Lukas Liedtke, cofundador y CEO de heat it, explica en esta entrevista cómo una solución nacida en el ámbito universitario ha evolucionado hasta convertirse en un producto sanitario presente en más de 15 países. heat it, desarrollado por Kamedi GmbH en Karlsruhe, combina salud digital, tecnología y sostenibilidad para aliviar las molestias de las picaduras de insectos mediante calor localizado, sin químicos innecesarios, sin baterías propias y con una experiencia de uso sencilla a través del smartphone.
- heat it® parte de una necesidad cotidiana: aliviar las molestias de las picaduras de insectos de forma sencilla, eficaz y accesible. ¿Cómo nace la idea y qué propósito hay detrás del proyecto?
- Vuestro producto combina salud, tecnología, diseño y experiencia de usuario. ¿Qué retos supone innovar en un ámbito tan sensible como el bienestar y el cuidado personal?
- heat it® utiliza calor localizado como alternativa sin químicos para aliviar picaduras. ¿Qué importancia tiene ofrecer soluciones que reduzcan el uso de productos desechables o tratamientos químicos innecesarios?
- Una de las características del dispositivo es que no incorpora baterías propias y funciona conectado al smartphone. ¿Cómo influye esta decisión en la sostenibilidad, durabilidad y simplicidad del producto?
- La innovación responsable exige pensar no solo en la eficacia, sino también en la seguridad. ¿Qué aprendizajes habéis extraído como fabricante certificado de productos sanitarios?
- Desde una idea surgida en el ámbito universitario hasta llegar a mercados internacionales, ¿qué papel han jugado el emprendimiento, la ingeniería y la colaboración en vuestra evolución?
- heat it® cuenta con desarrollo y producción propios en Karlsruhe. ¿Qué ventajas aporta mantener un mayor control sobre la cadena de valor, desde el diseño hasta la fabricación?
- La salud digital suele asociarse a grandes plataformas o dispositivos complejos. ¿Qué demuestra heat it® sobre el potencial de soluciones pequeñas, accesibles y muy bien enfocadas?
- Habéis crecido en más de 15 países. ¿Cómo se adapta una marca medtech a distintos mercados manteniendo coherencia en seguridad, comunicación y experiencia de usuario?
- ¿Cómo trabajáis la confianza del consumidor cuando se trata de un producto que actúa directamente sobre el cuerpo y que debe ser utilizado por perfiles muy diversos?
- La comunicación de un producto sanitario requiere rigor y claridad. ¿Cómo equilibráis un lenguaje cercano y comercial con la responsabilidad de informar correctamente?
- Mirando al futuro, ¿qué oportunidades veis para que la tecnología aplicada al bienestar cotidiano sea cada vez más sostenible, preventiva y centrada en las personas?
heat it® parte de una necesidad cotidiana: aliviar las molestias de las picaduras de insectos de forma sencilla, eficaz y accesible. ¿Cómo nace la idea y qué propósito hay detrás del proyecto?
La idea originalmente surgió en 2016, durante unas vacaciones que tomé para practicar kitesurf. Allí fue cuando conocí este método, usar calor para aliviar las picaduras, luego de haber sido devorado por los mosquitos. Me funcionó sorprendentemente bien, y quedé sorprendido por su eficacia del alivio mediante calor, pero también vi que el enfoque estaba lejos de ser perfecto, ya que no siempre tienes los elementos necesarios al alcance, además de que hacerlo sin supervisión puede resultar peligroso.
Como ingenieros de formación, pero también por vocación, mis cofundadores y yo nos propusimos mejorar esa idea. En 2018 fundamos oficialmente Kamedi GmbH, una empresa creada por un grupo de compañeros del Instituto Tecnológico de Karlsruhe (KIT). Desde el inicio el propósito siempre fue crear la solución más eficaz y cómoda del mundo de eliminar el picor y el dolor causados por las picaduras de insectos.
Vuestro producto combina salud, tecnología, diseño y experiencia de usuario. ¿Qué retos supone innovar en un ámbito tan sensible como el bienestar y el cuidado personal?
Uno de los principales retos ha sido garantizar una seguridad absoluta sin renunciar a la eficacia clínica. En esencia, el dispositivo debe actuar como una plataforma capaz de aplicar calor de manera controlada, es decir, lo suficientemente intenso como para aliviar el picor, pero nunca tanto como para causar molestias o daños a la piel.
Otro desafío consiste en combinar con éxito los estrictos requisitos que se exigen a los productos sanitarios con la experiencia de uso intuitiva y fluida que cualquier usuario espera de un producto electrónico de consumo. Cada decisión de diseño debía estar justificada por el valor añadido que aporta, desde los mecanismos internos hasta los materiales exteriores.
heat it® utiliza calor localizado como alternativa sin químicos para aliviar picaduras. ¿Qué importancia tiene ofrecer soluciones que reduzcan el uso de productos desechables o tratamientos químicos innecesarios?
