La moda va mucho más allá de las tendencias; es una expresión de valores fundamentales como la inclusión, la diversidad y el respeto. Bajo esta premisa, la responsabilidad de una empresa no se limita a su actividad comercial, sino que también abarca el compromiso de contribuir activamente al desarrollo y bienestar de la sociedad, generando un impacto positivo, sostenible y a largo plazo en las comunidades donde opera.
Con la firme voluntad de fomentar la igualdad y la equidad de oportunidades, MANGO ha dado un paso estratégico en su Acción Social mediante una alianza con el Comité Español de ACNUR hasta 2027. Esta colaboración, la primera de la compañía con la Agencia de la ONU para los Refugiados, nace con un propósito claro: situar a la mujer y a la educación en el centro de esta iniciativa.
La educación se consolida como la palanca más poderosa para transformar realidades y romper círculos de vulnerabilidad. Al facilitar el acceso de las mujeres a la formación universitaria, se impulsa su autonomía, su liderazgo natural y el desarrollo de un talento clave para el progreso global.
A pesar de las barreras invisibles y profundas que las mujeres y niñas refugiadas enfrentan en su trayectoria académica, su capacidad de superación y resiliencia es un motor de cambio. Por este motivo, a través del programa DAFI de ACNUR, MANGO se ha comprometido a financiar un total de 96 becas universitarias: 69 becas completas que cubrirán toda la trayectoria universitaria, y 27 becas de último curso, destinadas a apoyar a quienes están próximas a graduarse e incorporarse al mercado laboral.
Una buena parte de las mujeres que participan en el programa se concentran en la región de Asia. El objetivo principal es apoyar a jóvenes que han huido de conflictos prolongados, como las mujeres afganas o de la comunidad rohinyá (procedentes de Myanmar), para que puedan culminar sus estudios y convertirse en los agentes de cambio que sus comunidades necesitan. En India, las beneficiarias son mayoritariamente refugiadas de Afganistán y Myanmar, mientras que en Pakistán la mayoría son de origen afgano, lo que resalta el papel histórico de este país como anfitrión de poblaciones desplazadas.
La educación superior no es un privilegio, sino una herramienta de protección indispensable que fomenta la dignidad y la autosuficiencia. Desde su creación en 1992, el programa de becas DAFI ha apoyado a más de 27.200 jóvenes refugiados en 54 países. En 2024, el 54% de los estudiantes beneficiados por DAFI en Asia fueron mujeres, alcanzando el mayor porcentaje de matriculación femenina en un solo año.
La unión entre MANGO y ACNUR demuestra que, cuando el sector privado y las organizaciones humanitarias suman fuerzas con un propósito compartido, son capaces de catalizar un cambio estructural. Transformar la vida de una estudiante refugiada significa, en consecuencia, transformar el porvenir de toda su familia y rediseñar el futuro de su comunidad.


