La manera en que producimos, compramos, servimos y consumimos alimentos tiene un impacto directo en la salud del planeta, en la resiliencia de los ecosistemas y en el bienestar de las comunidades. En el sector turístico, esa realidad se decide cada día en la cocina: en qué productos elegimos, dónde los compramos, cómo planificamos los menús, cómo ponemos en valor los sabores del destino y qué hacemos para evitar que el desperdicio alimentario termine convertido en residuo. Por eso, en Iberostar Hotels & Resorts integramos la calidad, la trazabilidad y la innovación en nuestra apuesta por la gastronomía.
Este enfoque forma parte de Iberostar Wave of Change, nuestra hoja de ruta para impulsar un cambio positivo dentro y fuera de nuestros hoteles. Entre sus siete áreas de foco, Blue Foods tiene como objetivo lograr una mayor transparencia en la cadena de suministro de los productos del mar y promover una pesca más responsable.
Blue foods: cuidar el océano a través de la gastronomía
Los blue foods (alimentos procedentes de entornos marinos y de agua dulce, como pescado, marisco, crustáceos o algas) son esenciales para muchas comunidades costeras. Para una compañía con hoteles ubicados en enclaves privilegiados frente al mar, incluir estos alimentos en los menús exige revisar a fondo toda la cadena de suministro: desde el origen de cada producto hasta cómo llega al plato.
En 2018, comenzamos a implementar un modelo de compra responsable de productos del mar en nuestros hoteles. Desde 2019, además, retiramos de nuestra cadena de suministro las especies amenazadas o en lista roja. Hoy, más del 93% del marisco que servimos a nivel global procede de fuentes responsables.
De la trazabilidad al valor compartido
La trazabilidad permite saber de dónde procede cada alimento del mar, en qué condiciones se ha capturado o producido y qué decisiones pueden mejorar su recorrido hasta el hotel. Contar con esta información ayuda a tomar mejores decisiones e impulsar cambios reales en la cadena de suministro, desde la relación con los proveedores hasta la manera en que integramos cada ingrediente en nuestra oferta gastronómica.
Por eso, estamos evolucionando hacia un modelo más amplio de abastecimiento responsable, que integre criterios ambientales, dimensión social y resiliencia de las comunidades costeras. Las certificaciones son fundamentales para garantizar estándares a escala, pero muchas pesquerías artesanales no siempre tienen acceso a estos marcos. Ahí, la capacidad de compra del turismo puede abrir oportunidades concretas, como por ejemplo relaciones comerciales más estables, acompañamiento técnico y mayor integración de productores locales en la cadena hotelera.
Un ejemplo de este enfoque es Lifting Up Local, una iniciativa con la que buscamos estrechar los vínculos con proveedores locales y comunidades pesqueras. En Brasil, colaboramos con Aliança Kirimurê para mejorar la calidad y reducir el impacto de la producción de marisco, reducir intermediarios y fortalecer la economía local. Esta alianza apoya a cerca de 200 familias y demuestra cómo una decisión de abastecimiento puede generar valor ambiental, social y económico.
También en Jamaica colaboramos con la comunidad pesquera de Grange Pen en la cogestión de un santuario marino, un modelo con el que impulsamos la protección de los ecosistemas naturales, restaurar hábitats y favorecer la recuperación de la biomasa de peces. En Túnez, estamos trabajando en un proyecto de apoyo a más de 400 pescadores artesanales en la capacitación de su producto y la sostenibilidad de su actividad pesquera a largo plazo. Estas iniciativas nos permiten avanzar hacia un equilibrio entre actividad turística, conservación marina y prosperidad local.
Diversificar para proteger
Otra práctica clave en el sector alimentario es la diversificación. Durante años, la demanda turística ha tendido a concentrarse en determinadas especies, generando presión sobre algunos recursos marinos. En Iberostar trabajamos para diversificar nuestra oferta hacia productos que generan un menor impacto ambiental, incorporando productos locales y alternativas que contribuyan a reducir la presión sobre determinadas poblaciones, al tiempo que enriquecen la experiencia gastronómica y ponen en valor la cultura culinaria del destino.
La responsabilidad alimentaria también pasa por diseñar menús más conscientes, incorporar materia prima de calidad y reducir el desperdicio. En nuestras cocinas, a través de soluciones de inteligencia artificial, podemos monitorizar el desperdicio alimentario en tiempo real, ajustar la producción y tomar decisiones más informadas.
Alimentar un futuro más responsable
La sostenibilidad en el sector alimentario es una oportunidad para generar valor a largo plazo. Apostar por blue foods de origen responsable, reducir el desperdicio, diversificar especies, fortalecer la trazabilidad y colaborar con las cadenas de suministro locales son buenas prácticas que permiten avanzar hacia un modelo que genera prosperidad compartida.
Como compañía familiar con 70 años de trayectoria, en Iberostar seguiremos trabajando para que nuestra oferta gastronómica ayude a reducir el impacto en el océano, fortalecer los destinos y mantener una propuesta de calidad para nuestros huéspedes. Porque cada decisión forma parte de una cadena más amplia: la que conecta el turismo con el territorio, con las personas y con los recursos que hacen posible su futuro.


