Tras renovar su mandato como presidente de Madrid Capital Mundial de la Construcción, Ingeniería y Arquitectura (MWCC) por un nuevo periodo de cuatro años, David García Núñez afronta una nueva etapa orientada a consolidar la proyección internacional de Madrid como referente en soluciones urbanas, ingeniería, arquitectura y desarrollo de infraestructuras.
- Tras su renovación como presidente de MWCC, ¿cuáles serán las principales prioridades estratégicas de esta nueva etapa?
- ¿Qué características debe tener hoy una ciudad verdaderamente sostenible y competitiva?
- MWCC apuesta firmemente por la colaboración público-privada. ¿Por qué considera que este modelo es clave para afrontar los grandes retos urbanos actuales?
- ¿Qué papel pueden desempeñar tecnologías como la inteligencia artificial o el big data en el desarrollo de ciudades más sostenibles, resilientes y eficientes?
- ¿Cómo está evolucionando el sector de la construcción hacia modelos más circulares, industrializados y descarbonizados?
- En un contexto marcado por la crisis climática y el acceso a la vivienda, ¿qué prioridades deberían marcar la agenda de las ciudades durante la próxima década?
- ¿Cómo ha evolucionado el compromiso ESG de las grandes constructoras e ingenierías españolas y qué papel está jugando MWCC en ese impulso?
- ¿Qué oportunidades y desafíos tiene Madrid para consolidarse como capital mundial de la construcción, ingeniería y arquitectura?
- Usted ha afirmado que “no solo construimos estructuras; diseñamos el escenario donde se desarrolla la vida”. ¿Qué responsabilidad social tienen hoy quienes diseñan y transforman las ciudades?
En esta entrevista para Corresponsables, García Núñezliza los retos del sector, el papel de la colaboración público-privada, la innovación tecnológica, la sostenibilidad y las oportunidades de Madrid para reforzar su liderazgo global.
Tras su renovación como presidente de MWCC, ¿cuáles serán las principales prioridades estratégicas de esta nueva etapa?
Para mi, esta renovación no es un punto de partida, sino la consolidación de un proyecto de éxito colectivo. En esta nueva etapa, nuestras prioridades se estructuran en tres ejes fundamentales: la internacionalización, la atracción de talento y la escalabilidad de la innovación.
Queremos consolidar a MWCC como el principal interlocutor global en soluciones urbanas, proyectando la marca Madrid y la capacidad de nuestras empresas en mercados estratégicos de América Latina, Estados Unidos y Oriente Medio. Asimismo, vamos a priorizar la creación de un ecosistema que conecte la excelencia académica con el tejido empresarial para retener y atraer el talento joven, que es el verdadero motor de la transformación del sector. MWCC seguirá siendo el catalizador indispensable para que las tecnologías emergentes y los criterios de sostenibilidad pasen de la teoría a la ejecución real en nuestras soluciones urbanas.
¿Qué características debe tener hoy una ciudad verdaderamente sostenible y competitiva?
Hoy en día, la sostenibilidad y la competitividad no son variables independientes; son dos caras de la misma moneda. Una ciudad competitiva debe ser, intrínsecamente, sostenible. Para lograrlo, debe fundamentarse en una densidad equilibrada y de usos mixtos, que evite la dispersión y reduzca la necesidad de grandes desplazamientos, promoviendo la proximidad.
Debe contar con una infraestructura verde y azul integrada, capaz de mitigar los efectos del cambio climático y mejorar la biodiversidad urbana. Asimismo, requiere una conectividad digital y física multimodal de alta eficiencia, un tejido económico diversificado que fomente la innovación y, sobre todo, una gobernanza flexible capaz de anticiparse a las demandas ciudadanas. La verdadera sostenibilidad no es solo ambiental, es también social y económica: una ciudad competitiva debe ser capaz de atraer inversión ofreciendo, al mismo tiempo, una calidad de vida óptima y accesible para sus habitantes.
MWCC apuesta firmemente por la colaboración público-privada. ¿Por qué considera que este modelo es clave para afrontar los grandes retos urbanos actuales?
Porque la magnitud, la complejidad y la urgencia de los desafíos urbanos contemporáneos superan la capacidad de cualquier administración o empresa en solitario. La colaboración público-privada (CPP) no debe entenderse meramente como una vía de financiación alternativa, sino como un modelo de corresponsabilidad estratégica y transferencia de conocimiento.
El sector público aporta la planificación, la visión de interés general y el marco regulatorio; el sector privado aporta eficiencia técnica, agilidad de gestión, capacidad de innovación y una cultura de mitigación de riesgos. Ante retos como la regeneración urbana, la transición energética o la dotación de vivienda, la CPP es la única herramienta capaz de optimizar los recursos públicos y garantizar que las grandes infraestructuras se ejecuten en tiempo, forma y con los más altos estándares de calidad global.
¿Qué papel pueden desempeñar tecnologías como la inteligencia artificial o el big data en el desarrollo de ciudades más sostenibles, resilientes y eficientes?
La tecnología es el sistema nervioso de la ciudad moderna. La Inteligencia Artificial y el Big Data están permitiendo transicionar de una gestión urbana reactiva a una gestión predictiva. A través de la sensorización masiva (IoT) y el análisis de datos en tiempo real, hoy podemos optimizar desde los flujos de tráfico y la frecuencia del transporte público hasta la gestión inteligente de los recursos hídricos y la recogida de residuos.
