde, la inclusión social o la reducción del desperdicio alimentario.
En esta tercera edición, los Premios Fundación Moeve recibieron 340 candidaturas procedentes de startups, pymes, asociaciones, fundaciones, cooperativas y entidades públicas de España y Portugal. De todas ellas, diez proyectos finalistas fueron seleccionados para presentar sus propuestas en un formato de pitch de tres minutos ante el jurado y el público asistente.
La gala concluyó con el reconocimiento a tres proyectos ganadores: Fortalece, de la Universidad de Granada; Fruta Feia, cooperativa portuguesa contra el desperdicio alimentario; y DesaLIFE / Ocean Oasis, una solución de desalación offshore impulsada por la energía de las olas.
Una apertura centrada en el talento y el compromiso
El acto fue conducido por el periodista y divulgador científico Luis Quevedo, quien abrió la jornada subrayando el papel de los proyectos finalistas como ejemplos de innovación aplicada a los grandes retos ambientales y sociales del presente.
Antes de comenzar la presentación de los proyectos de esta edición, los asistentes pudieron recordar, a través de un vídeo, algunas de las iniciativas reconocidas en la segunda edición de los Premios Fundación Moeve, en una muestra de la continuidad y consolidación de estos galardones como plataforma de impulso para soluciones sostenibles.
Aunque no pudo asistir presencialmente al evento, Maarten Wetselaar, presidente de Fundación Moeve, dio la bienvenida a los asistentes mediante un vídeo en el que puso en valor el papel de las candidaturas participantes. “Estos premios reflejan que la transición ecológica solo es posible gracias a vuestra creatividad, entrega y compromiso”, trasladó.
A continuación, Bettina Karsch, presidenta de la Fundación Moeve, dirigió unas palabras a los asistentes en las que reivindicó la importancia de estos premios dentro de la actividad de la entidad. “Hoy es uno de los días más importantes de la Fundación. Estos premios aglutinan toda su esencia: queremos actuar como agente de cambio en la transición ecológica justa”, señaló.
Durante su intervención, Karsch defendió que el futuro se construye día a día a partir de tres ingredientes fundamentales: ambición, innovación e inspiración. También destacó que la sostenibilidad debe ir necesariamente ligada al progreso social: “Se puede crear empleo digno mientras cuidamos el medioambiente, se puede utilizar la tecnología para mejorar nuestro ecosistema”.
Diez proyectos para acelerar el cambio
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación de las diez iniciativas finalistas, seis procedentes de España y cuatro de Portugal. Cada proyecto tuvo tres minutos para explicar su propuesta, su impacto y su contribución a una transición ecológica justa.
La primera intervención corrió a cargo de Celia Sierra Moreno, de AERESS, que presentó La Recuperadora, una aplicación orientada a fomentar la reutilización de prendas antes de que sean desechadas. El proyecto conecta consumo sostenible, economía circular e inclusión laboral, ya que las personas que trabajan en La Recuperadora se encuentran en riesgo de exclusión. “Si en vez de desechar la ropa la reutilizásemos, el impacto sería muy positivo”, defendió durante su pitch.
Después fue el turno de Javier, de Asociación Iberozoa, que presentó una iniciativa centrada en el bienestar animal, la biodiversidad y la participación ciudadana en la península ibérica. La entidad, que ha desarrollado más de 500 actividades y moviliza a más de 4.000 personas al año, apuesta por acercar la naturaleza a la ciudadanía. “Queremos llevar el campo a la gente, y llevar a la gente al campo”, resumió. Entre sus herramientas destaca un liceo virtual para localizar actividades, conectar personas y generar experiencias interactivas vinculadas al territorio.
El tercer pitch fue protagonizado por Vicente Cano, de Banco Forestal Huella de Carbono SL, que presentó Forest Bank, una iniciativa para ayudar a empresas a compensar su huella de carbono a través de la plantación de bosques. El proyecto incorpora además soluciones de alerta temprana para la prevención de incendios. Su sistema Artemisa, basado en cámaras capaces de detectar incendios a distancia, ya cuenta con las primeras instalaciones en Cuenca y con resultados positivos en la detección. “La alerta temprana es fundamental”, subrayó Cano.
