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El impulso de la Salud Financiera como palanca de impacto social y estabilidad económica centró el encuentro profesional celebrado el pasado martes 22 de abril en Barcelona, organizado por MicroBank en su sede corporativa. La jornada, que contó con la participación de representantes del sector financiero y expertos en impacto social, sirvió para presentar el informe “Salud financiera: un enfoque de valor compartido para el sector financiero” y abrir un espacio de reflexión sobre el papel de las entidades en la mejora del bienestar económico de la ciudadanía.
El acto, impulsado por la Cátedra de Impacto Social de la Universidad Pontificia Comillas y Management Solutions, y con la colaboración de MicroBank, reunió también a representantes de CaixaBank, Banco Sabadell y Cajamar. Corresponsables participó como Media Partner exclusivo del encuentro.
De la inclusión al bienestar financiero
Uno de los ejes centrales del informe presentado fue la evolución del concepto de inclusión financiera. Durante años, el foco se ha situado en garantizar el acceso a productos y servicios financieros. Sin embargo, el contexto actual exige ir más allá.
El estudio plantea un cambio de paradigma: no basta con facilitar el acceso, sino que es necesario asegurar que ese acceso se traduzca en una mejora real de la estabilidad económica de las personas. En este sentido, la Salud Financiera se define como la capacidad de gestionar las finanzas personales de forma sostenible, afrontar imprevistos y tomar decisiones informadas.
El informe, con una base conceptual sólida y orientación práctica, analiza cómo las entidades pueden avanzar en este ámbito a través del diseño de productos inclusivos, el refuerzo de la educación financiera, modelos de acompañamiento adaptados y, especialmente, mediante la medición rigurosa del impacto generado.
El papel del sector financiero en la generación de valor
Durante la apertura del encuentro, Cristina González, Directora General de MicroBank, subrayó la relevancia estratégica de este enfoque: “La contribución de las entidades bancarias a la educación y la salud financiera es un tema que realmente nos ocupa. Este informe tiene que servir para iniciar un proceso de reflexión que contribuya a generar un ecosistema en España alrededor de lo que es la salud financiera”.

González incidió además en la capacidad del sector para generar valor social: “Las entidades podemos contribuir a generar valor en la vida de las personas, en su economía y construir una relación sana con las finanzas”.
Educación financiera, acompañamiento y personalización
La jornada permitió profundizar en distintas palancas clave para avanzar en este ámbito. Soledad Díaz-Noriega, Socia en Management Solutions, destacó que: “La salud financiera es la capacidad de afrontar imprevistos. La inclusión financiera es una herramienta clave para reducir desigualdad, fomentar el empleo y fortalecer el tejido económico”.
Asimismo, puso el foco en una de las principales brechas actuales: “La educación financiera es fundamental porque influye directamente en que las personas puedan tomar decisiones financieras informadas. Sin embargo, la competencia financiera en España está por debajo de la media de la OCDE”.
Por su parte, Sandra González Urbano, Directora de Proyectos Transversales y Comunicación de Sostenibilidad en CaixaBank, recordó que la inclusión forma parte del ADN de la entidad desde sus orígenes como caja de ahorros, y destacó el papel de la red rural y los servicios adaptados a colectivos como las personas mayores.
En la misma línea, defendió la necesidad de entender la vulnerabilidad como un proceso dinámico: “Cualquier persona puede atravesar una etapa de vulnerabilidad. Nos parece importante pensar en el acompañamiento para todas las personas y ayudarles a planificar su salud financiera a largo plazo”.
Una estrategia transversal en toda la cadena de valor
Desde MicroBank, Elena Martín Martín, Directora de Comunicación e Impacto Social, incidió en la importancia de integrar la Salud Financiera en toda la operativa de la entidad: “Nuestra misión es facilitar el acceso al crédito a aquellos colectivos que se enfrentan a mayores dificultades. Precisamente por su especial vulnerabilidad, el compromiso de acompañarlos y de velar por su salud financiera debe situarse en el centro de la estrategia del banco”.
Además, subrayó que este enfoque debe abarcar todo el ciclo: “La salud financiera debe incorporarse en toda la cadena de valor: desde la creación del producto al posterior seguimiento de la situación de la persona”.
Innovación, acompañamiento y competitividad
La mesa redonda puso de manifiesto cómo las entidades están avanzando hacia modelos más personalizados y centrados en las necesidades reales de los clientes.
Desde Banco Sabadell, Emili Pascual destacó el creciente enfoque en el acompañamiento integral: “Lo que estamos forjando con los clientes es una relación a largo plazo, en la que habrá momentos altos y bajos y en los que tenemos que dar una respuesta en todos ellos”.
También señaló iniciativas concretas en educación financiera y acompañamiento a colectivos vulnerables, como talleres de empleabilidad o formación en entornos como centros penitenciarios.
Por su parte, Sergio Rodríguez, de Cajamar, puso el acento en la conexión entre Sostenibilidad y competitividad: “La mejor forma de ayudar a los colectivos vulnerables no solo era ofrecer productos financieros sino propiciar que su entorno fuera más competitivo”.
Y añadió: “Primero investigamos, luego transferimos el conocimiento y adaptamos la financiación. Así conseguimos que nuestros clientes sean más competitivos y puedan devolver el crédito con mayor facilidad”.
Un debate que abre nuevas líneas de trabajo
El encuentro permitió constatar que la Salud Financiera se está consolidando como un eje estratégico para el sector financiero, alineado con los retos sociales actuales y con la necesidad de generar impacto real.
En este contexto, Carlos Ballesteros, Director de la Cátedra de Impacto Social de la Universidad Pontificia Comillas, subrayó los avances logrados: “Hemos avanzado en el conocimiento de cómo el sector financiero puede trabajar con las personas y con el mundo para mejorar la salud financiera”.

La jornada concluyó con la idea compartida de que avanzar hacia una economía más inclusiva pasa necesariamente por reforzar la relación entre entidades financieras y ciudadanía, poniendo el foco no solo en el acceso, sino en el uso responsable, sostenible y adaptado de los servicios financieros.
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