Además, tecnologías como el Gemelo Digital (Digital Twin) nos permiten simular el comportamiento de una ciudad ante fenómenos climáticos extremos o picos de demanda energética antes de que ocurran, permitiéndonos diseñar infraestructuras con un índice de resiliencia inédito hasta la fecha. El dato es el recurso que nos permite hacer un uso drásticamente más eficiente de la energía y los materiales.
¿Cómo está evolucionando el sector de la construcción hacia modelos más circulares, industrializados y descarbonizados?
El sector está viviendo la mayor revolución industrial y conceptual de su historia contemporánea. Estamos dejando atrás el modelo lineal de ‘extraer, fabricar, construir y demoler’ para abrazar la economía circular integral, donde el residuo de demolición se convierte en el recurso de la nueva edificación mediante el uso de materiales de bajo impacto y cementos descarbonizados.
Por otro lado, la industrialización de la construcción —la fabricación de componentes estructurales en entornos controlados de fábrica para su posterior ensamblaje en obra— está cambiando las reglas del juego. Este modelo reduce los plazos de ejecución hasta en un 30% o 40%, minimiza el desperdicio de materiales, abate drásticamente las emisiones de CO2 difusas y mejora de forma radical la seguridad y especialización laboral. El sector ya no solo ejecuta obras; produce soluciones constructivas de alta precisión.
En un contexto marcado por la crisis climática y el acceso a la vivienda, ¿qué prioridades deberían marcar la agenda de las ciudades durante la próxima década?
La agenda urbana de los próximos diez años debe concentrarse de forma prioritaria en dos vectores: la regeneración urbana y la resiliencia climática, y la ampliación estructural de la oferta de vivienda asequible.
No podemos enfocar la crisis climática construyendo solo nuevas ecociudades; el verdadero reto está en la rehabilitación energética del parque edificado existente. En paralelo, el acceso a la vivienda exige una política de Estado coordinada, donde la agilización de los desarrollos urbanísticos, la movilización de suelo público y la seguridad jurídica incentiven la inversión privada para generar un parque de vivienda en alquiler asequible. El reto es lograr que el crecimiento de las ciudades sea sostenible en lo ambiental y equitativo en lo social.
¿Cómo ha evolucionado el compromiso ESG de las grandes constructoras e ingenierías españolas y qué papel está jugando MWCC en ese impulso?
La evolución ha sido profunda. Los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) han dejado de ser una métrica de cumplimiento o un apartado en las memorias de RSC para convertirse en el núcleo de la estrategia financiera y de negocio de nuestras empresas. Las grandes ingenierías y constructoras españolas hoy compiten —y lideran— a nivel internacional precisamente porque sus proyectos integran la taxonomía verde europea y los más estrictos estándares de gobernanza.
Desde MWCC actuamos como un vector de aceleración y homogeneización. Facilitamos que todo nuestro tejido asociado, incluyendo a las pymes que forman parte de la cadena de valor, adopte estas mejores prácticas. Impulsamos foros de transferencia, colaboramos en la definición de estándares sectoriales y visibilizamos que el compromiso ESG es, hoy por hoy, la mayor garantía de rentabilidad a largo plazo para una infraestructura.
¿Qué oportunidades y desafíos tiene Madrid para consolidarse como capital mundial de la construcción, ingeniería y arquitectura?
La oportunidad de Madrid es histórica. Contamos con una conjunción de factores única: somos la sede de las principales corporaciones globales de infraestructuras del mundo, disponemos de escuelas de ingeniería y arquitectura de prestigio internacional y gozamos de una posición geopolítica privilegiada como puente natural entre Europa y Latinoamérica. Los grandes desarrollos urbanísticos que vive la región son el mejor escaparate internacional de nuestra capacidad técnica.
El desafío, no obstante, radica en mantener la velocidad de crucero en la digitalización y evitar la brecha de talento. Necesitamos acelerar la simplificación administrativa para que los proyectos no pierdan tracción temporal y, de manera urgente, hacer atractivo nuestro sector para las nuevas generaciones. Si resolvemos el relevo generacional potenciando los perfiles STEM y la digitalización, el liderazgo de Madrid para las próximas décadas estará plenamente asegurado.
Usted ha afirmado que “no solo construimos estructuras; diseñamos el escenario donde se desarrolla la vida”. ¿Qué responsabilidad social tienen hoy quienes diseñan y transforman las ciudades?
Es una responsabilidad de una magnitud ética enorme. Las decisiones que toma hoy un ingeniero en un plano, un arquitecto en su diseño o una constructora en su ejecución determinan la calidad de vida, la salud, la movilidad y la cohesión social de los ciudadanos durante el próximo siglo. Las infraestructuras no son entes abstractos de hormigón y acero; son el soporte físico de las relaciones humanas.
Nuestra responsabilidad social pasa por diseñar con empatía urbana: garantizar que los espacios públicos sean inclusivos, que los barrios no sufran brechas de habitabilidad, que la calidad del aire sea óptima y que la infraestructura cohesione socialmente en lugar de segregar. En MWCC asumimos plenamente este compromiso: transformamos el territorio para elevar el bienestar humano. Ese es nuestro verdadero legado.


