Carlos Gallego Gómez, director de Sostenibilidad, Comunicación y Marketing de Grupo Albia e impulsor de los Premios Albia de Sostenibilidad, comparte en esta entrevista con Corresponsables los objetivos y novedades de la tercera edición de unos galardones que buscan reconocer y dar visibilidad a iniciativas con impacto positivo desde las perspectivas ambiental, social y de buen gobierno.
- ¿Podría presentarnos brevemente qué son los Premios Albia de Sostenibilidad y cuál es el principal objetivo de esta tercera edición?
- ¿A quién se dirigen especialmente estos premios? ¿Pueden participar solo empresas del sector funerario o también iniciativas de otros ámbitos que puedan aplicarse o inspirar al sector?
- ¿Cómo han evolucionado los premios? ¿Qué balance hacen de las ediciones anteriores y qué feedback han recibido de los participantes y ganadores?
- ¿Qué novedades incorpora esta edición?
- ¿Quién conforma el jurado de los premios en esta edición?
- Más allá del reconocimiento, ¿qué impacto esperan que generen estos premios en el sector?
- La convocatoria ya está abierta (desde el 25 de mayo) y el plazo de inscripción finaliza el 17 de julio. ¿Qué consejo daría a las organizaciones o personas que están pensando en presentarse?
- ¿Qué oportunidades de transformación ASG existen hoy en los servicios funerarios?
- En un sector que acompaña a las personas en uno de los momentos más difíciles de su vida, ¿cómo contribuye la sostenibilidad a humanizar aún más los servicios funerarios?
En un contexto en el que la sostenibilidad está impulsando la transformación de numerosos sectores, incluidos los servicios funerarios, los Premios Albia de Sostenibilidad incorporan este año nuevas categorías internacional y universitaria y mantienen su vocación de estar abiertos a iniciativas procedentes de cualquier sector que puedan aportar soluciones, inspiración y buenas prácticas aplicables al ámbito funerario.
Carlos Gallego explica cómo han evolucionado los premios desde su creación, el papel que desempeñan como plataforma para impulsar la innovación y la sostenibilidad, y las oportunidades que existen hoy para seguir humanizando y transformando el sector funerario.
¿Podría presentarnos brevemente qué son los Premios Albia de Sostenibilidad y cuál es el principal objetivo de esta tercera edición?
Los Premios Albia nacen con la voluntad de reconocer, pero sobre todo de dar visibilidad, a proyectos, empresas y organizaciones que están contribuyendo a construir un futuro más responsable, humano y sostenible.
Son unos premios muy vinculados a nuestra forma de entender el sector funerario, un sector que acompaña a las personas en uno de los momentos más sensibles y difíciles de la vida y que, precisamente por ello, también tiene la responsabilidad de innovar, avanzar y generar un impacto positivo en la sociedad.
Con esta tercera edición queremos dar un paso más. Nuestro objetivo es consolidar estos premios como un espacio de encuentro, inspiración y aprendizaje, donde reconocer buenas prácticas e identificar iniciativas que ayuden a transformar el sector desde la sostenibilidad ambiental, la dimensión social y el buen gobierno.
¿A quién se dirigen especialmente estos premios? ¿Pueden participar solo empresas del sector funerario o también iniciativas de otros ámbitos que puedan aplicarse o inspirar al sector?
Este es un aspecto que nos gusta remarcar especialmente.
Los premios están abiertos a personas, empresas, organizaciones, entidades y proyectos que estén impulsando iniciativas con impacto positivo en materia de sostenibilidad. No nos limitamos exclusivamente al sector funerario y eso es muy importante para nosotros.
Por supuesto, nos interesan los proyectos que nacen dentro del propio sector porque nos ayudan a conocer cómo estamos evolucionando desde dentro. Pero también queremos abrir la mirada hacia otros ámbitos que puedan inspirarnos, como la economía circular, la eficiencia energética, los nuevos materiales, la digitalización responsable o los modelos de gestión más sostenibles.
En definitiva, cualquier iniciativa que, aunque no pertenezca directamente al sector funerario, pueda tener aplicación o servir de inspiración para él.
¿Cómo han evolucionado los premios? ¿Qué balance hacen de las ediciones anteriores y qué feedback han recibido de los participantes y ganadores?
El balance no puede ser más positivo. Cuando pusimos en marcha estos premios queríamos crear una iniciativa que ayudara a visibilizar el papel de la sostenibilidad en un sector del que quizá no siempre se habla en términos de innovación o transformación con la intensidad que merece.
Lo que hemos comprobado en las dos primeras ediciones es que existe mucho talento, mucha sensibilidad y muchas ganas de hacer las cosas de otra manera.
Los participantes nos trasladan que los premios les han ayudado a ordenar y poner en valor proyectos que ya estaban desarrollando. Además, los consideran un escaparate extraordinario para darles visibilidad y sentirse parte de una conversación mucho más amplia.
Para muchas organizaciones, estos premios han supuesto un impulso para sus proyectos y una oportunidad para conectar con otras entidades.
Creo que la evolución ha sido precisamente esa: pasar de ser una convocatoria de reconocimiento a convertirse en una plataforma que impulsa ideas, genera conversación y ayuda a acelerar el cambio.
¿Qué novedades incorpora esta edición?
Este año hemos querido dar un paso importante incorporando dos nuevas categorías. La primera es la categoría internacional, que nos permitirá conocer proyectos desarrollados fuera de España y ampliar nuestra mirada hacia soluciones que ya están funcionando en otros países.
Creemos que existe un enorme potencial de aprendizaje en todo lo que ocurre a nivel internacional y muchas de esas iniciativas pueden servir de inspiración tanto al sector funerario como a otros sectores relacionados.
