Econocom, grupo especializado en transformación digital y gestión del ciclo de vida de los activos tecnológicos, lleva cinco décadas impulsando un modelo basado en la accesibilidad, la financiación flexible y la economía circular. La compañía trabaja para prolongar la vida útil de los equipos tecnológicos mediante el mantenimiento, el reacondicionamiento y la reutilización de componentes, contribuyendo así a reducir el impacto ambiental del sector.
- ¿Cómo entiende Econocom la sostenibilidad y qué papel desempeña dentro de la estrategia de la compañía?
- Econocom lleva décadas desarrollando un modelo basado en la extensión de la vida útil de los equipos tecnológicos. ¿Cómo ha evolucionado este enfoque hasta convertirse en uno de los pilares de la estrategia de la compañía?
- La economía circular ocupa un lugar destacado en la actividad de Econocom. ¿Qué oportunidades ofrece este modelo para acelerar una transformación digital más sostenible?
- La tecnología desempeña un papel cada vez más relevante en la transición sostenible. ¿Cómo puede contribuir a afrontar retos ambientales y sociales?
- Más allá del ámbito ambiental, ¿qué iniciativas destacaría Econocom para generar un impacto positivo en las personas y en la sociedad?
- ¿Qué importancia tienen las alianzas y la colaboración con otros actores para avanzar en los objetivos de Sostenibilidad?
- ¿Cómo está evolucionando la demanda de soluciones sostenibles por parte de los clientes y qué tendencias observa Econocom en este ámbito?
En un momento en el que la digitalización y la Sostenibilidad avanzan de forma paralela, Econocom defiende que la tecnología puede convertirse en una herramienta clave para generar eficiencia, reducir residuos y crear nuevas oportunidades sociales y económicas.
En esta entrevista, María Sánchez Vargas, Directora de Comunicación de Econocom, reflexiona sobre el papel de la circularidad tecnológica, la importancia de la colaboración entre empresas y el potencial de la innovación para impulsar un modelo de desarrollo más sostenible.
¿Cómo entiende Econocom la sostenibilidad y qué papel desempeña dentro de la estrategia de la compañía?
En Econocom entendemos la sostenibilidad casi como nuestra razón de ser. No voy a utilizar el manido concepto de ADN, pero sí me gustaría compartir el origen de la compañía.
Nacimos hace 50 años de la mano de nuestro fundador, Jean-Louis Bouchard, un visionario adelantado a su tiempo que sigue siendo hoy el presidente de la compañía. A finales de los años setenta y principios de los ochenta entendió que las empresas, primero francesas y después europeas y estadounidenses, necesitaban impulsar su digitalización para ser más competitivas.
Hoy nos parece impensable pensar en una empresa sin ordenadores, internet o herramientas digitales, pero en aquella época un ordenador era un bien muy costoso y una impresora estaba al alcance de muy pocos. Nuestro fundador consideró que la misión de la compañía debía ser hacer accesible la digitalización a las empresas de cualquier tamaño que quisieran crecer.
Lo planteó desde dos perspectivas. Por un lado, facilitando el acceso a la tecnología mediante modelos de financiación y arrendamiento que evitaban realizar grandes desembolsos iniciales y que posteriormente evolucionaron hacia fórmulas de mantenimiento y renovación constante. Por otro, impulsando modelos que permitieran prolongar la vida útil de los equipos tecnológicos.
De ahí surge nuestro concepto de circularidad tecnológica, que denominamos “ecocircular”. Es un término que hoy puede parecer muy actual, pero fue acuñado por nuestro fundador hace décadas. La combinación entre el nombre Econocom, el concepto ecológico y la circularidad resume perfectamente nuestra razón de ser: permitir que las empresas se digitalicen mediante modelos flexibles de financiación y modelos duraderos de uso y renovación de la tecnología.
Econocom lleva décadas desarrollando un modelo basado en la extensión de la vida útil de los equipos tecnológicos. ¿Cómo ha evolucionado este enfoque hasta convertirse en uno de los pilares de la estrategia de la compañía?
A veces bromeamos diciendo que trabajábamos la circularidad antes incluso de que existiera el término. No fue algo planificado ni diseñado con la terminología actual, pero sí hubo una voluntad muy clara de transformar el modelo tradicional de consumo tecnológico.
