A lo largo de los últimos años, se han producido situaciones que han evidenciado la importancia del mantenimiento técnico en las instalaciones sanitarias para garantizar la seguridad y la continuidad asistencial. Fue el caso durante la pandemia de COVID-19, con centros sometidos a una presión asistencial extraordinaria y necesidades cambiantes. El mantenimiento fue determinante para sostener la operatividad, adaptar espacios y asegurar condiciones de seguridad en espacios críticos.
Durante el apagón que afectó a España en abril del año pasado, los hospitales pudieron continuar funcionando con normalidad gracias a la correcta gestión y mantenimiento de los grupos electrógenos, sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI), o la monitorización y automatización de protocolos de emergencia. Gracias a ellos, la refrigeración de medicamentos, la iluminación de quirófanos y el funcionamiento del equipamiento médico estuvieron siempre protegidos.
En el marco del Día del Técnico de Mantenimiento Hospitalario, ISS Iberia, empresa líder en integración de servicios como mantenimiento, limpieza, workplace y Facility Management, quiere reconocer y poner en valor la labor esencial de los profesionales del mantenimiento que, de forma discreta pero esencial, garantizan el funcionamiento seguro y eficiente de las infraestructuras sanitarias. En un entorno crítico como el hospitalario, donde la fiabilidad de las instalaciones impacta directamente en la atención, el mantenimiento se consolida como un elemento estratégico para la seguridad, la continuidad del servicio y la experiencia de pacientes y profesionales.
La creciente complejidad tecnológica de los centros sanitarios y las exigencias operativas actuales refuerzan la necesidad de implantar sistemas integrados que permitan gestionar de manera efectiva el mantenimiento, la seguridad y el desempeño ambiental. Este enfoque implica evolucionar desde un mantenimiento reactivo hacia un modelo proactivo, orientado a la prevención y la mejora continua, alineado con los objetivos estratégicos de cada organización, tal y como recoge el “Libro Blanco del Mantenimiento”, impulsado por ISS Iberia en colaboración con la Asociación Española de Mantenimiento (AEM).
Hoy, el mantenimiento no solo mantiene la operatividad de los activos físicos: optimiza procesos, reduce riesgos y contribuye a la sostenibilidad y a la eficiencia energética. La aplicación de estrategias preventivas y predictivas permite anticipar incidencias, reducir tiempos de inactividad y optimizar recursos, reforzando la fiabilidad de equipos e instalaciones críticas.
“En Sanidad, el mantenimiento es un factor fundamental para la continuidad asistencial. La preparación marca la diferencia: anticipar, mantener y verificar sistemas críticos permite que un hospital siga atendiendo cuando más se necesita. Nuestros técnicos trabajan para asegurar instalaciones seguras, eficientes y confortables, con un enfoque proactivo y basado en datos” ha explicado José Enrique Aguilar, director de la división de Sanidad de ISS Iberia.
Impacto en el bienestar de las personas profesionales, pacientes y familias
El mantenimiento no sólo contribuye a la continuidad de la asistencia sanitaria, la seguridad y el cumplimiento normativo, también mejora el confort y la percepción del entorno, favoreciendo el bienestar de las personas que habitan los centros hospitalarios.
ISS Iberia ha sido la impulsora del I Decálogo del Bienestar Sanitario, una hoja de ruta que identifica los principales retos, tanto a corto como a largo plazo, de los entornos hospitalarios y plantea medidas que pueden ser implementadas desde los servicios no asistenciales para favorecer una mayor calidad de vida , tanto de las personas profesionales como pacientes y sus familias.
Según José Enrique Aguilar, “el abordaje a la salud ya no puede considerarse solo desde un punto de vista únicamente clínico, sin considerar todos los procesos y servicios que interactúan en el ecosistema sanitario como los servicios de mantenimiento y el impacto que pueden tener en el bienestar de las personas”.
El I Decálogo del Bienestar Sanitario plantea un enfoque basado en cuatro pilares: la especialización de los equipos y la formación de los profesionales, el uso de la innovación tecnológica, la seguridad física y emocional de las personas profesionales, pacientes y familiares, y el diseño y gestión de los espacios.
Los centros hospitalarios actuales deben responder a criterios de seguridad y funcionalidad, pero también a una demanda creciente de humanización de los espacios. La arquitectura y el entorno físico influyen en el bienestar emocional, la orientación, el confort y la experiencia de pacientes, familiares y profesionales. En este sentido, el mantenimiento contribuye a que los edificios funcionen y, además, a que generen condiciones que favorezcan el bienestar, incorporando una mirada integral que contempla no solo lo técnico, sino también la experiencia del usuario.
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