La transición ecológica se ha convertido en uno de los grandes ejes de actuación de la Unión Europea. ¿Qué balance hace de la evolución de estas políticas durante los últimos años y cuáles considera que han sido los principales avances?
Durante los últimos años, la Unión Europea ha adoptado pasos importantes para alcanzar la neutralidad climática que nos hemos comprometido alcanzar en 2050. Hemos reforzado el despliegue de energías renovables, aumentado la eficiencia energética y trabajamos en la descarbonización de nuestra industria y la electrificación del continente. Queremos reforzar también nuestras redes. Queremos ser pioneros en tecnologías limpias.
- La transición ecológica se ha convertido en uno de los grandes ejes de actuación de la Unión Europea. ¿Qué balance hace de la evolución de estas políticas durante los últimos años y cuáles considera que han sido los principales avances?
- La Unión Europea impulsa esta transformación en un contexto marcado por incertidumbres económicas, tensiones geopolíticas y un mayor cuestionamiento de algunas políticas climáticas. ¿Cómo afronta la Comisión Europea este escenario sin perder de vista sus objetivos?
- ¿Qué papel deben desempeñar las administraciones públicas para que las políticas europeas lleguen de forma efectiva a la ciudadanía, las empresas y los territorios?
- Cada vez más empresas incorporan criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en su estrategia. ¿Cómo está apoyando la Comisión Europea a las organizaciones para que esta transformación se convierta en una oportunidad de crecimiento e innovación?
- La iniciativa «Derecho a Quedarse» busca generar oportunidades para que las personas puedan desarrollar su proyecto de vida sin abandonar el medio rural. ¿Por qué considera la Comisión Europea que fortalecer estos territorios es clave para el futuro de Europa?
- Los fondos europeos están impulsando proyectos innovadores en ámbitos como la digitalización, el sector agroalimentario o el desarrollo rural. ¿Qué papel desempeñan estas inversiones para reforzar la competitividad y la resiliencia de Europa?
- Si tuviera que señalar el principal desafío al que se enfrenta actualmente Europa para consolidar esta transformación, ¿cuál sería y por qué?
- Cada vez son más las empresas que entienden que este proceso requiere colaboración entre instituciones, sector privado y sociedad civil. ¿Qué mensaje les trasladaría a las organizaciones que ya están impulsando este cambio y a aquellas que todavía tienen dudas sobre el camino a seguir?
En este último mandato, el hincapié está en conjugar mejor el apoyo a la transición ecológica que queremos seguir liderando y el refuerzo de la competitividad de nuestra industria. A la par que avanzamos en esa transición, queremos garantizar que ciudadanos, empresas y regiones puedan beneficiarse de las oportunidades que ofrece.
No se trata sólo de intentar mitigar el cambio climático, sino de adaptarnos a él. Europa se calienta dos veces más rápido que la media mundial. El mes que viene presentaremos un nuevo marco para la resiliencia frente al cambio climático, en el que identificaremos cien de los territorios más vulnerables de Europa, evaluaremos los riesgos y a qué nivel deben gestionarse. Ese marco abarcará a toda la sociedad con el objetivo de convertir a Europa en el líder en el ámbito de las tecnologías de adaptación al cambio climático, un enorme mercado emergente.
La Unión Europea impulsa esta transformación en un contexto marcado por incertidumbres económicas, tensiones geopolíticas y un mayor cuestionamiento de algunas políticas climáticas. ¿Cómo afronta la Comisión Europea este escenario sin perder de vista sus objetivos?
Los recientes meses de verano han sido (según hemos escuchado a los científicos) los más calurosos jamás registrados, pero tal vez sean los más frescos de los años venideros. Europa se está calentando al doble de la velocidad media mundial, a pesar de que solo generamos el 6% de las emisiones globales.
La seguridad energética es una cuestión crucial para Europa. Permítanme contarles nuestra historia. Sentimos el impacto de la dependencia energética por primera vez cuando, en 2022, Rusia nos cortó el suministro de gas. Dependíamos del gas ruso para cubrir el 45 % de nuestras necesidades. De un día para otro, nos quedamos sin suministro. Reaccionamos con firmeza. Ahora nuestros suministros están más diversificados. Y, para 2027, habremos eliminado por completo el gas ruso de la Unión Europea. ¿Qué hicimos? Invertimos masivamente en nuestras propias fuentes de energía limpia: las renovables y la energía nuclear. Luego se produjo el cierre del estrecho de Ormuz y empezamos a comprender el alto precio que pagábamos por nuestra dependencia general de los combustibles fósiles importados. Permítanme citar una cifra que ilustra lo costosa que resulta esta dependencia: desde el inicio de este conflicto en el estrecho de Ormuz, los combustibles fósiles importados nos han costado 90.000 millones de euros adicionales, sin que hayamos obtenido ni una sola molécula de energía extra. Pero Europa también cuenta con bazas importantes. Se trata de la electricidad producida en Europa a partir de fuentes renovables y nucleares propias. Esta electricidad limpia nos aporta independencia y seguridad energética, además de ser asequible. Hoy en día, las energías renovables son la fuente de energía que más rápido crece en el mundo.