Cuando una persona se incorpora a una empresa suele querer estrenar ordenador. Cuando un directivo asume nuevas responsabilidades también suele aspirar al dispositivo más nuevo y avanzado. Nosotros llevamos cinco décadas promoviendo una lógica diferente: que las personas puedan disponer siempre de tecnología actualizada sin que necesariamente tenga que ser completamente nueva. Ese es el mensaje para el usuario final.
Y para los responsables financieros, tecnológicos o de compras, nuestro esfuerzo ha consistido en demostrar que la tecnología no debe entenderse únicamente como un producto cerrado, sino como la suma del valor de cada uno de sus componentes.
Cuando analizamos, por ejemplo, la batería de un ordenador y comprobamos que puede tener una vida útil superior a otros elementos, resulta mucho más sencillo entender que puede ser más eficiente mantener o sustituir determinados componentes que reemplazar el equipo completo.
Durante estos 50 años hemos trabajado para educar tanto al usuario final como a los responsables de la toma de decisiones sobre las ventajas económicas, operativas y ambientales de un modelo basado en la circularidad.
Y aunque hoy el impacto ambiental es una parte fundamental de la conversación, hace medio siglo el principal motor era la eficiencia empresarial.
La economía circular ocupa un lugar destacado en la actividad de Econocom. ¿Qué oportunidades ofrece este modelo para acelerar una transformación digital más sostenible?
Me gustaría compartir dos datos muy ilustrativos. Cada año se venden en España alrededor de dos millones de ordenadores para el mercado B2B. Curiosamente, nosotros gestionamos también aproximadamente dos millones de ordenadores en mantenimiento cada año.
Econocom cuenta con dos grandes centros, uno en Francia y otro en Alemania, especializados en mantenimiento, reacondicionamiento y reutilización de componentes tecnológicos que posteriormente vuelven al mercado.
Esto significa que, al reacondicionar y reintroducir esos equipos, estamos evitando la fabricación de otros dos millones de ordenadores. La ecuación es bastante sencilla. Pero además debemos considerar la parte digital de la tecnología: la conectividad, las redes, las aplicaciones, la inteligencia artificial y las herramientas de medición y predicción.
Tradicionalmente existía una ecuación que asociaba el impacto ambiental al crecimiento de la población, el acceso a la tecnología y el aumento de dispositivos. Sin embargo, los modelos de consumo circular y las soluciones basadas en inteligencia artificial están cambiando esa lógica.
La tecnología deja de ser un factor que multiplica el impacto para convertirse en un factor que ayuda a reducirlo. Por eso defendemos que la tecnología es una facilitadora de la Sostenibilidad.
Y esto resulta especialmente importante si tenemos en cuenta que el mundo genera actualmente alrededor de 85 millones de toneladas de residuos tecnológicos al año. Si conseguimos que esos dos millones de ordenadores que cada año se comercializan en España tengan una segunda vida, estaremos reduciendo de forma significativa ese impacto.
No se trata de eliminar el mercado tecnológico, ni mucho menos. De hecho, los propios fabricantes están impulsando modelos de reutilización y reacondicionamiento. Lo que buscamos es promover un consumo mucho más consciente.
Además, algunos países europeos ya están incorporando criterios de circularidad tecnológica en sus licitaciones públicas. En Francia o Países Bajos, por ejemplo, determinados pliegos exigen que un porcentaje de los equipos adquiridos sea reacondicionado. Si conseguimos avanzar también en esa dirección en España, el impacto puede ser enorme.
La tecnología desempeña un papel cada vez más relevante en la transición sostenible. ¿Cómo puede contribuir a afrontar retos ambientales y sociales?
La tecnología es probablemente una de las herramientas más poderosas de las que disponemos para acelerar la Sostenibilidad. Vivimos un contexto de incertidumbre económica, política y geopolítica, pero la Sostenibilidad sigue siendo la base sobre la que deben construirse las estrategias empresariales.
Para ello necesitamos evolucionar nuestra visión tradicional de la tecnología y avanzar hacia modelos cada vez más digitales e intangibles. La inteligencia artificial, las herramientas de medición, las plataformas colaborativas o las soluciones de virtualización son ejemplos de ello.
Es cierto que estas tecnologías consumen energía, pero también sabemos cada vez mejor cómo hacer que ese consumo sea más eficiente y sostenible. Además, la tecnología tiene un enorme potencial para generar oportunidades sociales.
Existe mucho debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, pero debemos entenderla como una herramienta que permita desarrollar nuevas capacidades y generar nuevas oportunidades profesionales.
Las competencias digitales se han convertido en un requisito fundamental para acceder al mercado laboral y la tecnología debe actuar como facilitadora de esa transición.
