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La moda da mayor protagonismo a las modelos sénior, pero mantiene exigentes cánones de belleza

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La presencia de modelos sénior en las pasarelas internacionales ha ganado visibilidad durante las últimas temporadas. Firmas como Chanel, Bottega Veneta, Louis Vuitton, Tom Ford y Balenciaga han incorporado mujeres de mayor edad a sus desfiles, en una tendencia que plantea nuevas preguntas sobre la diversidad generacional en la industria de la moda.

Sin embargo, esta transformación no implica necesariamente que hayan desaparecido los prejuicios relacionados con el envejecimiento.

Así lo analiza la periodista y crítica de moda Robin Givhan en un artículo publicado por Cultured Magazine, en el que reflexiona sobre los avances y las contradicciones de un sector que comienza a dar protagonismo a mujeres maduras, pero continúa vinculado a determinados ideales físicos.

Las modelos mayores ganan presencia en las grandes pasarelas

Uno de los ejemplos destacados es el de Stephanie Cavalli, modelo de 51 años con tres décadas de trayectoria profesional, que participó en el desfile de Chanel para la temporada otoño-invierno 2026.

Su presencia, con una imagen natural y el cabello parcialmente canoso, fue interpretada por Givhan como una muestra de la creciente apertura hacia perfiles de diferentes edades.

Según el análisis publicado, firmas como Bottega Veneta, Louis Vuitton, Tom Ford y Balenciaga también recurrieron a modelos maduras durante la temporada.

La incorporación de estas profesionales contribuye a ampliar los referentes de belleza y cuestiona la tradicional asociación entre moda, juventud y atractivo físico.

Una diversidad que todavía responde a ideales restrictivos

Pese a estos avances, la periodista advierte de que la industria continúa seleccionando a mujeres mayores que encajan en determinados estándares estéticos.

El cabello gris puede resultar aceptado, pero a menudo se sigue esperando una apariencia juvenil, una figura delgada y una piel con pocos signos visibles de envejecimiento.

Esta contradicción plantea una cuestión fundamental: ¿la moda está aceptando realmente la vejez o únicamente una versión idealizada de ella?

Para Givhan, la verdadera inclusión implica reconocer diferentes cuerpos, edades y formas de envejecer, sin exigir que las mujeres maduras aparenten menos años de los que tienen.

El edadismo también se manifiesta fuera de las pasarelas

La presión estética no se limita a la selección de modelos.

El artículo recoge el caso de la actriz y antigua modelo Rachel Ward, que recibió comentarios negativos en redes sociales por mostrar su aspecto natural a los 69 años.

El episodio refleja los prejuicios que todavía afectan a las mujeres cuando sus rasgos físicos se alejan de los ideales de juventud predominantes.

Frente a esta realidad, la representación de mujeres mayores con diferentes características físicas puede contribuir a cuestionar los estereotipos asociados a la edad.

Un estudio evidencia los límites de la diversidad en la moda

El debate también cuenta con aportaciones científicas.

Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), liderada por Louis Boucherie, analizó 793.199 registros de imágenes de moda correspondientes al periodo 2000-2024.

Los investigadores observaron que la diversidad representada había aumentado en determinados aspectos, pero el modelo corporal predominante apenas había cambiado.

Aunque esta investigación aborda principalmente los estándares físicos y la diversidad en la industria, sus conclusiones aportan contexto al debate sobre los límites de la inclusión.

Hacia una moda que represente todas las etapas de la vida

La presencia de mujeres maduras en campañas y desfiles puede favorecer una representación más amplia de la sociedad, especialmente en un contexto de creciente longevidad.

No obstante, el desafío va más allá de incorporar ocasionalmente modelos de mayor edad.

Una transformación profunda implicaría normalizar las canas, las arrugas y la diversidad de cuerpos, reconociendo que la belleza no desaparece al cumplir años.

El debate abierto por Givhan invita a reflexionar sobre el papel de la moda en la construcción de los imaginarios sociales y sobre la importancia de avanzar hacia una representación más inclusiva, realista y libre de edadismo.

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