Es absolutamente fundamental tanto para nosotros como para nuestros consumidores. Tradicionalmente, las picaduras de insectos se tratan con cremas o esprays que contienen distintos compuestos químicos. Estos pueden provocar reacciones alérgicas, además de dejar residuos perjudiciales para el medio ambiente. Pero no sólo eso, ya que los envases de plástico o aluminio de estos productos generan un impacto ambiental muy grande.
En ese sentido, heat it® representa una alternativa mucho más sostenible. Uno de nuestros dispositivos contiene aproximadamente la misma cantidad de plástico que un tubo convencional de crema de unos 30 ml. La diferencia es que por cada 1.000 usos evitas residuos equivalentes a tres tubos de estas cremas, y creo que la buena recepción que ha tenido nuestro dispositivo demuestra que estamos contribuyendo a transformar la percepción cultural sobre cómo puede ser un tratamiento más sostenible para aliviar el picor.
Una de las características del dispositivo es que no incorpora baterías propias y funciona conectado al smartphone. ¿Cómo influye esta decisión en la sostenibilidad, durabilidad y simplicidad del producto?
Al eliminar la necesidad de una batería interna, evitamos el uso de pilas desechables, cuya gestión y reciclaje resultan especialmente complejos y que suelen estar presentes en otras opciones basadas en hipertermia. Esto convierte a heat it® en una solución muy sostenible y sin costes posteriores para el usuario.
Además, es extremadamente eficiente desde el punto de vista energético: incluso utilizando la configuración más intensa, una aplicación consume menos de una milésima parte de la batería media de un smartphone.
Desde la perspectiva de la simplicidad, apoyarse en el teléfono móvil nos permite ofrecer un producto mucho más pequeño, práctico, inteligente y personalizable que las alternativas convencionales.
La innovación responsable exige pensar no solo en la eficacia, sino también en la seguridad. ¿Qué aprendizajes habéis extraído como fabricante certificado de productos sanitarios?
Tenemos claro que ser rigurosos en nuestros procesos y pruebas y, por supuesto, contar siempre con la validación médica son la base para que nuestros usuarios confíen en nosotros. Nos esforzamos por cumplir los estándares más exigentes a nivel normativo, y eso nos ha permitido desarrollar un dispositivo seguro incluso para pieles sensibles, incluidas las de niños a partir de los tres años. Todo esto se refleja en nuestra clasificación como producto sanitario tanto en Europa como en Estados Unidos.
Además, nuestro compromiso con la seguridad nos llevó a publicar el estudio científico más amplio realizado hasta la fecha sobre el alivio del picor mediante hipertermia, llevado a cabo en colaboración con la Charité de Berlín y con la participación de cerca de 12.000 personas.
Desde una idea surgida en el ámbito universitario hasta llegar a mercados internacionales, ¿qué papel han jugado el emprendimiento, la ingeniería y la colaboración en vuestra evolución?
Nuestro recorrido se ha construido precisamente sobre esos tres pilares. Nada d esto habría sido posible sin los conocimientos de ingeniería que adquirimos en el Instituto Tecnológico de Karlsruhe y con un sinnúmero de prototipos y un larguísimo proceso de estudios y pruebas. Desde el punto de vista emprendedor, sabíamos que era esencial para sostener nuestro proyecto obtener la certificación de heat it® como producto sanitario de clase IIa, y apostamos con determinación a conseguir eso, hasta que lo obtuvimos dos años después de nuestra fundación.
La colaboración también ha sido esencial, especialmente a la hora de incorporar los conocimientos médicos que no eran nuestra especialidad. Trabajar junto a reconocidos profesores de dermatología de la Charité nos permitió publicar el mayor estudio clínico de este tipo y respaldar científicamente la eficacia del producto.
heat it® cuenta con desarrollo y producción propios en Karlsruhe. ¿Qué ventajas aporta mantener un mayor control sobre la cadena de valor, desde el diseño hasta la fabricación?
Fabricar nuestros dispositivos en Karlsruhe nos permite mantener un control muy estricto sobre los estándares de calidad y sostenibilidad. Utilizamos un proceso de producción propio que combina un cuidadoso ensamblaje manual con maquinaria desarrollada específicamente para ello, dando como resultado un producto del que nos sentimos orgullosos.
En la práctica, significa que controlamos todo el proceso, desde la selección de materiales hasta la fabricación y el envío final. Una gran ventaja de este modelo es que podemos incorporar mucho más rápido los comentarios de nuestros clientes. Ya se trate de mejoras en materiales, ajustes de diseño tras miles de usos o nuevas ideas relacionadas con la experiencia de usuario propuestas por nuestra comunidad, podemos implementarlas de manera directa.
Además, fabricar en Alemania contribuye a mantener empleo de calidad a nivel local en Europa.
La salud digital suele asociarse a grandes plataformas o dispositivos complejos. ¿Qué demuestra heat it® sobre el potencial de soluciones pequeñas, accesibles y muy bien enfocadas?