Desde CEAR, Salvador Bandera presentó un proyecto que vincula transición energética e inclusión laboral, defendiendo que el cambio ecológico debe ser también una oportunidad para las personas refugiadas. La iniciativa busca conectar a personas refugiadas con empleos reales en sectores clave para el futuro sostenible. “Liderar la transición ecológica es también liderar un impacto social”, afirmó. El proyecto toma como precedente la experiencia de Planeta Empleo, demostrando que la inserción laboral puede generar beneficios para las personas, las empresas y el planeta.
La quinta intervención correspondió a Isabel, de Fruta Feia, una cooperativa portuguesa que combate el desperdicio alimentario en origen conectando directamente a productores y consumidores. El proyecto da salida a frutas y verduras descartadas por criterios estéticos, aunque se encuentran en perfecto estado para el consumo. Cada semana, Fruta Feia rescata 32 toneladas de frutas y verduras “feas”, evitando también el desperdicio de los recursos utilizados para producirlas. Su lema resume el espíritu del proyecto: “Gente bonita come fruta feia”.
A continuación, Inés Suárez, de Novo Novo, presentó una plataforma que busca dar una segunda vida a materiales con valor creativo y funcional. El proyecto conecta materiales que podrían ser descartados con compradores individuales y empresas, facilitando su reutilización y evitando que recursos todavía útiles terminen desaprovechados. La propuesta plantea una mirada circular sobre los materiales, entendidos no como residuos, sino como recursos con recorrido.
Otro de los proyectos finalistas fue Ocean Alive, presentado por Raquel Gaspar bajo el impulso de Guardiãs do Mar. La iniciativa sitúa a las comunidades locales en el centro de la conservación marina, generando nuevas oportunidades socioeconómicas vinculadas al cuidado de los ecosistemas. Su enfoque convierte a las personas en protagonistas de la protección del mar, al tiempo que promueve nuevas profesiones y modelos de participación comunitaria. “Las personas son protagonistas de la conservación”, destacó.
También desde Portugal, Sebastián Feindland presentó DesaLIFE / Ocean Oasis, una solución de desalación offshore que utiliza la energía de las olas para producir agua dulce sin depender de combustibles fósiles ni ocupar espacio terrestre. “Sin agua no hay transición ecológica justa”, afirmó durante su intervención. El proyecto aspira a producir hasta 2.000 metros cúbicos de agua desalada al día, contribuyendo a la seguridad hídrica, al desarrollo económico resiliente, al empleo local y a la diversificación azul.
La iniciativa Refood for Good presentó “Rescatar para alimentar”, un proyecto que transforma excedentes alimentarios en comidas para personas que lo necesitan. La propuesta trabaja desde la dignidad humana, preparando comida en condiciones adecuadas y poniendo una ración en cada mesa. Con un impacto que alcanza a 9.000 beneficiarios, el proyecto demuestra que combatir el desperdicio alimentario también puede ser una herramienta de justicia social. “La sostenibilidad se construye con las personas”, defendieron sus representantes.
El último pitch corrió a cargo de José María Martón Cibantos, arqueólogo de la Universidad de Granada, que presentó Fortalece, un proyecto orientado a la gestión participativa del agua y al reconocimiento del valor ambiental de los sistemas de regadío tradicional. La iniciativa ha trabajado en la restauración de más de 140 kilómetros de acequias con la participación de más de 5.000 voluntarios y más de 30 comunidades de regantes. Fortalece propone instrumentos como convenios de retribución por servicios ecosistémicos, contratos de custodia del territorio, planes de gestión participativa y contratos de río. “Las políticas agrarias, hidráulicas y ambientales deben confluir, no estar enfrentadas”, señaló Martón.
