La inteligencia artificial está transformando sectores tan relevantes como la salud y la sanidad, donde el análisis de datos y las herramientas digitales abren nuevas posibilidades para mejorar la atención a los pacientes. Con el objetivo de reforzar sus conocimientos y comprender mejor el potencial de estas tecnologías, Cristina Úbeda, ingeniera biomédica y profesional de la Unidad de Transformación Digital y Hospital Sin Paredes del Hospital Universitario Infanta Leonor, decidió participar en Samsung Innovation Campus.
- Para quienes aún no te conocen, ¿podrías hablarnos sobre tu trayectoria y qué te llevó a interesarte por el programa de formación de Samsung Innovation Campus?
- ¿Qué expectativas tenías antes de comenzar los cursos de introducción a la Programación e Inteligencia Artificial?
- Una vez finalizada la formación, ¿qué ha sido lo más valioso que te llevas de la experiencia, tanto a nivel técnico como personal?
- ¿Ha cambiado tu visión sobre las oportunidades profesionales en el ámbito tecnológico tras tu paso por Samsung Innovation Campus? ¿De qué manera?
- ¿En qué punto te encuentras actualmente y cuáles son tus próximos retos o planes de futuro?
- Durante el programa desarrollasteis un proyecto final. ¿En qué consistía y qué problema real buscabais resolver?
- ¿Cuál fue tu papel en el proyecto y cuál fue el mayor desafío al que os enfrentasteis como equipo?
- ¿Crees que este tipo de proyectos basados en inteligencia artificial ayudan a mejorar la vida de las personas? ¿Por qué?
- Desde tu experiencia, ¿qué papel pueden desempeñar iniciativas como Samsung Innovation Campus para preparar a los jóvenes para las profesiones del futuro?
- Si tuvieras que resumir en una frase qué ha significado Samsung Innovation Campus para tu desarrollo personal y profesional, ¿cuál sería?
En esta entrevista concedida a Corresponsables, explica cómo esta formación ha fortalecido sus competencias para impulsar proyectos de innovación en el ámbito sanitario y comparte la experiencia de desarrollar, junto a su equipo, un proyecto de inteligencia artificial para predecir el riesgo de reingreso hospitalario de pacientes oncohematológicos. Además, reflexiona sobre el papel que la IA puede desempeñar para mejorar la atención a los pacientes, siempre desde un uso responsable y basado en datos de calidad
Para quienes aún no te conocen, ¿podrías hablarnos sobre tu trayectoria y qué te llevó a interesarte por el programa de formación de Samsung Innovation Campus?
Soy ingeniera biomédica y actualmente trabajo en el Hospital Universitario Infanta Leonor, en la Unidad de Transformación Digital y Hospital Sin Paredes. Mi trabajo consiste en colaborar con profesionales sanitarios y equipos técnicos para impulsar proyectos de innovación que mejoren la atención a los pacientes. Participo en el rediseño de procesos asistenciales, la implantación de soluciones de telemedicina, monitorización remota e inteligencia artificial, la evaluación de nuevas tecnologías y el desarrollo de proyectos de investigación aplicada. Además, actúo como nexo entre el ámbito clínico y el tecnológico para asegurar que las herramientas digitales se integren de forma útil, segura y adaptada a las necesidades reales de pacientes y profesionales.
Aunque durante la carrera y el máster había tenido contacto con programación y con conceptos relacionados con la inteligencia artificial, sentía que necesitaba reforzar esos conocimientos desde un punto de vista mucho más práctico. En el hospital cada vez aparecen más oportunidades para aplicar estas tecnologías, pero para hacerlo con criterio es necesario comprender cómo funcionan realmente.
Cuando conocí Samsung Innovation Campus vi una oportunidad magnífica para adquirir esa base sólida. Me atrajo especialmente que no fuera únicamente un curso teórico, sino un programa pensado para desarrollar competencias reales mediante proyectos prácticos. Mi objetivo era poder aportar más valor en mi trabajo diario y ser capaz de participar de forma activa en proyectos de inteligencia artificial dentro del ámbito sanitario.
