Desde que sois una empresa B Corp, ¿qué cambios concretos habéis introducido para integrar formalmente el propósito de generar valor para todos los grupos de interés en la gobernanza y en la toma de decisiones del día a día?
Para Andreu World, ser B Corp no ha significado incorporar un propósito nuevo, sino formalizar, medir y someter a verificación externa una manera de entender la empresa que forma parte de nuestra cultura desde hace décadas. Somos una empresa familiar nacida en Valencia en 1955, con una relación muy estrecha con el oficio, la madera, la durabilidad, el diseño y el territorio. La certificación B Corp nos ha ayudado a ordenar ese legado en un marco de gobernanza más exigente, donde el impacto social y ambiental se evalúa con la misma seriedad que el impacto económico.
- Desde que sois una empresa B Corp, ¿qué cambios concretos habéis introducido para integrar formalmente el propósito de generar valor para todos los grupos de interés en la gobernanza y en la toma de decisiones del día a día?
- En un contexto marcado por la crisis climática, la complejidad regulatoria y la incertidumbre económica, ¿de qué manera os ayuda el enfoque B Corp a construir una organización más resiliente frente a riesgos sistémicos?
- Los nuevos estándares de B Lab incorporan requisitos obligatorios en temas de impacto como la acción climática, derechos humanos, trabajo justo, circularidad y gestión ambiental, entre otros. ¿Qué áreas creéis que van a representar un mayor desafío y exigir una transformación cultural más profunda dentro de las organizaciones?
- Ser B Corp implica asumir altos estándares de transparencia en un momento de creciente escrutinio. ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre comunicar avances y reconocer limitaciones o áreas de mejora para mantener una comunicación rigurosa y creíble con vuestros grupos de interés?
- ¿Qué cambios culturales y operativos ha conllevado el proceso de convertiros en Empresa B Corp dentro de vuestra organización y de qué manera estáis utilizando estos aprendizajes para influir en vuestra cadena de valor?
El cambio más importante es que el propósito deja de ser una declaración aspiracional y pasa a formar parte de los criterios de decisión. En la práctica, esto significa que cuando analizamos una inversión industrial, un nuevo material, una colección, un proveedor o una innovación de producto, no solo nos preguntamos si es viable desde el punto de vista técnico o comercial, sino también qué efecto tiene sobre las personas, el planeta, la circularidad, la durabilidad y la cadena de valor.
Ese enfoque se refleja en nuestras prioridades estratégicas: avanzar hacia una economía circular real, trabajar con materiales certificados y responsables, prolongar la vida útil de los productos, reducir residuos, invertir en I+D+i sostenible y mantener una relación de largo plazo con clientes, colaboradores, diseñadores, proveedores y comunidades. Nuestro catálogo con madera FSC® 100%, nuestras colecciones con certificación Cradle to Cradle Certified®, el desarrollo de materiales como Pure ECO® o el termopolímero BIO®, y nuestro compromiso con la economía circular son ejemplos concretos de cómo el propósito se convierte en decisiones industriales.
También nos ha aportado un sistema de transparencia más estructurado. La Evaluación de Impacto B nos obliga a revisar nuestras prácticas en gobernanza, trabajadores, comunidad, medioambiente y clientes, y a identificar oportunidades de mejora de forma periódica.
Según la Evaluación de Impacto B, Andreu World tiene una puntuación global de 103.7. La media de las empresas que realizan la evaluación es actualmente de 50.9. La mínima para obtener la certificación es de 80.
No se trata de cumplir una vez, sino de mantener una disciplina de mejora continua. En ese sentido, B Corp actúa como una herramienta de gestión: nos ayuda a alinear a los equipos, a medir avances, a detectar brechas y a tomar decisiones con una visión más amplia de responsabilidad.
En cuanto a los incentivos, entendemos que la verdadera transformación no consiste únicamente en añadir indicadores aislados, sino en hacer que la cultura de impacto esté integrada en la manera de trabajar. La calidad, la circularidad, la innovación responsable, la eficiencia de los procesos, la seguridad, el bienestar de los equipos y la satisfacción del cliente forman parte de una misma lógica. Ser B Corp nos ayuda a que esos criterios estén más presentes en la gestión diaria y en la conversación estratégica de la compañía.
En un contexto marcado por la crisis climática, la complejidad regulatoria y la incertidumbre económica, ¿de qué manera os ayuda el enfoque B Corp a construir una organización más resiliente frente a riesgos sistémicos?
El enfoque B Corp nos ayuda porque nos obliga a mirar la empresa como un sistema interdependiente. La crisis climática, la escasez de recursos, las nuevas exigencias regulatorias o la incertidumbre económica no pueden abordarse como riesgos aislados. Están conectados con cómo diseñamos, cómo producimos, qué materiales utilizamos, cómo gestionamos la cadena de suministro y qué relación mantenemos con nuestros grupos de interés.