La segunda novedad es la categoría universitaria, dirigida a estudiantes y jóvenes talentos que están desarrollando propuestas innovadoras en sus ámbitos de estudio. Nos parecía muy importante abrir la puerta a las nuevas generaciones porque, en muchas ocasiones, son quienes aportan una mirada fresca, valiente y muy conectada con los grandes desafíos del futuro.
Por eso afrontamos ambas incorporaciones con mucha ilusión.
¿Quién conforma el jurado de los premios en esta edición?
Como en ediciones anteriores, contamos con un jurado formado por profesionales con una amplia trayectoria en sostenibilidad, responsabilidad corporativa, gestión ética y conocimiento del sector funerario.
Repiten Alejandro Quinzán, secretario general de la patronal Panasef; Ana María López de San Román, directora de Ética, Sostenibilidad y Alianzas de Ilunion; Susana Posada, consultora estratégica de Sostenibilidad, Comunicación y Reputación; y yo mismo como director de Sostenibilidad, Comunicación y Marketing de Albia.
Además, este año se incorporan Teresa Díaz, directora de Sostenibilidad del Grupo Santalucía; Carlos Arango, director general de DIRSE; y Alba Pantoja, representante de Forética.
Se trata de un jurado muy sólido porque combina conocimiento sectorial, visión estratégica y experiencia práctica en sostenibilidad.
Eso nos permite evaluar las candidaturas con rigor, pero también con una mirada amplia y transformadora.
Más allá del reconocimiento, ¿qué impacto esperan que generen estos premios en el sector?
Nuestro principal objetivo es inspirar y demostrar que la sostenibilidad no es un concepto abstracto ni lejano, sino una forma concreta de tomar decisiones.
En el sector funerario existen muchas oportunidades de transformación: reducir la huella ambiental de los servicios, mejorar la accesibilidad, cuidar la experiencia de las familias, avanzar en eficiencia energética, incorporar criterios de economía circular… Hay muchísimo recorrido.
Lo que buscamos es, por un lado, reconocer a quienes ya están haciendo bien las cosas y, por otro, animar a otras organizaciones a dar ese paso. Muchas veces comprobar que determinados proyectos funcionan ayuda a perder el miedo a innovar e incorporar nuevas prácticas.
En ese sentido, los premios son una herramienta de visibilidad, pero, sobre todo, un motor de cambio.
La convocatoria ya está abierta (desde el 25 de mayo) y el plazo de inscripción finaliza el 17 de julio. ¿Qué consejo daría a las organizaciones o personas que están pensando en presentarse?
Les diría que se presenten. Es un escaparate extraordinario.
En España trabajan más de 13.000 personas en un sector formado por unas 1.300 empresas y, además, al abrir la convocatoria al ámbito internacional y universitario, estamos ampliando enormemente las oportunidades de participación.
Muchas organizaciones desarrollan proyectos muy valiosos, pero no siempre se atreven a contarlos o a ponerlos en valor. Precisamente estos premios ofrecen esa oportunidad.
No hace falta presentar una iniciativa enorme o perfecta. En muchas ocasiones, los proyectos más transformadores nacen de una necesidad concreta, de la mejora de un proceso o de una nueva forma de acompañar a las personas. Lo realmente importante es que exista compromiso, coherencia y capacidad para generar un impacto positivo.
El proceso de inscripción es muy sencillo y toda la información está disponible en la página web de los premios.
Mi consejo es que no esperen al último momento y que expliquen muy bien su proyecto. Y, por supuesto, si surge cualquier duda, estaremos encantados de ayudarles.
¿Qué oportunidades de transformación ASG existen hoy en los servicios funerarios?
Existen muchísimas oportunidades. Si hablamos de la dimensión ambiental, encontramos ámbitos como la eficiencia energética, la movilidad sostenible, la optimización de rutas, la reducción de emisiones, la gestión responsable de residuos, la economía circular o la incorporación de materiales con menor impacto ambiental.
En todos esos aspectos hay muchas empresas que pueden aportar valor al sector funerario.
Desde la perspectiva social hablamos de acompañamiento, accesibilidad, atención a la diversidad, cercanía con las familias y todo aquello que contribuya a prestar servicios más humanos e inclusivos. Existe un enorme ecosistema de empresas y soluciones capaces de aportar valor en este ámbito.
Y, por último, la gobernanza, reforzando la ética, la transparencia, la escucha activa y la relación con los grupos de interés. En definitiva, hablamos de gestionar mejor y con mayor responsabilidad.
En todos esos ámbitos existen proyectos e iniciativas que pueden contribuir a transformar el sector funerario.
En un sector que acompaña a las personas en uno de los momentos más difíciles de su vida, ¿cómo contribuye la sostenibilidad a humanizar aún más los servicios funerarios?
No tengo ninguna duda de que sostenibilidad y humanidad van de la mano. Con frecuencia asociamos la sostenibilidad únicamente al medioambiente, pero tiene mucho que ver con la forma en la que cuidamos a las personas, diseñamos los espacios, acompañamos a las familias y respondemos a sus necesidades.
En el sector funerario, humanizar significa precisamente eso. Significa escuchar mejor, ofrecer servicios más accesibles y confortables, cuidar los pequeños detalles y desarrollar soluciones respetuosas tanto con las personas como con el entorno.
También implica pensar en el impacto que dejamos como compañía y en cómo podemos contribuir positivamente a la sociedad. La sostenibilidad nos ayuda precisamente a ampliar esa mirada. Nos obliga a preguntarnos qué servicio prestamos, cómo lo prestamos, qué impacto genera y cómo podemos hacerlo mejor. Y, en un sector como el nuestro, esa reflexión es absolutamente esencial.
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