¿Qué expectativas tenías antes de comenzar los cursos de introducción a la Programación e Inteligencia Artificial?
Antes de empezar esperaba principalmente ganar confianza. Tenía conocimientos básicos y entendía muchos conceptos, pero sentía que me faltaban herramientas para poder desarrollar proyectos propios o colaborar con perfiles más especializados.
También esperaba aprender programación en Python de una forma estructurada, entender mejor cómo se desarrollan los modelos de inteligencia artificial y descubrir qué posibilidades reales ofrecen estas tecnologías dentro del sector sanitario.
Sobre todo, quería que la inteligencia artificial dejara de ser algo que simplemente conocía a nivel conceptual para convertirse en una herramienta que pudiera utilizar en mi trabajo para resolver problemas reales.
Una vez finalizada la formación, ¿qué ha sido lo más valioso que te llevas de la experiencia, tanto a nivel técnico como personal?
A nivel técnico, me llevo una comprensión mucho más completa de todo el proceso de desarrollo de un proyecto de inteligencia artificial. No solo he aprendido Python o diferentes algoritmos de machine learning, sino también cómo preparar los datos, analizarlos, entrenar modelos, evaluarlos e interpretar los resultados. Ahora entiendo mucho mejor qué hay detrás de un modelo de IA y cuáles son sus limitaciones.
Pero probablemente lo más importante ha sido el cambio de mentalidad. La inteligencia artificial sigue pareciéndome un ámbito complejo y con muchísimo recorrido, y soy consciente de que todavía me queda mucho por aprender. Sin embargo, este curso me ha proporcionado una base sólida que me permite comprender mejor estas tecnologías, participar con mayor confianza en proyectos de IA y seguir formándome para aplicarlas de forma responsable en el ámbito sanitario.
Además, el proyecto final me permitió trabajar en equipo, organizar tareas, debatir soluciones y enfrentarme a problemas similares a los que aparecen en proyectos reales. Esa experiencia ha sido muy enriquecedora.
¿Ha cambiado tu visión sobre las oportunidades profesionales en el ámbito tecnológico tras tu paso por Samsung Innovation Campus? ¿De qué manera?
Sí, completamente.
Antes veía la inteligencia artificial como una herramienta complementaria dentro de mi profesión. Ahora la considero una competencia fundamental para cualquier ingeniero biomédico que quiera participar en la transformación digital de la sanidad.
Hoy en día en los hospitales se está viviendo un momento de enorme cambio tecnológico. Cada vez existen más proyectos relacionados con la explotación de datos clínicos, la predicción de riesgos, la monitorización remota o la automatización de procesos. Gracias a esta formación me siento mucho más preparada para colaborar en este tipo de iniciativas y para comunicarme con equipos multidisciplinares formados por ingenieros, desarrolladores, científicos de datos y profesionales sanitarios.
Creo que el futuro de la sanidad pasa por integrar la inteligencia artificial de forma responsable, siempre como una herramienta de apoyo al profesional sanitario y centrada en mejorar la atención al paciente.
¿En qué punto te encuentras actualmente y cuáles son tus próximos retos o planes de futuro?
Actualmente trabajo en proyectos relacionados con la transformación digital del Hospital Universitario Infanta Leonor, especialmente en iniciativas de Hospital Sin Paredes, telemedicina e inteligencia artificial aplicada a la práctica clínica.
Mi principal objetivo es seguir creciendo profesionalmente para poder liderar proyectos tecnológicos que tengan un impacto real en la asistencia sanitaria. Me interesa especialmente el desarrollo de modelos predictivos, la integración de herramientas digitales en la práctica clínica y el uso inteligente de los datos para mejorar la toma de decisiones.
También quiero continuar formándome. La tecnología evoluciona muy rápido y considero que el aprendizaje continuo es imprescindible para poder aprovechar todo su potencial de forma segura y útil para los pacientes.
Durante el programa desarrollasteis un proyecto final. ¿En qué consistía y qué problema real buscabais resolver?
Nuestro proyecto consistió en desarrollar un modelo de inteligencia artificial capaz de predecir el riesgo de reingreso hospitalario en pacientes oncohematológicos que reciben tratamiento domiciliario.