Nuestra resiliencia se construye, en primer lugar, desde la fase de diseño. Creemos que muchas de las decisiones más importantes se toman antes de fabricar: en la elección de materiales, en la posibilidad de desmontar un producto, en su reparabilidad, en su durabilidad y en su capacidad de volver al ciclo industrial o natural al final de su vida útil. Por eso hablamos de diseño circular no como una tendencia, sino como una metodología de trabajo.
También nos ayuda nuestra integración vertical. Controlar de principio a fin procesos clave, desde la madera hasta la inyección de termopolímeros, nos permite reaccionar con mayor agilidad, innovar en materiales propios y reducir dependencias. Pure ECO®, 100% reciclado y 100% reciclable, o el termopolímero BIO®, de origen no fósil, son ejemplos de cómo la innovación material puede convertirse en una ventaja competitiva y, al mismo tiempo, en una herramienta de mitigación de riesgos.
B Corp aporta, además, un lenguaje común para anticiparnos a la regulación. Muchas exigencias que hoy se están consolidando —transparencia, trazabilidad, medición de impacto, derechos humanos, clima, circularidad— forman parte del marco B Corp desde hace años. Esto nos permite prepararnos mejor, no desde una lógica reactiva de cumplimiento, sino desde una cultura ya orientada a medir, mejorar y rendir cuentas.
Por último, creemos que la resiliencia también es cultural. Una compañía que se mide no solo por sus resultados económicos, sino por la confianza que genera en empleados, clientes, proveedores, diseñadores y comunidad, está mejor preparada para sostenerse en el tiempo. La resiliencia no es únicamente resistir una crisis; es tener la capacidad de adaptarse sin renunciar a los valores que dan sentido al proyecto empresarial.
Los nuevos estándares de B Lab incorporan requisitos obligatorios en temas de impacto como la acción climática, derechos humanos, trabajo justo, circularidad y gestión ambiental, entre otros. ¿Qué áreas creéis que van a representar un mayor desafío y exigir una transformación cultural más profunda dentro de las organizaciones?
Creemos que el gran desafío de los nuevos estándares es que elevan el nivel de exigencia para todas las empresas y reducen el margen para tratar la sostenibilidad como un conjunto de iniciativas desconectadas. Ya no basta con destacar en un área concreta: hay que demostrar avances consistentes en las cinco áreas que se basa B Corp.
En nuestra opinión, una de las áreas más exigentes será la integración real del propósito en la gobernanza. Muchas organizaciones han avanzado en comunicación, en proyectos ambientales o en acciones sociales, pero el reto es que esos compromisos formen parte de la toma de decisiones, del presupuesto, de las prioridades estratégicas y de la evaluación del desempeño. Esa transformación exige liderazgo, coherencia y constancia.
Otra área crítica será la acción climática, especialmente porque requiere pasar de la medición a la reducción efectiva. Para muchas empresas, calcular la huella es solo el primer paso. Lo complejo es transformar procesos, rediseñar productos, repensar materiales, trabajar con proveedores y asumir objetivos de reducción compatibles con la urgencia climática. En nuestro caso, haber avanzado como compañía Carbon Neutral y Zero Waste, y haber apostado por materiales reciclados, reciclables y de origen natural, nos da una base sólida, pero no elimina la necesidad de seguir mejorando.
La circularidad también será uno de los grandes retos culturales. Implica cambiar la manera de entender el producto: no como algo que se fabrica, se vende y termina como residuo, sino como parte de un ciclo. Esto afecta al diseño, a la ingeniería, a la logística, al servicio posventa, a la elección de materiales y a la relación con el cliente. Para nosotros es un terreno natural, porque llevamos años trabajando en productos desmontables, reparables, retapizables, reciclables y certificados, pero somos conscientes de que la circularidad completa requiere la implicación de toda la cadena de valor.
Finalmente, derechos humanos y trabajo justo exigirán una mirada cada vez más profunda sobre la cadena de suministro. No basta con tener buenas prácticas dentro de la propia organización; hay que extender los estándares a proveedores, colaboradores y socios. Ese será un cambio cultural importante para muchas empresas, porque implica pasar de una relación puramente transaccional a una relación basada en la corresponsabilidad.
Ser B Corp implica asumir altos estándares de transparencia en un momento de creciente escrutinio. ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre comunicar avances y reconocer limitaciones o áreas de mejora para mantener una comunicación rigurosa y creíble con vuestros grupos de interés?
