Clouding.io es una compañía tecnológica española especializada en infraestructura cloud y servidores virtuales, con su plataforma alojada en un centro de datos en Barcelona. La empresa ofrece servicios de computación en la nube flexibles y escalables, con una infraestructura orientada a garantizar disponibilidad, rendimiento y seguridad. En esta entrevista, realizada a Lidia Moraño, Directora de Marketing y Comunicación de Clouding.io, abordamos cómo la sostenibilidad y la Responsabilidad Social se integran cada vez más en la gestión de las empresas tecnológicas.
- ¿Cuándo y por qué comenzaste a interesarte e involucrarte en el ámbito de la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad?
- ¿Cómo era el panorama de la RSE cuando comenzaste en comparación con el actual?
- ¿Cuándo conociste a Corresponsables? ¿Qué papel consideras que ha desempeñado en el impulso de la RSE durante estas dos décadas?
En un sector cuyo crecimiento obliga a mirar cada vez más de cerca el consumo energético y el impacto físico de las infraestructuras digitales, Moraño analiza cómo ha evolucionado la RSE y por qué cuestiones como la eficiencia de los centros de datos, la optimización de recursos o la vida útil de los componentes tecnológicos forman ya parte de la conversación sobre sostenibilidad.
¿Cuándo y por qué comenzaste a interesarte e involucrarte en el ámbito de la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad?
Mi acercamiento a la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad ha sido progresivo y muy ligado a mi trayectoria en comunicación y marketing. Al principio eran conceptos que aparecían fundamentalmente asociados a algunas políticas corporativas o acciones concretas, pero con el tiempo entendí que tenían mucho más que ver con la propia manera de construir una empresa. En el sector tecnológico esta reflexión es especialmente interesante porque, aunque los servicios digitales son intangibles, detrás de cada servicio cloud existe una infraestructura física muy importante: centros de datos, servidores, componentes, redes, sistemas de refrigeración y, claro, consumo energético. Trabajando en Clouding ves esta realidad muy de cerca. Cuando una empresa toma decisiones sobre su infraestructura, sobre optimizar recursos, sobre la energía que utiliza o cuánto alarga la vida útil de determinados componentes tecnológicos, también está tomando decisiones relacionadas con sostenibilidad.
¿Cómo era el panorama de la RSE cuando comenzaste en comparación con el actual?
Creo que ha cambiado mucho y para bien. Diría que durante años la RSE estuvo vinculada a acciones sociales, programas de voluntariado, fundaciones corporativas o iniciativas relativamente independientes del negocio principal. Es decir, la RSE no se mezclaba con los objetivos de la empresa. Incluso diría que a veces existía una cierta separación entre “lo que hacía la empresa” y “lo que hacía la empresa en materia de responsabilidad social”. Y ahora esa distancia ya no casi no existe. En el ámbito de la tecnología, además, esta transformación ha sido muy evidente. Hace quince o veinte años, cuando se hablaba de servicios digitales muy pocas conversaciones llegaban hasta el impacto físico de esa tecnología. Y en la actualidad, existe mucha más conciencia sobre el consumo energético de los centros de datos, la eficiencia de las infraestructuras o el impacto que puede generar el enorme crecimiento de la inteligencia artificial.
¿Cuándo conociste a Corresponsables? ¿Qué papel consideras que ha desempeñado en el impulso de la RSE durante estas dos décadas?
Conocí Corresponsables a través de mi actividad profesional vinculada a la comunicación. Mientras desarrollaba mi carrera no dejaban de aparecerme noticias del medio, eventos que organizaban y narrativas que estaban liderando; creo que probablemente en Linkedin o en medios especializados en comunicación corporativa. Recuerdo que era una referencia cuando la sostenibilidad y la responsabilidad empresarial todavía tenían una presencia mucho menor en los medios generalistas. Corresponsables empezó a generar conversación, visibilidad y comunidad alrededor de la RSE cuando todavía era necesario explicar qué significaba este concepto. Y, sobre todo, empezaron a dejar claro por qué tenía sentido incorporarlo a la gestión empresarial. Creo que durante su trayectoria también han ayudado a documentar la propia evolución del sector. Hemos pasado de hablar solamente de responsabilidad social corporativa a incorporar conceptos como sostenibilidad, ESG, economía circular, transición energética, diversidad, buen gobierno o impacto. Además, el hecho de tener un medio tan especializado es bueno para compartir experiencias entre empresas muy diferentes. Una acción que realiza una pyme puede inspirar a una multinacional y viceversa. Creo que esa función de crear conocimiento compartido es especialmente valiosa.
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