Estos pacientes presentan una gran complejidad clínica y, aunque muchos pueden continuar su tratamiento desde casa gracias a programas de hospitalización domiciliaria, algunos terminan necesitando un reingreso por complicaciones relacionadas con su enfermedad o con el tratamiento.
El objetivo era identificar de forma temprana qué pacientes presentaban un mayor riesgo de reingreso para que los profesionales sanitarios pudieran realizar un seguimiento más estrecho, anticiparse a posibles complicaciones y optimizar los recursos asistenciales. Buscábamos crear una herramienta de apoyo a los profesionales que ayudara a priorizar la atención y favoreciera una medicina más preventiva y personalizada.
¿Cuál fue tu papel en el proyecto y cuál fue el mayor desafío al que os enfrentasteis como equipo?
Mi papel estuvo muy relacionado con la visión sanitaria del proyecto. Al trabajar en un hospital podía aportar el conocimiento del contexto clínico, comprender el significado de las variables y orientar el proyecto hacia un problema con una utilidad asistencial real.
También participé en el análisis de los datos, el desarrollo del modelo y la interpretación de los resultados junto con el resto del equipo.
El mayor desafío fue precisamente trabajar con datos clínicos reales. En sanidad los datos suelen ser complejos, presentan valores ausentes, variables muy heterogéneas y requieren un tratamiento muy cuidadoso antes de poder utilizarlos para entrenar un modelo de inteligencia artificial.
Además, uno de los grandes aprendizajes fue entender que un buen modelo no depende únicamente del algoritmo elegido, sino de la calidad de los datos, de la correcta selección de variables y de interpretar los resultados desde una perspectiva clínica.
¿Crees que este tipo de proyectos basados en inteligencia artificial ayudan a mejorar la vida de las personas? ¿Por qué?
Estoy convencida de que sí, siempre que se desarrollen de forma ética, responsable y pensando en las necesidades reales de los pacientes y de los profesionales sanitarios.
La inteligencia artificial tiene un enorme potencial para detectar riesgos antes de que aparezcan complicaciones, optimizar recursos, reducir tiempos de respuesta y facilitar la toma de decisiones clínicas.
Sin embargo, creo que su mayor valor no está en sustituir a los profesionales, sino en ayudarles. Un algoritmo puede analizar miles de datos en pocos segundos, pero la decisión final siempre debe estar respaldada por el conocimiento y la experiencia clínica.
Si conseguimos combinar ambos aspectos, podremos ofrecer una atención más personalizada, más eficiente y, sobre todo, mejorar la calidad de vida de muchos pacientes.
Desde tu experiencia, ¿qué papel pueden desempeñar iniciativas como Samsung Innovation Campus para preparar a los jóvenes para las profesiones del futuro?
Creo que desempeñan un papel muy importante porque reducen la distancia entre la formación académica y las competencias que realmente demanda el mercado laboral.
No solo enseñan conocimientos técnicos, sino que fomentan habilidades como el aprendizaje continuo, la resolución de problemas, el trabajo en equipo y la capacidad para desarrollar proyectos reales.
Además, permiten que personas procedentes de ámbitos muy diferentes descubran cómo aplicar la inteligencia artificial en sus propias profesiones.
Iniciativas como Samsung Innovation Campus permiten que personas de perfiles muy diferentes accedan a una formación de calidad en tecnologías que cada vez tendrán más presencia en el mundo laboral.
Si tuvieras que resumir en una frase qué ha significado Samsung Innovation Campus para tu desarrollo personal y profesional, ¿cuál sería?
Samsung Innovation Campus me ha permitido comprender mejor el potencial de la inteligencia artificial y, sobre todo, la importancia del dato como base para desarrollar soluciones realmente útiles, enseñándome que la IA solo puede generar un impacto real cuando se sustenta en datos de calidad y se aplica con criterio, unos conocimientos que podré trasladar a mi trabajo diario para impulsar proyectos de innovación con una visión más amplia y contribuir a mejorar la atención a los pacientes.
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