¿Cómo ha evolucionado el papel del DIRSE a lo largo de los últimos años según tu experiencia?
El DIRSE ha pasado de ser un rol de cumplimiento y reporte a convertirse en una figura de transformación estratégica. Hace unos años, la sostenibilidad corporativa era principalmente un ejercicio de comunicación: medir, reportar, publicar. Hoy, las organizaciones que van en serio exigen al DIRSE que traduzca esos datos en decisiones de negocio concretas: inversiones, proveedores, productos, modelo operativo. Ese salto de la métrica a la acción es el cambio más relevante que hemos visto desde Manglai, trabajando con equipos de sostenibilidad de muy distintos sectores.
- ¿Cómo ha evolucionado el papel del DIRSE a lo largo de los últimos años según tu experiencia?
- ¿Crees que la figura del DIRSE ha ganado influencia en las juntas de alta dirección en los últimos años? ¿Por qué?
- ¿Qué sinergias y aportes profesionales y personales ha generado tu pertenencia a la asociación DIRSE?
- ¿De qué manera crees que deberían comunicarse los avances en materia de gestión responsable de las organizaciones?
¿Crees que la figura del DIRSE ha ganado influencia en las juntas de alta dirección en los últimos años? ¿Por qué?
Sí, claramente, aunque todavía de forma desigual. Hay dos motivos principales. El primero es regulatorio: la CSRD, la taxonomía europea o el GHG Protocol han convertido la sostenibilidad en un asunto de cumplimiento legal con impacto directo en financiación y reputación. Eso obliga a que la alta dirección preste atención. El segundo motivo es la presión de inversores y clientes: cada vez más decisiones de compra y de capital dependen de la trazabilidad ambiental de la empresa. Cuando la sostenibilidad afecta a la cuenta de resultados, el DIRSE tiene un asiento natural en las conversaciones estratégicas.
¿Qué sinergias y aportes profesionales y personales ha generado tu pertenencia a la asociación DIRSE?
Manglai se ha asociado a DIRSE precisamente porque creemos que la tecnología tiene que construirse cerca de quienes la van a usar. Los profesionales de la sostenibilidad son quienes mejor conocen los cuellos de botella reales: la recolección de datos, la trazabilidad de alcance 3, la presión de los plazos de reporte. Estar en DIRSE nos permite escuchar esas fricciones de primera mano y trasladarlas directamente al desarrollo de producto. A nivel personal, el intercambio con una comunidad tan especializada es una fuente constante de aprendizaje sobre cómo las empresas están abordando uno de los retos más complejos de nuestra época.
¿De qué manera crees que deberían comunicarse los avances en materia de gestión responsable de las organizaciones?
Con datos concretos y sin ambigüedad. El greenwashing ha generado una desconfianza legítima en la comunicación de sostenibilidad, y la única forma de recuperar credibilidad es ser específico: no «avanzamos hacia la neutralidad de carbono», sino «hemos reducido un 18% nuestras emisiones de alcance 1 respecto al año anterior, en estas instalaciones, con esta metodología». Eso requiere tener los datos bien estructurados y auditables antes de comunicar. La tecnología puede ayudar mucho aquí: cuando la medición es rigurosa, la comunicación honesta se vuelve mucho más sencilla.
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