Heat it® esla prueba de que las soluciones de salud digital altamente eficaces pueden integrarse de forma natural en la vida cotidiana. Nuestro dispositivo mide apenas poco más de un centímetro, por lo que puedes usar como llavero, llevar en el bolsillo o guardar en cualquier compartimento de tu mochila o bolso.
Además, aprovechando un hardware que los usuarios siempre llevan consigo, como es el móvil, evitamos el volumen de los dispositivos tradicionales de hipertermia, que suelen tener el tamaño de un cepillo de dientes eléctrico.
También rompemos con la tendencia de convertir los productos tecnológicos en servicios de suscripción permanente. Nuestra aplicación es puramente funcional: no requiere registro ni conexión a internet. Entonces, heat it demuestra que la salud digital puede ser accesible, sencilla y centrada en el usuario, sin costes ocultos.
Habéis crecido en más de 15 países. ¿Cómo se adapta una marca medtech a distintos mercados manteniendo coherencia en seguridad, comunicación y experiencia de usuario?
Nos adaptamos a cada mercado porque nos basamos en un principio activo común, científicamente respaldado y que es aplicable a cualquier persona en cualquier parte del mundo como es el uso de calor concentrado durante un breve periodo de tiempo. Es ciencia aplicada, no es algo que cambie según el mercado en el que estés.
Lo que sí es muy importante es mantener la coherencia en materia de seguridad. Eso se garantiza mediante el cumplimiento de estrictos estándares de auditoría y certificación, como los exigidos por la FDA o las autoridades europeas.
Además, nos hemos asegurado de que la interfaz de la aplicación móvil, como el dispositivo ofrezcan una experiencia de uso simple y consistente independientemente del país.
Por otro lado, colaboramos estrechamente con socios locales que escogemos muy bien y que conocen en profundidad sus respectivos mercados. Comparten nuestra pasión por heat it® y nos ayudan a adaptarnos a las particularidades culturales sin renunciar a nuestros estándares globales.
¿Cómo trabajáis la confianza del consumidor cuando se trata de un producto que actúa directamente sobre el cuerpo y que debe ser utilizado por perfiles muy diversos?
En un producto como el nuestro, la confianza es la base de todo, y se construye a través de la transparencia, la retroalimentación constante de nuestros usuarios y la validación médica y científica.
Por eso respaldamos nuestro producto con datos. Realizamos un ensayo clínico descentralizado con más de 1.700 pacientes, obteniendo información inédita sobre el funcionamiento del dispositivo. Saber que su eficacia ha sido demostrada mediante investigación clínica y una amplia participación de usuarios aporta tranquilidad a quienes lo prueban por primera vez.
Además, eso no has permitido lograr 12 opciones de tratamiento diferentes, permitiendo adaptar la experiencia a las necesidades individuales y a la sensibilidad de cada piel.
Siempre preferimos que sea nuestra comunidad quien hable por nosotros. Hasta la fecha hemos recopilado más de 30.000 valoraciones de clientes con una puntuación media de 4,8 sobre 5, lo que constituye una prueba del alto grado de confianza depositado en el producto, y estaos orgullosos de ello.
La comunicación de un producto sanitario requiere rigor y claridad. ¿Cómo equilibráis un lenguaje cercano y comercial con la responsabilidad de informar correctamente?
Encontramos ese equilibrio situándonos en la intersección entre la electrónica de consumo, los productos sanitarios y los dispositivos conectados.
Nuestro mensaje parte de una realidad cotidiana: las picaduras de insectos son una molestia y pueden arruinar momentos alegres. Abordamos directamente a esa necesidad desde un enfoque cercano y práctico, pero nos apoyamos exclusivamente en este mecanismos respaldado científicamente, como es la hipertermia, garantizando que el atractivo comercial nunca comprometa el rigor médico.
Además, ponemos a disposición de nuestros usuarios numerosos recursos: desde explicaciones sencillas sobre el funcionamiento del dispositivo hasta publicaciones médicas especializadas con los últimos avances de un campo que continúa evolucionando.
Mirando al futuro, ¿qué oportunidades veis para que la tecnología aplicada al bienestar cotidiano sea cada vez más sostenible, preventiva y centrada en las personas?
Creemos que el futuro pasa de la tecnología médica pasa por incorporar las exigencias de los usuarios en en los dispositivos que ya utilizamos a diario, eliminando elementos innecesarios como plásticos o baterías adicionales y haciendo productos que eliminen la presencia de químicos que no sean absolutamente necesarios.
Asimismo, los dispositivos conectados orientados al bienestar pueden desempeñar un papel relevante en la prevención a gran escala. Por ejemplo, los datos de uso anónimos generados por heat it® podrían resultar muy valiosos para detectar plagas de mosquitos y contribuir a combatir enfermedades transmitidas por estos insectos, como la malaria o el dengue.
Cuando la tecnología se basa en principios científicos sólidos y utiliza los mínimos recursos necesarios, se vuelve intrínsecamente más sostenible, beneficiando tanto a cada persona como al conjunto de la sociedad.
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