Creemos que la transparencia solo es creíble cuando se comunica desde la honestidad. Para nosotros, ser B Corp no significa decir que todo está resuelto, sino aceptar una exigencia permanente de mejora. La certificación no es un punto de llegada; es una forma de exponerse a una evaluación externa, medir el impacto y reconocer que siempre hay margen para avanzar.
Ese equilibrio lo gestionamos evitando una comunicación triunfalista. Preferimos hablar de compromisos concretos, de materiales, de certificaciones, de procesos, de garantías, de reparabilidad, de circularidad y de resultados verificables. Cuando decimos que trabajamos con madera FSC® 100%, que nuestras colecciones cuentan con certificación Cradle to Cradle Certified®, que hemos desarrollado materiales como Pure ECO® o BIO®, o que apostamos por productos desmontables y reparables, estamos comunicando hechos vinculados a decisiones industriales reales.
Al mismo tiempo, somos conscientes de que la sostenibilidad es un camino complejo. La industria del mobiliario utiliza materiales, energía, transporte y procesos productivos que tienen impacto. Precisamente por eso creemos que la comunicación responsable debe explicar qué estamos haciendo para reducir ese impacto, pero también debe reconocer que la transformación exige tiempo, inversión, innovación y colaboración con toda la cadena de valor.
La credibilidad se construye también con consistencia. No se trata de lanzar mensajes aislados, sino de mantener una coherencia entre lo que decimos, lo que diseñamos, lo que fabricamos y lo que certificamos. La transparencia B Corp nos ayuda porque nos obliga a ordenar la información, a compararnos con estándares externos y a estar dispuestos a rendir cuentas ante clientes, empleados, proveedores, diseñadores, prescriptores y sociedad.
En un contexto de creciente escrutinio, creemos que la mejor manera de comunicar es ser precisos, verificables y humildes. Avanzar y reconocer lo que queda por mejorar no son ideas opuestas; al contrario, forman parte de la misma cultura de mejora continua.
¿Qué cambios culturales y operativos ha conllevado el proceso de convertiros en Empresa B Corp dentro de vuestra organización y de qué manera estáis utilizando estos aprendizajes para influir en vuestra cadena de valor?
El proceso B Corp ha reforzado una idea central para nosotros: la sostenibilidad no puede depender de un departamento, sino que debe estar integrada en toda la organización. Afecta al diseño, a la ingeniería, a compras, a producción, a calidad, a logística, a comunicación, a ventas, a posventa y a la relación con los proveedores. Ese ha sido uno de los aprendizajes más importantes.
Culturalmente, nos ha ayudado a poner palabras, métricas y estructura a valores que ya formaban parte de Andreu World: la cultura del trabajo bien hecho, la durabilidad, el respeto por los materiales, la innovación responsable, la relación con el territorio y la voluntad de fabricar productos pensados para permanecer. Rechazamos la cultura de lo efímero. Diseñamos piezas que puedan envejecer con dignidad, repararse, retapizarse y seguir formando parte de los espacios durante muchos años.
Operativamente, el proceso ha reforzado nuestro enfoque de integración vertical y de control de la cadena de valor. Trabajar con madera certificada, desarrollar materiales propios, eliminar adhesivos en determinados sistemas constructivos para facilitar el desmontaje, apostar por productos reciclables, ampliar garantías o incorporar criterios de circularidad desde la fase de diseño son decisiones que requieren coordinación entre muchos equipos. B Corp nos ayuda a conectar esas decisiones bajo un marco común.
También estamos trasladando estos aprendizajes a nuestra relación con proveedores y colaboradores. La circularidad no se consigue de forma aislada; requiere que toda la cadena comparta criterios de trazabilidad, calidad, responsabilidad ambiental y mejora continua. Nuestro objetivo es influir desde el ejemplo, demostrando que una empresa industrial puede competir globalmente sin renunciar a estándares exigentes de impacto.
Además, trabajamos con diseñadores, arquitectos, interioristas y nuevas generaciones creativas para extender esta visión. Nuestro Concurso Internacional de Diseño, que impulsamos desde hace 25 años, es una plataforma para promover buenas prácticas sostenibles entre quienes diseñarán el futuro. Del mismo modo, nuestras colaboraciones con diseñadores internacionales parten cada vez más de una convicción compartida: el diseño contemporáneo debe contribuir a una industria mejor.
En definitiva, ser B Corp nos ha dado una herramienta para reforzar lo que somos, pero también para exigirnos más. Nos ayuda a convertir el propósito en método, la sostenibilidad en cultura y la circularidad en una responsabilidad compartida con toda nuestra cadena de valor.
Esta entrevista forma parte del Dosier Corresponsables – B Corp: Empresas con propósito


