Fundación José Antonio Llorente cumple este mes de junio una década de trayectoria en la que ha utilizado la comunicación como motor de impacto y transformación. Desde su nacimiento en 2016, este proyecto de LLYC y sus empleados ha evolucionado manteniendo fiel el legado de su fundador, con una estrategia orientada a unir tecnología y diálogo intergeneracional para situar a los jóvenes en el centro del progreso social. Con motivo de este décimo aniversario, la Fundación quiere seguir anticipando el futuro y para ello se centrará en el impulso del bienestar digital de la juventud.
En estos 10 años de actividad, la Fundación ha consolidado su impacto global conectando a jóvenes de Europa, Estados Unidos y América Latina. El resultado se traduce en 75 proyectos desarrollados, 8.117 beneficiarios directos y una sólida red de 281 partners. Este avance ha sido posible gracias al compromiso de 3.068 voluntarios, profesionales de LLYC que han aportado 15.850 horas de voluntariado. Desde el inicio del proyecto han puesto su talento en comunicación y creatividad al servicio de las nuevas generaciones.
El joven como protagonista de la era digital
Frente a los enfoques tradicionales, la Fundación José Antonio Llorente ha decidido situar el humanismo tecnológico en el centro de su propuesta de valor. Ha otorgado a los jóvenes un papel proactivo y protagonista, y no meramente receptor, para que lideren con criterio, ética y salud emocional su relación con la Inteligencia Artificial y las redes sociales.
«El legado de José Antonio Llorente nos guía a adelantarnos hacia el futuro. Sabíamos desde 2016 que nuestra mayor contribución sería visibilizar realidades sociales a través de la comunicación. Hoy, 10 años después, reforzamos esa herramienta para que los jóvenes de los países donde operamos lideren el entorno digital construyendo un mundo más humano», apunta Irene Rodríguez, presidenta de la Fundación.
Cuatro ejes estratégicos para el futuro de las nuevas generaciones
De cara a los próximos años, la Fundación canalizará su experiencia y la de los voluntarios de LLYC en torno a cuatro grandes desafíos globales:
- Pensamiento crítico: Iniciativas orientadas a dotar a los jóvenes de herramientas en comunicación estratégica para actuar frente a la desinformación y los retos éticos del entorno digital, promoviendo una sociedad más democrática e informada.
- Salud mental en entornos conectados: Espacios de reflexión junto a expertos para fomentar un uso consciente de la tecnología frente a la hiperconectividad y la sobreexposición, garantizando el bienestar emocional.
- Inclusión digital: Acciones de sensibilización para transformar los entornos virtuales en espacios seguros, plurales y respetuosos que protejan la dignidad de cada persona.
- Alfabetización digital: Redes de aprendizaje compartido para dotar a la juventud de las competencias tecnológicas clave para el empleo del futuro, reduciendo la brecha de oportunidades.
Con esta hoja de ruta, la Fundación José Antonio Llorente encara su segunda década de vida con el objetivo de seguir transformando la tecnología en un puente inclusivo y una herramienta de entendimiento humano.
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