La Semana de la Sostenibilidad llega en un momento de creciente presión para acelerar la transición ecológica. ¿Cuáles serán los principales retos y oportunidades que marcarán la edición de Barcelona 2026, y qué mensaje esperan trasladar a empresas, administraciones y ciudadanía?
Estamos en un momento en el que la sostenibilidad ha dejado de ser un ámbito separado de la gestión empresarial. Sin embargo, es cierto que la presión regulatoria ha bajado y el complejo contexto geopolítico hace que la sostenibilidad ha estado perdiendo peso en las agendas corporativas.
- La Semana de la Sostenibilidad llega en un momento de creciente presión para acelerar la transición ecológica. ¿Cuáles serán los principales retos y oportunidades que marcarán la edición de Barcelona 2026, y qué mensaje esperan trasladar a empresas, administraciones y ciudadanía?
- En los últimos años se ha insistido en que la sostenibilidad debe integrar también dimensiones sociales y de gobernanza. ¿Cómo se reflejará esta visión integral (ESG) en la programación y en los debates previstos durante el evento?
- Muchas organizaciones afirman haber incorporado la sostenibilidad a su estrategia, pero persisten dudas sobre el impacto real de sus acciones. ¿Qué papel puede desempeñar esta Semana para impulsar compromisos medibles, la rendición de cuentas y el intercambio de buenas prácticas?
- Barcelona aspira a consolidarse como un referente internacional en innovación sostenible. ¿Qué iniciativas o colaboraciones destacaría de esta edición para reforzar el liderazgo de la ciudad en ámbitos como la economía circular, la descarbonización o la inclusión social?
Por eso, el eje de esta edición será precisamente la sostenibilidad como palanca de competitividad. Queremos hablar de cómo los proyectos ambientales y sociales aportan un valor diferencial a los negocios y cómo se está consiguiendo medir este impacto en términos económicos, a través de la monetización.
El mensaje principal que queremos trasladar es integrar la sostenibilidad en la estrategia de la empresa, puede generar eficiencia, abrir mercados, reducir riesgos, impulsar la innovación y fortalecer el futuro de las organizaciones.
En los últimos años se ha insistido en que la sostenibilidad debe integrar también dimensiones sociales y de gobernanza. ¿Cómo se reflejará esta visión integral (ESG) en la programación y en los debates previstos durante el evento?
Queremos abordar la sostenibilidad desde una perspectiva transversal. Por eso, el programa no se limita a la dimensión ambiental.
Hablaremos de regulación ESG y reporting, de biodiversidad y naturaleza, pero también de impacto social, cadena de suministro, innovación, financiación y competitividad empresarial. Además, reuniremos a empresas, instituciones, asociaciones empresariales y profesionales que viven estos retos desde posiciones muy distintas.
Esta diversidad es importante porque la sostenibilidad ya no puede depender exclusivamente de un departamento. Afecta a compras, finanzas, operaciones, recursos humanos, dirección o estrategia. El verdadero reto es conseguir que todas estas dimensiones se conecten con la forma en la que la organización toma decisiones.
Muchas organizaciones afirman haber incorporado la sostenibilidad a su estrategia, pero persisten dudas sobre el impacto real de sus acciones. ¿Qué papel puede desempeñar esta Semana para impulsar compromisos medibles, la rendición de cuentas y el intercambio de buenas prácticas?
Uno de los objetivos históricos de la Semana ha sido crear un espacio donde las organizaciones puedan compartir no solo lo que quieren hacer, sino también lo que están haciendo realmente, qué dificultades encuentran y qué han aprendido por el camino.
En esta edición queremos reforzar todavía más ese enfoque práctico. Habrá casos empresariales, mesas redondas y sesiones dedicadas precisamente a cuestiones como medir el impacto, monetizar el valor generado por la sostenibilidad o gestionar de forma responsable la cadena de suministro.
Medir es fundamental. Si una organización no puede identificar qué impacto está generando, resulta difícil tomar decisiones, priorizar inversiones o demostrar internamente el valor de sus iniciativas. La Semana puede contribuir poniendo en común metodologías, experiencias y aprendizajes que otras organizaciones puedan trasladar a su propia realidad.
Barcelona aspira a consolidarse como un referente internacional en innovación sostenible. ¿Qué iniciativas o colaboraciones destacaría de esta edición para reforzar el liderazgo de la ciudad en ámbitos como la economía circular, la descarbonización o la inclusión social?
Una de las fortalezas de esta edición es precisamente la diversidad del ecosistema que estamos reuniendo en Barcelona.
La jornada presencial se celebrará en EADA Business School y contará con la participación de empresas, instituciones y organizaciones como ACCIÓ, PIMEC, Cambra de Comerç de Barcelona, CIAC, Corresponsables, DIRSE, Pacto Mundial de la ONU España, Ship2B, Cellnex, Banc Sabadell, Grup TERSA o Vichy Catalan Corporation, entre otras.
Creo que el liderazgo de Barcelona en sostenibilidad se construye precisamente así: conectando conocimiento, empresa, innovación e instituciones. No existe una única solución para retos como la descarbonización, la transformación de las cadenas de valor o el impacto social. Necesitamos colaboración, experiencias compartidas y capacidad para trasladar las buenas prácticas a la realidad empresarial.
La Semana pretende contribuir a ese ecosistema ofreciendo un espacio donde esas conversaciones puedan producirse y, sobre todo, puedan convertirse después en decisiones y proyectos concretos.
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