Cada vez hablamos más de salud mental. Y eso es una buena noticia.
Según la Organización Mundial de la Salud, el 16 % de las personas en edad de trabajar convivía con un trastorno mental en 2023. Además, la depresión y la ansiedad provocan cada año la pérdida de aproximadamente 12.000 millones de jornadas laborales en todo el mundo, con un coste cercano a un billón de dólares en pérdida de productividad.
Estas cifras ponen de manifiesto una realidad que las organizaciones no pueden ignorar: la salud mental no es únicamente una cuestión sanitaria. Es también una cuestión cultural, social y de liderazgo.
En el sector de la salud esta reflexión adquiere una relevancia especial. Detrás de cada avance tecnológico, cada solución innovadora y cada mejora en la atención a los pacientes existen personas comprometidas con mejorar la calidad de vida de otras personas. Por ello, hablar de salud mental implica también hablar de la responsabilidad compartida de crear entornos en los que las personas puedan desarrollarse, sentirse valoradas y aportar lo mejor de sí mismas.
Cada vez más organizaciones están incorporando esta dimensión a su cultura, a sus modelos de liderazgo y a la experiencia que ofrecen a las personas a lo largo de toda su trayectoria profesional.
En PRIM compartimos esta visión. Entendemos que el bienestar forma parte de una mirada integral sobre las personas y de una forma de construir organizaciones más humanas, resilientes y preparadas para el futuro. Por ello impulsamos iniciativas de salud, seguridad y bienestar, al tiempo que avanzamos hacia modelos de liderazgo, desarrollo del talento y cultura organizativa que sitúan a las personas en el centro de la experiencia profesional. Esta evolución conecta con los pilares estratégicos de liderazgo efectivo, desarrollo de capacidades y visión integrada que estamos impulsando en la organización.
Entre estas líneas de trabajo para los próximos años destaca el acompañamiento a los líderes para identificar y gestionar los factores que influyen en el bienestar de sus equipos. Porque la salud mental no depende únicamente de los recursos disponibles, sino también de la calidad de las conversaciones, de los estilos de liderazgo y de la capacidad de las organizaciones para crear entornos donde las personas puedan expresar preocupaciones, pedir ayuda y desarrollarse con confianza.
Además, afrontamos este reto en un contexto especialmente estimulante. PRIM está reforzando su visión global y consolidando su crecimiento en Europa. Esta evolución nos invita a trabajar en entornos cada vez más diversos, multiculturales e interconectados, donde la capacidad para comprender distintas realidades, generar sentimiento de pertenencia y promover el bienestar de todas las personas será un elemento diferencial.
En este contexto, la salud mental se convierte en un factor clave para impulsar equipos comprometidos, potenciar el desarrollo del talento y fortalecer culturas preparadas para afrontar el cambio.
Porque cuando las personas cuentan con entornos que les permiten crecer, desarrollarse y aportar su talento con confianza, no solo mejora su calidad de vida. También aumenta nuestra capacidad colectiva para avanzar, innovar y contribuir a un futuro mejor.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de la Salud Mental – Salud mental en el entorno laboral: estrategias para promover el bienestar y la resiliencia