“Clima de cambio”: una llamada a repensar la relación con el planeta
Tras la presentación de los proyectos finalistas, la bióloga y divulgadora Odile Rodríguez de la Fuente ofreció la charla “Clima de cambio”, una intervención centrada en la necesidad de repensar nuestra forma de consumir, producir y relacionarnos con el entorno.
Su intervención conectó la preservación de los ecosistemas con el papel activo de la ciudadanía en la construcción de soluciones. Desde una mirada inspiradora y transformadora, Rodríguez de la Fuente invitó a entender la transición ecológica no solo como una cuestión tecnológica o económica, sino también cultural, ética y social.
El auditorio acogió así una reflexión que complementó el espíritu de los premios: el cambio climático exige nuevas respuestas, pero también nuevas formas de mirar, decidir y actuar colectivamente.
Tres proyectos ganadores y un mismo propósito
Tras la deliberación del jurado, formado por el Consejo Asesor de la Fundación, la 3ª Edición de los Premios Fundación Moeve reconoció a tres proyectos por su capacidad de impacto, su escalabilidad y su contribución a una transición ecológica justa.
El primer reconocimiento fue para Fortalece, de la Universidad de Granada, que recibió una dotación de 50.000 euros. El proyecto promueve una mejor gestión del agua mediante el reconocimiento y la recompensa del valor ambiental de los sistemas de regadío tradicional. Su propuesta fortalece el papel de las comunidades de regantes en la transición ecológica y en el desarrollo sostenible del medio rural mediante soluciones participativas y replicables.
Fruta Feia fue reconocida con 30.000 euros por su modelo pionero contra el desperdicio alimentario en origen. La cooperativa conecta directamente a agricultores y consumidores, convirtiendo productos descartados por estética en consumo consciente, accesible y de alto impacto ambiental y social. Su red logística de proximidad demuestra que la economía circular también puede ser sencilla, cercana y transformadora.
Por su parte, DesaLIFE / Ocean Oasis recibió 20.000 euros por su sistema offshore de desalación sin emisiones, que aprovecha la energía de las olas para producir agua dulce de forma sostenible. La iniciativa plantea una respuesta innovadora y escalable para territorios con estrés hídrico, contribuyendo a la seguridad del agua sin comprometer los ecosistemas marinos.
Estos proyectos, que ya están en marcha y cuentan con capacidad de réplica, tendrán además el acompañamiento de Fundación Moeve mediante sesiones de mentoría y el apoyo de expertos, con el objetivo de afianzar su desarrollo y potenciar su impacto.
Una jornada de inspiración, conexión y futuro
Más allá de la entrega de premios, el encuentro sirvió como espacio de conexión entre finalistas, jurado, asistentes y representantes de entidades comprometidas con la sostenibilidad. La jornada concluyó con un aperitivo y networking, pensado para favorecer el intercambio de ideas, la creación de alianzas y la generación de nuevas sinergias.
La 3ª Edición de los Premios Fundación Moeve dejó una conclusión clara: la transición ecológica justa ya está en marcha y se está construyendo desde ámbitos muy diversos. Desde la moda circular hasta la conservación marina, desde la gestión del agua hasta el empleo digno, desde la alimentación sostenible hasta la restauración del territorio, los proyectos finalistas demostraron que el cambio es posible cuando innovación, compromiso social y sostenibilidad avanzan de la mano.
Fundación Moeve, entidad de interés general y sin ánimo de lucro, tiene como objetivo desarrollar acciones destinadas a atender las necesidades y prioridades de las comunidades locales en las que su fundadora, Moeve, desarrolla su actividad. Sus ámbitos de actuación son las personas, la biodiversidad y la innovación social.
Con esta tercera edición, los Premios Fundación Moeve refuerzan su papel como una plataforma de referencia para identificar, acompañar y visibilizar iniciativas capaces de acelerar una transición ecológica justa, sostenible y con impacto real en las personas y en el planeta.
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