En Europa, el 70% de la electricidad ya procede de energías limpias, pero es necesario hacer más. Y este es el segundo punto en el que quiero centrarme: estas fuentes de energía limpia requieren una mejor integración en nuestro sistema energético. Actualmente, se desperdician enormes cantidades de energía limpia. El año pasado, instalamos en la Unión Europea más de 80 gigavatios de capacidad renovable. Es una buena cifra. Sin embargo, hay seis veces más capacidad a la espera de ser conectada a la red. Es un desperdicio enorme. Por tanto, debemos impulsar el almacenamiento y la flexibilidad, así como acelerar las conexiones a la red. Nuestro objetivo en la Unión Europea es duplicar la cuota de electricidad para el año 2040. De este modo, Europa podría reducir su factura de importación de combustibles fósiles en 260.000 millones de euros anuales y reinvertir ese dinero en la transición hacia energías limpias. Electrificar Europa significa hacerla más independiente. Permítanme concluir señalando que lo que estamos haciendo en la Unión Europea también puede trasladarse al ámbito mundial. Retomando la cifra mencionada al principio: Europa es responsable del 6% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero se calienta al doble de velocidad que la media mundial. Por ello, naturalmente, también nos encontramos con muchas reticencias dentro de la propia Unión Europea. Este hecho justifica nuestro compromiso en la escena internacional para garantizar las inversiones necesarias en acción climática. Así pues, estamos impulsando el sistema de comercio de derechos de emisión a escala mundial, es decir, la fijación de un precio al carbono. Promovemos duplicar la eficiencia energética y triplicar las energías renovables para el año 2030. Asimismo, el año pasado lanzamos una iniciativa conjunta con Sudáfrica para ampliar el despliegue de energías renovables en África. Todo ello requiere inversión. Global Gateway es nuestro programa de inversión de 300.000 millones de euros destinado a la transición hacia energías limpias. De esta cifra, 150.000 millones se reservan para África: 60.000 millones ya se han invertido en clima y energía, y otros 120 000 millones ya están programados.
Lo aprendimos con la guerra en Ucrania y lo hemos visto ahora en la crisis de Ormuz. Cuanta menor sea nuestra dependencia de las importaciones de combustibles fósiles extranjeros, menos vulnerables seremos ante las tensiones geopolíticas. Por ello, Europa debe apostar por las energías limpias autóctonas con las que cuenta: renovables y nuclear en los países que quieran optar por ella. Queremos acelerar el paso en nuestra electrificación también. La electricidad limpia nos aporta independencia y seguridad energética, además de ser asequible. Nuestro objetivo en la Unión Europea es duplicar la cuota de electricidad para el año 2040. Europa podría reducir su factura de importación de combustibles fósiles en 260 000 millones de euros anuales y reinvertir ese dinero en la transición hacia energías limpias.
En Europa, el 70 % de la electricidad ya procede de energías limpias, pero las fuentes de energía limpia requieren una mejor integración en nuestro sistema energético. Actualmente, se desperdician enormes cantidades de energía limpia. El año pasado, instalamos en la Unión Europea más de 80 gigavatios de capacidad renovable. Sin embargo, hay seis veces más capacidad a la espera de ser conectada a la red. Hemos de impulsar el almacenamiento y la flexibilidad, así como acelerar las conexiones a la red.
La transición ecológica no debe verse como una carga, sino como una oportunidad para avanzar en nuestra independencia reduciendo dependencias estratégicas y mejorando nuestra competitividad. Al mismo tiempo, es fundamental escuchar las preocupaciones de los ciudadanos y garantizar que la transición sea viable y justa para todos.
¿Qué papel deben desempeñar las administraciones públicas para que las políticas europeas lleguen de forma efectiva a la ciudadanía, las empresas y los territorios?
Europa se hace entre todos. Por ello, una buena coordinación entre autoridades y el buen funcionamiento de todas ellas es esencial para que el ciudadano europeo pueda hacer valer sus derechos. Las administraciones públicas actúan como puente entre las políticas europeas y las personas, empresas y entidades a las que estas afectan directamente a menudo, la legislación europea llega a través de la aplicación que hacen de ella las autoridades nacionales. A menudo también las inversiones que apoya el presupuesto de la UE se llevan a cabo previa intervención de las autoridades nacionales a distintos niveles. En muchos casos, las autoridades nacionales son las encargadas de garantizar por tanto que la información y las oportunidades de financiación sean accesibles y comprensibles para ciudadanos, empresas y entidades locales
Cada vez más empresas incorporan criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en su estrategia. ¿Cómo está apoyando la Comisión Europea a las organizaciones para que esta transformación se convierta en una oportunidad de crecimiento e innovación?