Lo mismo sucede en ámbitos como la discapacidad. Existen avances extraordinarios que permiten a personas con determinadas limitaciones físicas recuperar capacidades que antes parecían imposibles.
Las aplicaciones de la tecnología son prácticamente infinitas y, en muchas ocasiones, tendemos a centrarnos únicamente en los posibles riesgos sin valorar todo el potencial positivo que ofrece. Tenemos que aprender a abrazar el cambio y aprovechar las oportunidades que nos brinda.
Más allá del ámbito ambiental, ¿qué iniciativas destacaría Econocom para generar un impacto positivo en las personas y en la sociedad?
Más allá de las obligaciones regulatorias y de compliance, hay algo que ha sido especialmente importante para nosotros. Econocom ha crecido a través de la integración de empresas.
En España somos el resultado de la unión de diez compañías. Comenzamos hace décadas siendo apenas quince personas y hoy somos cerca de 2.000 profesionales repartidos en 23 sedes. Integrar culturas, equipos y formas de trabajar diferentes ha supuesto un reto enorme.
Por eso, nuestra principal preocupación siempre han sido las personas. Hemos trabajado para crear entornos donde la igualdad de oportunidades, la diversidad, la inclusión, la educación y la formación formen parte del día a día.
Todo esto se traduce en más de 25.000 horas de formación al año, una intensa colaboración con universidades, centros de formación profesional y centros educativos, así como numerosas iniciativas para fomentar las vocaciones tecnológicas.
Durante mucho tiempo necesitábamos incorporar talento técnico especializado y detectamos que no existía suficiente oferta de profesionales en determinadas áreas.
Por eso decidimos acercarnos a colegios y centros educativos para despertar el interés por ámbitos como el cloud, la inteligencia artificial o la gestión de infraestructuras tecnológicas.
Tenemos numerosos ejemplos de personas que comenzaron como becarios y hoy ocupan posiciones de gran responsabilidad dentro de la compañía.
Nuestro objetivo siempre ha sido demostrar que la tecnología puede generar valor para las personas, para los empleados y, por extensión, para la sociedad.
¿Qué importancia tienen las alianzas y la colaboración con otros actores para avanzar en los objetivos de Sostenibilidad?
Son absolutamente fundamentales. Nadie puede avanzar solo en materia de Sostenibilidad. Necesitamos rodearnos de organizaciones, empresas y colaboradores que compartan el mismo nivel de compromiso y que incluso nos ayuden a mejorar.
Nosotros hemos sido una compañía que durante mucho tiempo se centró en hacer las cosas bien, pero sin medirlas ni certificarlas de forma tan exhaustiva.
Hemos evolucionado mucho cuando comenzamos a integrarnos en ecosistemas de colaboración junto a fabricantes, entidades financieras y otros socios estratégicos. Todos ellos exigen estándares cada vez más elevados en materia de sostenibilidad, responsabilidad social y gobernanza.
Nuestra red de aliados es esencial no solo para avanzar en Sostenibilidad, sino también para el desarrollo de nuestra propia actividad. No entendemos nuestra operativa sin una red de empresas comprometidas con los mismos objetivos.
¿Cómo está evolucionando la demanda de soluciones sostenibles por parte de los clientes y qué tendencias observa Econocom en este ámbito?
Hay una palabra que resume perfectamente la tendencia actual: medición. Estamos viendo claramente el impacto de los cambios regulatorios y de las nuevas exigencias en materia de Sostenibilidad.
Los gobiernos regulan, los ciudadanos muestran una sensibilidad creciente y las organizaciones sociales mantienen la presión, pero son las empresas las que tienen la capacidad real de acelerar la ejecución de estos cambios.
Vivimos un momento muy favorable para avanzar hacia modelos más circulares de consumo tecnológico. La regulación existe, los grupos de interés lo demandan y los consumidores también. Ahora es el momento de que las empresas den un paso adelante.
Observamos una creciente demanda de herramientas de medición, de trazabilidad y de indicadores que permitan demostrar el impacto real de las acciones sostenibles. Pero también vemos que los empresarios empiezan a demandar cada vez más productos con historia, es decir, equipos reacondicionados que han tenido una segunda o incluso una tercera vida antes de volver al mercado.
Creemos que esta tendencia es imparable. Y si conseguimos consolidarla, estaremos avanzando hacia una auténtica democratización del acceso a una tecnología circular, eficiente y sostenible.
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