Más de la mitad de las personas mayores que viven en residencias presenta disfagia, una dificultad para tragar de forma segura que puede tener importantes consecuencias sobre la nutrición, la salud y la calidad de vida.
En España se estima que alrededor de dos millones de personas presentan este problema y únicamente un 10% estaría correctamente diagnosticado y tratado, según los datos recogidos por la iniciativa Cuida.
Su prevalencia alcanza también el 47% entre pacientes hospitalizados y puede aumentar entre personas de edad avanzada o con determinadas enfermedades neurológicas.
La disfagia puede favorecer la desnutrición, la deshidratación, las infecciones respiratorias y las neumonías por broncoaspiración, además de dificultar la recuperación y aumentar la pérdida de masa muscular y autonomía funcional.
La importancia de detectar las señales a tiempo
Ante esta situación, Cuida, a través de Academia Nutricia, desarrolla formación dirigida a profesionales sanitarios para mejorar la identificación y el abordaje precoz.
Los contenidos incluyen los principales síntomas de alerta, las herramientas diagnósticas y diferentes estrategias terapéuticas desde una perspectiva multidisciplinar.
La Directora de Residencias, Hospitales & HomeCare de Danone Nutricia, Suelen Souza, recuerda además la dimensión social de esta dificultad: compartir comida forma parte de numerosos momentos de convivencia y las dificultades para alimentarse pueden favorecer el aislamiento.
La detección precoz y una atención personalizada encajan también con la visión de Fundación Edad&Vida sobre unos cuidados preventivos y centrados en cada persona, capaces de anticiparse a situaciones que pueden deteriorar su autonomía y calidad de vida.
Conocer mejor la disfagia resulta, por tanto, fundamental no solo para evitar complicaciones médicas, sino también para preservar el bienestar y la participación cotidiana de quienes conviven con ella.
Esta noticia forma parte del Canal Edad&Vida, un espacio sobre envejecimiento activo, longevidad y calidad de vida impulsado por Fundación Edad&Vida. Proyecto cofinanciado por el IMSERSO.