Desde el primer momento hemos sido conscientes de que la transición verde requiere de un esfuerzo colectivo y que sólo entre todos podremos lograr nuestros objetivos. La transición verde requiere también una gran movilización de capital. Los presupuestos europeos y nacionales no bastan para responder a esta necesidad y el sector privado ha de desempeñar un papel importantísimo. Por eso, la Unión Europea ha querido promover y facilitar el desarrollo de las finanzas sostenibles a través de un marco armonizado, que ahora hemos simplificado para reducir carga innecesaria para llegar a nuestra meta.
Además, muchas de las empresas que incorporan estos criterios pueden optar a distintas líneas de financiación para llevar a cabo proyectos que mejoran su sostenibilidad desde diversos puntos de vista. Queremos favorecer también que nuestros innovadores puedan emprender y crecer en Europa para llevar a cabo sus proyectos, sin tener que marcharse a otros mercados en búsqueda de capital para su expansión.
La iniciativa «Derecho a Quedarse» busca generar oportunidades para que las personas puedan desarrollar su proyecto de vida sin abandonar el medio rural. ¿Por qué considera la Comisión Europea que fortalecer estos territorios es clave para el futuro de Europa?
El objetivo de esta iniciativa es reforzar la cohesión territorial y garantizar que las personas puedan desarrollar su vida en el lugar de dónde provienen si así lo desean, también cuando sean regiones y zonas rurales. Las zonas rurales son clave para Europa. Fortalecerlas, objetivo en el que se fija esta campaña de la Comisión Europea. Al hacerlo, fortalecemos también sectores económicos que son imprescindibles para nuestra calidad de vida y para nuestra seguridad alimentaria, como la ganadería o la agricultura. Necesitamos que las personas jóvenes puedan optar por construir su vida en sus comunidades, en vez de verse obligados a irse a otro lado por falta de oportunidades, por el declive económico o por la ausencia de puestos de trabajo.
Los fondos europeos están impulsando proyectos innovadores en ámbitos como la digitalización, el sector agroalimentario o el desarrollo rural. ¿Qué papel desempeñan estas inversiones para reforzar la competitividad y la resiliencia de Europa?
El presupuesto de la UE es clave para apoyar nuestra competitividad y la cohesión territorial y social, objetivos no reñidos entre sí. Los fondos europeos, en sus diversos programas y líneas, sirven para impulsar la innovación, modernizar nuestras economías y reducir las desigualdades entre territorios. Inversiones en digitalización, agricultura sostenible o desarrollo rural apoyadas por el presupuesto europeo a menudo permiten a empresas y comunidades adaptarse mejor a los cambios y aprovechar nuevas oportunidades. En el caso concreto de esta campaña, vemos como los fondos europeos que ha recibido Innogando a través de diferentes convocatorias de la Xunta de Galicia, del Ministerio de Ciencia, de Horizonte Europa y de otras convocatorias han servido para desarrollar unos collares inteligentes que mejoran la conciliación y el día a día de los ganaderos y ganaderas, como es el caso de Simón, el protagonista de nuestra campaña.
Si tuviera que señalar el principal desafío al que se enfrenta actualmente Europa para consolidar esta transformación, ¿cuál sería y por qué?
El de avanzar contra corriente desde la unidad. La presidenta lo dice muy a menudo: ha llegado el momento de nuestra independencia. Tenemos una Europa con grandes fortalezas y de la que podemos sentirnos inmensamente orgullosos. Al deteriorarse las relaciones tradicionales, nos hallamos frente a un mundo abiertamente hostil en el que hemos de reducir dependencias que nos pueden hacer vulnerables. La lucha por las capacidades industriales configura la competencia mundial.
Una pugna de relatos trata de debilitar la confianza en Europa; de paralizar nuestras democracias. Esta situación puede dar lugar al auge de lo extremo y la pérdida de matices, a la utilización de nuestras preocupaciones cotidianas y legítimas para dividirnos. En este contexto, los europeos debemos luchar juntos por nuestra idea europea, por nuestros valores.
Cada vez son más las empresas que entienden que este proceso requiere colaboración entre instituciones, sector privado y sociedad civil. ¿Qué mensaje les trasladaría a las organizaciones que ya están impulsando este cambio y a aquellas que todavía tienen dudas sobre el camino a seguir?
Mi mensaje sería que la transición ecológica es una responsabilidad compartida, pero también una gran oportunidad. A las organizaciones que ya están avanzando, las animaría a seguir innovando y a hacer uso de las oportunidades de financiación que la UE les brinda, y a quienes todavía tienen dudas, les diría que no esperen, y que no tienen que afrontar este proceso solos. Europa quiere acompañar y facilitar herramientas que permita a las empresas transformar los retos de la transición ecológica en oportunidades de crecimiento e innovación.
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